MPRF-GROWTH MINDSET

Supera la incertidumbre laboral y sal reforzada de ella.

¡Buenos días! ¿Cómo te encuentras esta semana?

Trabajaba ayer con una clienta sobre lo difícil que le está resultando sobrellevar la incertidumbre laboral. Inmersa en un ERTE de reducción  en una  empresa  de un sector  profundamente afectado por esta crisis, teme acabar perdiendo su empleo. Me hablaba de su angustia ante la situación actual del mercado laboral, donde siente que a una MPRF de cierta edad, que necesita unos horarios que le permitan conciliar, le va a  resultar complicado recolocarse o encontrar “algo decente”.  Con la incertidumbre y el miedo ante el futuro laboral disparados, no para de rumiar su angustia.

ERTES, ERES, negocios, emprendizajes y empresas en peligro, colegios cerrados que nos impiden trabajar y conciliar...

No es la única.

Somos muchas las MPRF- Mujeres Profesionales con  Responsabilidades Familiares, que de repente nos hemos encontrado con nuestro futuro profesional “en el aire”  a raíz de la crisis sanitaria. Somos muchas las que vivimos en un panorama laboral muy incierto que afecta directamente a nuestra situación económica. Por eso te decía hace unas semanas que  el coronavirus no sólo se ha cobrado víctimas en salud, sino también a nivel emocional y laboral.

Ante esta situación, es normal que se te dispare  el miedo y te sientas  en una permanente montaña rusa emocional. Pero ni el miedo ante el futuro, ni la incertidumbre son buenos compañeros de viaje si no sabes gestionarlos.  Así que te animo a  superarlos y aprender a  salir fortalecida de ellos.

La clave para sacar ventaja a esta situación es que necesitas desarrollar tu capacidad de adaptarte a circunstancias cambiantes e inciertas.

Dime: ¿De verdad antes lo tenías todo controlado?

Es cierto que como MPRF estabas acostumbrada a llevar una vida organizada y planificada. Con una agenda a días, semanas y meses vista. También disponías de una serie de rutinas que te tranquilizaban y unos ingresos más o menos constantes que te permitían una sensación de seguridad. Pero si realmente te tomas un minuto para reflexionar sobre ello, incluso aquello que creías tener “bajo control”, estaba plagado de imprevistos: un día era uno de tus hijos que se ponía enfermo y no podías acudir al trabajo, otro quizás que te tocaba acompañar a tu madre al médico o el coche que se estropeaba y había que hacer un desembolso extra.  En tu anterior realidad ya había situaciones “no controladas”. De menor impacto, cierto, pero estaban ahí. Y sólo te quedaban dos opciones ante ellas: adaptarte o frustrarte.

Ahora es igual, es lo mismo.  Sólo puedes adaptarte o frustrarte.

Puede que esta situación de crisis mundial te dé la sensación de jugar en “otra división”,  pero lo cierto es que el músculo de la adaptación ya lo traes de antes, porque si eres una MPRF, tu vida ha sido de todo menos cómoda y sencilla. Así que sólo vas a tener que fortalecerlo un poco más.

Y sí, no voy a negarlo, aceptar lo imprevisible supone un esfuerzo psicológico importante. Pero una vez lo consigues, es como andar en bicicleta, nunca se olvida del todo. Y cuanto más prácticas, más dominio tendrás y menos te costara hacerlo. Piensa sino en las emprendedoras, las autónomas, empresarias…¿Acaso lo tienen todo controlado? No. Sólo han aprendido a sobrellevar mejor los imprevistos.

Si percibes tu nueva realidad como una amenaza, sólo hará que cedas terreno al miedo, lo cual puede derivar en estrés y no te ayudará en nada.

¿Eliges adaptarte o frustrarte?

La primera clave es la elección de tu actitud ante esta nueva situación. Las reglas de juego han cambiado. Tú no querías que cambiaran, pero así ha sido. ¿Qué vas a hacer? ¿Vas a aprender las nuevas reglas y vivirlas como una posibilidad de crecer y ampliar tus conocimientos y experiencias o vas a vivirlas como una amenaza?

¿Vas a ser de las que pone todo de su parte para  adaptarse y salir adelante o  de las que se victimizan y pierden su energía en quejas y lamentaciones, revolviendo sin resolver?

Si decides seguir adelante, la segunda clave que tengo para ti es esta:

Céntrate en el presente.

La vida está ocurriendo aquí y ahora. No en un hipotético
futuro que no sabes realmente como va a desarrollarse. Los tiempos inciertos
hacen que nos proyectemos o bien a pasado, para añorar lo perdido, o bien a
futuro para anticiparnos a todos los peligros que pueden acecharnos. Forma
parte de la condición del ser humano. Pero la
partida se está jugando ahora, mientras tu mente divaga de pasado a futuro. 

Te voy a invitar a lo siguiente: detecta tus pensamientos negativos. Y cuando te des cuenta de que estás ahí,  permítete vivir en ellos SÓLO un rato.

