Tienes un trabajo y una familia de la que ocuparte

Sólo por eso, deberías sentirte feliz.

Pero no siempre es así. Porque tu realidad cotidiana cada vez está más alejada de aquella que creaste en tu mente para tu vida en casi todos sus aspectos: en tu trabajo, en cómo querías llevar tu vida y en la mujer que querías ser.

Y todo ello, a pesar de lo que te esforzaste y  a pesar de lo que luchas.

Y no es que esperases  un cuento de hadas o un camino de rosas.

Pero es que……

Ese cansancio que acumulas al salir corriendo de trabajar para recoger a tus hijos.

Ocuparte de la casa y de la intendencia día tras día,  sin apenas tiempo para disfrutar de los tuyos.

La poca ayuda y comprensión que a veces recibes por parte de tu pareja o tu familia.

 Por no hablar de tu trabajo: tu jefe y sus exigencias y malas caras cuando llegas molida sin haber pegado ojo, porque alguien ha estado enfermo esa noche. Y los cuchicheos de tus compañeros al verte llegar 10 minutos tarde, cuando tú ya has corrido una maratón “familiar y personal” desde que te has levantado…

Todo ese cúmulo de circunstancias, ese día a día que te arrolla, esas expectativas no cumplidas…. te han cambiado el humor y la vida. 

Y por eso muchas veces, te sientes culpable, frustrada y desbordada. Y vives en una permanente montaña rusa emocional.

Y lo peor: cada vez tienes menos paciencia, estás más agotada, con menos ilusión.

Nada que ver con la chica que tú eras hace unos años, ni la mujer, la profesional o la madre que tu soñabas con ser.

Bienvenida. Puedo ayudarte a recuperarte a ti misma.

No esperes a sentirte más sobrepasada, porque tu bienestar emocional afecta a tu sensación de valía profesional y personal, a tu capacidad de disfrutar de los que te rodean y sobre todo, a tu felicidad.

Contacta conmigo para que empecemos a trabajar cuanto antes.