Conoce a María Diez Coach

María Díez García

¿TE CUENTO COMO HE LLEGADO HASTA AQUÍ?

Por empezar por algún sitio, te diré que mi formación es de Licenciada en Ciencias Química. Pero nunca he ejercido como tal, entre otras cosas, porque mi perfil personal me ha conducido siempre hacia puestos relacionados con entornos internacionales. Hablo fluidamente inglés y francés y me manejo en alemán e italiano.

¿ Y al Coaching?

Llegue al coaching acercándome a los 40 años, en plena crisis personal y profesional.

En lo personal nada me iba mal. Sólo que el tiempo pasaba y ese estilo de vida que yo había imaginado para mí en mi juventud estaba a años luz de lo que era mi día a día. Y en lo profesional me sentía estancada y sin reconocimiento, en un puesto muy por debajo de mi preparación, pero con un horario cómodo que me permitía dedicarme tiempo a mi y a mi familia.

Visto desde fuera todo parecía en orden.  Pero yo me sentía frustrada.

Desde muy joven había querido irme a vivir y trabajar en el extranjero. Pero mis circunstancias familiares se complicaron mientras estudiaba en la universidad, de forma que me sentía dividida entre quedarme y apoyar a mi familia volar hacia mis aspiraciones personales. Pensé que aquello no dudaría para siempre y que más adelante tendría otras oportunidades. Así que fui aparcando ese sueño hasta que se quedó en eso…un sueño. 

Con 35 años me encontré atrapada en un trabajo que sentía que no era para mi y una vida que no se parecía en nada a lo que yo había deseado.

Lo que en un principio me pareció una decisión correcta, se convirtió en mi ratonera: Por ocuparme del bienestar de los que quería, yo no había conseguido aquello a lo que aspiraba. En mi cabeza rumiaba la idea de que “yo podría haberlo sido todo” pero mis responsabilidades familiares me habían frenado.

Por eso decidí “coger” un coach que me ayudara a provocar el cambio profesional que yo sola no acaba de conseguir y que pensaba que era la fuente de gran parte de mi insatisfacción.

Pero lo cierto es que fue el coaching el que me “cogió” a mì:  desde el minuto 0 se convirtió en el amor de mi vida. Pasión que a día de hoy sigue tan viva como el primer día.

Terminé mi formación como Coach en 2010 en el programa de CTI (USA) como CO -Active Coach. Por el impacto que tuvo en mi propia vida, me enfoqué sin dudarlo en el Life Coaching o coaching de vida. Comencé a trabajar con clientes. Y debido a mi trayectoria profesional anterior, mis primeras formaciones grupales se centraron en programas para la formación de niños y padres, con especial foco al desarrollo adecuado de su inteligencia emocional.

De esos primeros cursos de Coaching para padres, acabó naciendo mi exitoso taller “Crianza en armonía: confianza, autoridad y autonomía”.

Entre 2014-2015, buscando poder dotar con más poder personal y autoestima a mis clientes, me fui formando en Liderazgo, Empoderamiento personal y Coaching de Relaciones con el programa EED – Emergent Essence Dynamics ( Canada).

Y a través de esa formación, descubrí que había mucha relación entre mi propia experiencia vital y las dificultades y problemas que observaba en las sesiones con mis clientas. Aunque las circunstancias cambiasen, la problemática de fondo era común:  las inseguridades laborales en profesionales muy bien preparadas, la sensación de no ser suficiente, la auto-exigencia, el condicionamiento a hacerse cargo de todo y poder con todo hasta el agotamiento, o el dejar de lado sus verdaderos deseos o ni siquiera conocerlos por vivir volcadas en los demás. Todos estos temas tenían un común denominador: eran patrones humanos, pero sobre todo, femeninos.

Para ese momento yo ya había retomado “el volante de” mi vida e iba entendido cada vez mejor cómo y de dónde venía mi crisis de los 40 y la relación que guardaba con esos problemas con el peso de la educación de roles de género que hemos recibido.  Empecé a interesarme por estas situaciones recurrentes y poco a poco reenfoqué mis cursos para dotar con herramientas de apoyo basadas en la inteligencia emocional a las mujeres.

Cuanto más observaba, más aprendía y me sorprendía. Vi las dificultades enormes para conciliar carrera profesional y familia, que hace que tantas mujeres acaben cediendo terreno en su esfera profesional.  Y como tenemos que pelear en desigualdad de condiciones en el entorno profesional porque a los empleadores no parece importarles tu valía o preparación, sino sólo tu disponibilidad. Y poco les importan tus problemas para conjugar tiempos y espacios tan diferentes como el público y el privado.

Sin hablar de los problemas para progresar profesionalmente si tienes responsabilidades familiares.

Fui entendiendo los escollos y arrecifes de un mar donde las mujeres gozamos de muchas más oportunidades que en épocas anteriores, pero en el que todavía nos guiamos con mapas antiguos y sin saber muchas veces cual es nuestro auténtico Norte. Y por eso, muchas acabamos perdidas, frustradas, agotadas y encima sintiéndonos culpables.

Y de esta forma surgió mi especialización: las mujeres profesionales con responsabilidades familiares, que no quieren sentirse limitadas por sus circunstancias y buscan dirigir sus vidas y hacer frente a los desafíos cotidianos desde el equilibrio, la pasión, la excelencia profesional y la atención a sus seres queridos. Todo lo que yo había querido.

Y porque tus problemas, han sido en muchos casos mis problemas, te ofrezco todo lo que he aprendido al transitar desde la dependencia emocional que me genero mi carácter y la educación de una época, a la autonomía emocional y la fortaleza que he adquirido en base a muchas horas dedicadas al análisis, el estudio y la formación.

A día de hoy; entiendo cuanto más sencilla hubiera sido mi vida sabiendo gestionar y procesar emocionalmente mis circunstancias.

Esta es la historia de dónde vengo y cual siento que es mi misión.