Cruzar el abismo de la falta de confianza.

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Todos los días nos enfrentamos a puentes colgantes sobre el abismo.

 

Mañana, una persona que conozco, dará el primer paso para volver a hacerse cargo de su vida. Con este post, quiero hacerle un homenaje, por la valentía que demuestra con ello. No todo el mundo es capaz de hacerlo.

 

En su caso, lleva varios años evitándolo, refugiado en su condición de parado. Queriendo hacer algo por salir de ahí, pero sin ir mucho más lejos que permanecer apuntado a las listas del paro y enviar algunos CV sin mucha convicción, quejándose de la baja calidad de los empleos que se ofertan.  Ahora por fin, ha decidido reciclarse. Apuntarse a algún curso que amplíe su formación. Algo que puede parecer muy básico y a lo que muchas personas no darán ninguna importancia, porque para ellos no supone lo que implica  para esta persona: un acto de valentía que llevaba años postergando, incómodamente instalada en su zona de seguridad.

 

Si. No para todos resulta fácil atreverse a ir a lugares nuevos, con gente nueva. Aunque no  los conoce todavía,  ya se imagina que serán más jóvenes y tendrán mentes más despiertas y rápidas. Teme que  entenderán mejor que ella los conceptos. También teme que quizás alguien piense que ella no sirve, que es tonta.  Sabe que son miedos irracionales…pero ¿acaso hay algo más irracional que el miedo?

 

¿Imagináis el valor que requiere afrontar ese temor para quien lleva años viviendo anclado en él? ¿Imagináis el enorme compromiso con nosotros mismos que requerimos para vencer la resistencia a quedarnos en nuestra zona de seguridad sin exponernos?  ¡Cuanta gente permanece ahí instalada durante años e incluso durante toda su vida! Pocas cosas son tan duras de enfrentar como nuestra propia inseguridad, la falta de confianza en nosotros mismos. En mayor o menor medida, todos hemos sentido alguna vez el vértigo de asomarnos al abismo que supone hacer frente algo en lo cual no nos sentimos seguros. Esa incertidumbre, esas mariposas en el estómago. ¿Seremos capaces? ¿Podremos conseguirlo?

 

Pero cruzar ese puente sobre el vacío de nuestros miedos es la mayor demostración de amor que podemos hacer para con nosotros mismos. Porque nos permite crecer como personas. Con esa pequeña acción que esta persona  va a llevar a cabo mañana asistiendo a un cursillo, ha optado por darle esquinazo a sus temores. Ha optado por liberarse del yugo de su esclavitud,  para partir a conquistar una vida mejor y forjarse como persona adulta y responsable de su vida. Ha optado por no permitir que sea el miedo quien determine su vida y elija por ella.

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Saber que hemos reunido la fortaleza de enfrentar nuestros miedos nos proporciona la libertad necesaria para alzar con libertad nuestro vuelo. Es una de las acciones que más refuerzan nuestra autoestima, nuestro autoconcepto.

 

Todos los días nos enfrentamos a puentes colgantes sobre el abismo. Podemos optar por cruzarlos o detenernos. Otras opciones que deberíamos considerar es valorar si merece la pena dar la vuelta para buscar un camino más fácil. O pedir ayuda para cruzar algunos puentes acompañados hasta que vayamos adquiriendo confianza. Pero al final, la vida es una opción personal y se vive solo, así que siempre nos encontraremos un primer puente que debemos cruzar en solitario.

 

Cada vez que te encuentres ante el abismo del miedo y debas cruzar un puente, párate unos minutos y recuerda: la opción que tomes, marcará tu relación contigo mismos, y por ende,  la calidad de tu vida

 

¿ y tu? ¿ te atreves a cruzar sobre el abismo del miedo?

 

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La visión del YO FUTURO: coraje, autoconsciencia y superación.

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2010: mi visión de yo futuro cuando me forme como coach

En mi último post os retaba a que cogierais una hoja en blanco y proyectarais en ella cómo queréis que sea vuestra vida en un espacio de tiempo de 5 a 10 años, en sus diferentes áreas y aspectos: familiar, laboral, de relaciones personales….Os desafiaba a dibujar vuestra visión del yo futuro. Una visión de abundancia y plenitud.

 

Os explicaba como ese ejercicio en apariencia tan sencillo, es el primer y necesario paso para reclamar la vida que deseamos para nosotros. Y si lo habéis hecho, si habéis tenido la valentía de dar esa primera zancada, sin duda, se habrán movido emociones dentro de vosotros. Eso significa que os habéis puesto en camino y ha comenzado vuestro aprendizaje.

 

En este post, vamos a revisar y profundizar en las emociones negativas que suelen aflorar en nuestro interior  al mirarnos en el espejo, como consecuencia de llevar a cabo este poderoso ejercicio del libro en blanco. No voy a detenerme en las positivas, porque ellas mismas ya son el acicate necesario y el refuerzo para que continuéis en camino.