No permitas que acaparen demasiado tiempo en tu  día. Cuando los hayas expresado o rumiado 5 minutos, haz varias respiraciones profundas para liberar el miedo y regresa
aquí y ahora. 

Enfócate sólo en lo que puedes controlar en el corto plazo, aquello sobre lo que si puedes actuar. Este ejercicio requiere
de algo de práctica,  pero cuando tomes consciencia de la cantidad de tiempo que pasas rumiando pensamientos inciertos, pondrás más energía en salir de ese círculo vicioso.

Eso nos lleva de forma casi natural a la tercera clave 

Controla el exceso de emoción y aterriza los miedos

Para poder sobrevivir y llegar hasta aquí como ser humano, estás biológicamente preparada para sentir mucho y pensar lo mínimo.

Simplemente, porque el pensamiento lento, profundo y racional del cerebro consume mucha energía. El miedo, la preocupación y el estado de alerta son mecanismos de supervivencia y disparan el modo de pensamiento rápido e irracional en tu cerebro.

Necesitas contrarrestar este efecto y pasar del modo “irracional o automático a un modo más racional y tranquilo”.

 Para conseguir ese cambio, coge lapiz y papel y escribe tus temores y preocupaciones. Luego, por  cada una de esas incertidumbres,  escribe al lado una acción para contrarrestarla. Da igual que sean acciones pequeñas. De esta forma tomas tiempo para que el pensamiento profundo o racional se active. El análisis te ayuda a que tu miedo se aterrice y reduces tu ansiedad y tu sobrecarga emocional. Te aseguro que funciona.

Como dice una de mis mejores amigas,  “al final estoy descubriendo que no había suficientes peligros para tantos miedos”.

Crea una visión positiva.

La cuarta clave tiene que ver con que al proyectarnos a futuro tendemos a irnos a lo negativo, más que a lo positivo. Es decir, tu tendencia va a ser la de elaborar hipótesis que no puedes contrastar, porque nadie puede predecir el futuro. En función de la confianza que tengas en tus posibilidades  y tu capacidad de auto-motivación, harás unas previsiones mas optimistas o pesimistas. Pero no dejarán de ser interpretaciones sesgadas por tu personalidad. Un claro ejemplo es el de mi clienta de ayer, que se ve en el paro, cuando todavía no sabe si podrá conservar o no su empleo.  Toca con los pies en el suelo. Ni tu ni nadie puede predecir el futuro con certeza, como bien nos ha demostrado esta crisis sanitaria.

Por otra parte, ¿hay alguna razón empírica que te demuestre que en ese hipotético futuro solo habrá cosas negativas y saldras perdiendo? Incluso aunque se cumpla tu peor escenario, siempre podrás encontrar aspectos positivos. Mi clienta ayer mismo se dio cuenta que  aunque está muy cómoda en su trabajo, se siente profesionalmente estancada. Hace años que no se recicla, ni aprende tareas nuevas.

Cualquier tiempo futuro no tiene por qué ser peor, incluso aunque se cumplan los peores pronósticos.  Piensa en las cosas que te gustaría conseguir en un nuevo futuro que ahora mismo, con esa “aparente seguridad” en la que vivías,  te resultaba imposible. Haz un esfuerzo por ilusionarte y alimentar el lado de la oportunidad.

Potencia tu empleabilidad.

Esta seria ya nuestra última clave. Reflexiona sobre la forma en que ha cambiado el mercado laboral, tu sector y analiza e identifica qué  experiencias, fortalezas y actitudes te hacen más valiosa  profesionalmente en este momento.  Puede que en años no hayas parado de trabajar y no hayas tenido ocasión de pensar sobre ello porque  no tenías necesidad de hacerlo.

Por ejemplo, dado que dado que vivimos tiempos VUCA (volátiles, inciertos, complejos y ambiguos) muchas empresas valoran que sus empleados sepan adaptarse a situaciones rápidamente cambiantes e imprevisibles y mantener la capacidad de responder con calma en ellas. 

Afianzarte sobre tu potencial te dará seguridad y reducirá la ansiedad. Personalmente, fue lo primero que hice cuando entré en ERTE y me reforzó mucho descubrir las habilidades adquiridas al revisar mi evolución personal de los últimos años. 

Ocuparte es mucho más constructivo que preocuparte y te empoderará frente al cambio.

La incertidumbre ante el futuro sólo es una amenaza cuando tienes falta de confianza en tus recursos para afrontar lo que venga. Tu reacción hacia un futuro incierto, depende sobre todo de tu actitud, tus valores y tu autoconfianza.

Como ves, adaptarse a la incertidumbre es posible, aunque no será sin esfuerzo por tu parte. Por eso, te invito a que caminemos juntas.   

Avanzando juntas te sentirás acompañada, inspirada y apoyada, mientras avanzamos en este nuevo escenario.

Sólo tienes que elegir dónde prefieres interactuar conmigo: 

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