 

Dependiendo de nuestras circunstancias personales,  las principales emociones negativas que suele llevar aparejado  este ejercicio, es una mezcla de dolor o desgarro, desconcierto, vértigo  y miedo.

 

En muchas ocasiones, cuando trabajamos construyendo una visión realmente profunda y retadora,  los clientes me expresan que se sienten como si los hubieran soltado de pronto en la mitad de un desierto en apariencia  infinito, tal es la distancia entre donde están ahora y dónde quieren llegar.  Hay un “antes” y un “después” al confrontarse con lo lejos que se encuentran de una vida de fuerza interior y autorrealización.

 

Esto es porque las tormentas de la vida y el querer vivir conforme a roles para sentirnos aceptados por otros nos han llevado muy lejos en ocasiones de dónde aspirábamos a estar.

Enfrentarnos al hecho de cómo nos hemos dejado arrastrar fuera de lo que deseábamos para nuestra vida, es como enfrentarse de golpe a la luz del sol tras días de oscuridad. La lucidez es la herida que nos crea el sol al acercarnos a el.  Poner el foco en esa incapacidad que hemos tenido para mantener nuestro rumbo, o en el peor de los casos, sacar a la luz  la debilidad de la falta de responsabilidad o la desidia  para nuestra propia vida,   va a crear malestar. He tenido más de un cliente que  al ver lo lejos que estaba situado de esa visión, se ha “roto”. Este paso de toma de consciencia, requiere de una enorme valentía y conlleva siempre incomodidad. Es más fácil vivir con los ojos cerrados y no cuestionarse, que mirarse al espejo para ejercer la autocrítica y empezar a asumir la responsabilidad de nuestra vida. Pero es necesario pasar por ello si quieres volver a hacerte con el control de tu vida. Si estás en ese punto,  enfócate en “amplificar y agrandar “ tu  visión, en hacerla aún más vibrante, motivadora y apasionante. Haz que su luz sea lo suficientemente poderosa para  disipar tus sombras y permitirte seguir avanzando.

 

A otras personas, les ocurre que cuando se ponen a pensar en lo que quieren para su vida, en qué legado personal quieren dejar, o quienes desean llegar a ser, se quedan en blanco. También es normal. Estamos tan acostumbrados a que nos digan cómo debemos sentirnos, que debemos hace y querer, que la libertad nos provoca un enorme desconcierto.

 

Si siempre hemos vivido conforme a lo que otros esperaban de nosotros o al servicio de lo que otros necesitaban, no habremos desarrollado las capacidades de la responsabilidad personal y la libertad individual ni la capacidad de elección que ambas conllevan. Nos quedamos en blanco, paralizados y no somos capaces de definir qué deseamos para nuestra vida. Hay tantos estímulos, tantas facilidades, tantos caminos…. ¿cómo elegir el que es acorde a quienes queremos ser, si nunca hemos profundizado  en nosotros mismos o no hemos escuchado nuestros deseos y necesidades? Eso también nos da miedo. Eso también requiere de valentía. Equivale a soltar la mano protectora que nos llevaba hasta ahora, para empezar a caminar por nosotros mismos. No es fácil. Y suele ser tal nuestro nivel de autoengaño, que muchas  personas permanecen quejándose de sentirse “agobiadas” por el control o la sujeción de otros, cuando en realidad, lo que tienen es miedo a optar por si mismos. Me encuentro con gran cantidad de clientes y amigos que por como han sido educados, no se han familiarizado con ejercer su libertad individual. No han aprendido a hacerse responsables de sus actos y sus consecuencias y viven todavía infantilizados. Una forma de salir de ahí en estos casos,  suele ser concretar qué es lo que no deseamos para nuestra vida. Esto siempre solemos saberlo.

 

También aquí afloran el vértigo y el miedo. Nos guste o no, si quieres continuar embarcado en el viaje de tu vida, para crecer como persona y alcanzar tu vida soñada, deberás aceptarlos como compañeros de viaje durante una temporada. Te están indicando que vas por el buen camino. Como veis, aunque sólo sea sobre el papel,  el hecho de dibujar una vida conforme a nuestros verdaderos deseos y congruente con quienes somos, es hoy en día un auténtico acto de radicalidad y requiere de mucha valentía. La búsqueda de la plenitud no es un camino fácil. Pero es la diferencia  que transforma cualquier vida ordinaria en extraordinaria.

 

Por eso, insisto, es tan importante definir tu visión del yo futuro. En ese paso se amalgaman autoconsciencia, motivación y valentía. En mis próximos post, os iré facilitando una serie de preguntas para que podáis trabajar en ella, o si ya la habéis definido, para  que puedas profundizarla, enriquecerla y hacerla aún más vibrante y atractiva.

 

Por cierto: la foto de hoy es mi visión del yo futuro de 2010, cuando me formé como coach. Cuando toque, veremos la diferencia entre lo soñado y lo conseguido y aprenderemos más sobre lo que de verdad nos hace felices.

 

 

Si te ha gustado este post, puede que también te interese el post: Vivir con los ojos abiertos: el despertar o bien el libro de Eric Fromm “El miedo a la libertad”.

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¿ Año nuevo, vida nueva?: ¡atrévete a buscar cambios para tu vida!

Vivir es afrontar continuos cambios.
Vivir es afrontar continuos cambios.

 

 

Enero es por tradición el mes para fijarse objetivos con el fin de lograr cambios para nuestras vidas. Parece que el inicio del nuevo año nos da la sensación de “hoja en blanco”, con todo por escribir. Nos invita a dejar volar nuestra imaginación y nuestro afán de aventura. O puede que sea la quietud del invierno, que  tras la vorágine de las Navidades nos lleva a reflexionar sobre nuestras vidas. La desnudez invernal facilita que afloren emociones que no solemos permitirnos sentir y que en otros momentos conseguimos acallar llenando nuestras vidas de ruido, prisa y consumismo.

Sea lo que sea, muchos ya hemos pensado los objetivos, retos y mejoras que deseamos este año para nuestras vidas. Y todos tenemos claro que para alcanzarlos,  para mejorar o crecer, deberemos necesariamente buscar y afrontar cambios.

 

El cambio es siempre desafío, reto, descubrimiento, aventura. Bien gestionado, conlleva superación y auto –aprendizaje. Crecimiento.  Por eso es necesario estar siempre abiertos al cambio.

 

Sin embargo…¡cómo nos cuesta dejar entrar el cambio en nuestras vidas!

 

Aun deseando que determinados aspectos de nuestras vidas sean diferentes, en el claro-oscuro de nuestra intimidad solemos temer al cambio. Sobretodo, si no es algo que nosotros hemos provocado. Ahí surge nuestro conflicto: entendemos con la mente que necesitamos cambiar para mejorar, pero lo cierto es que la gran mayoría,  hemos sido educados para que el corazón tiemble de miedo ante lo desconocido.

 

Una gran paradoja, porque si lo pensamos: ¿Existe algo más cambiante que la propia vida?

 

La vida es puro cambio, es incertidumbre, es novedad que no puede preverse ni determinarse. Estar en  la vida, VIVIR, es afrontar  mil y una situaciones de cambio. La vida es cambiante, puro movimiento. Nos exige adaptarnos y volvernos a readaptar. Nos obliga a ser seres con capacidad de gestionar el cambio.

 

Querer vivir y no afrontar cambios es como subirse a un tiovivo y esperar que no de vueltas. Eso es lo que les ocurre a muchas personas ante sus vidas.

 

Aprender a lanzarse con confianza a las tumultuosas aguas de los cambios es una de las cualidades más capacitantes que podemos desarrollar en nuestras vidas si queremos conquistar nuestra felicidad.

 

Aprender a dar la bienvenida a los cambios que nos presenta la vida, aceptarlos y extraer el sentido de lo que nos pide la vida con ellos, es la conquista de la sabiduría.  Puedo asegurarte que no es un logro fácil. Pero sí uno de los más importantes para poder vivir en paz y desterrar el sufrimiento.

 

Por eso, con este inicio de año, me planteo un reto: darte el apoyo para buscar los cambios que deseas para tu vida a través de mi blog. Y acompañarte en el proceso de transformación que esto conllevará. Te propongo que viajemos juntos hasta que seas tan fuerte en ti mismo, que no temas al cambio, sino que lo integres como parte de ti. Hasta que tengas tal seguridad en ti mismo, que ames los cambios. Los que tu provocas y los que la vida te trae.

 

¿Quieres cambios en tu vida? ¡VAMOS1 ¡Coge una libreta en blanco que usarás como bitácora,  piensa cuales ¡anótalos!

 

Da igual que sean simples objetivos o cambios más profundos: más tiempo para ti o para tu familia, menos stress, más alegría,  ser más divertido u ordenado, un nuevo trabajo, una nueva relación. ¡Atrévete a soñar grande!

 

Si ya lo has anotado qué te gustaría cambiar, qué quieres conseguir, has dado el primer paso para empezar tu mejor viaje: el viaje de tu vida.

 

Desde el mes de febrero, semana a semana, te acompañaré en ese viaje, poniendo a tu disposición mis conocimientos para llevar a cabo ese proceso de transformación que necesitas.  Post tras post, caminaremos juntos.

 

Será un viaje emocionante, lleno de sorpresas, hacia un lugar cercano pero todavía desconocido, desde el cual te serán posibles todos los retos. Todos los cambios que tú desees o que la vida te traiga.

 

No siempre será fácil: hace tiempo que se perdieron los senderos y en ocasiones, dependiendo de aquello que cada uno quiera alcanzar, resultará una auténtica epopeya. Lo que sí te digo es que sin duda, este viaje merecerá la pena.

 

¿Te animas?

 

Si quieres participar en este viaje, el viaje de tu vida, sólo tienes que suscribirte a mi blog para recibir los resúmenes mensuales que iré enviando con mi selección de post en torno a este tema en localhost/Coach/blog

 

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¡Bienvenido al viaje de tu vida! ¡Bienvenido al cambio!