¿Cuándo llega la felicidad?

Tu puedes provocar la llegada de la felicidad.
Tu puedes provocar la llegada de la felicidad.

La felicidad te llega cuando luchas por tu ideal, por tu sentido de la vida. Cuando trabajas hora a hora y día a día para lograr ese proyecto vital del que estas enamorado.

Eso te hace  hace sentir lleno de energía y entusiasmo. Y a la vez, te sientes más positivo y creativo y ese mismo sentimiento refuerza tu automotivación, empujándote hacia el logro de los objetivos.

Y además, tienes la sensación de serenidad, de paz y alegría que acompaña a quien sabe que está haciendo las cosas que debe hacer.

 

¿ Te interesa conocerte mejor? ¿Te interesan los temas de crecimiento personal y la inteligencia emocional? ¿Te gustaría pertenecer a una comunidad de personas conscientes y orientadas?

Si has respondido que “sí” a alguna de estas preguntas, anímate a suscribirte a este blog. Así podrás recibir los boletines mensuales con el resumen de las publicaciones para no perderte ni una. Con él deseo ofrecer un espacio de encuentro, aprendizaje y reflexión para personas comprometidas con su felicidad  y  dispuestas a mejorar su entorno mediante la mejora de si mismas.

De valores, obstáculos y coherencia.

Que tus objetivos externos sean un reflejo de tus valores
Que tus objetivos externos sean un reflejo de tus valores

 

La semana pasada hablamos de cómo las personas tenemos en realidad 2 tipos de objetivos: los externos y los internos (valores). Y explicábamos cómo el alinearlos correctamente, daba lugar a la motivación. Hoy analizaremos con más detalle como esta relación nos permite salvar 3 obstáculos muy típicos que solemos encontrar al querer iniciar o llevar a cambio los cambios que deseamos para alcanzar nuestra vida “soñada”.

 

Primer obstáculo: “¿qué me pasa que no arranco?”

Esta es una de las razones principales por las que las personas suelen acudir a un coach. No hablo de personas que se llenan la boca de palabras sobre cómo harán las cosas y  siempre acaban  refugiadas en excusas para no llevar a cabo lo que se proponen. Esos no suelen contratar un coach. Hablo de personas que normalmente, suelen llevar a cabo lo que se proponen. Personas que tienen  capacidad de compromiso y suelen sacar adelante sus proyectos personales, con determinación,  esfuerzo y perseverancia. Pero que en un momento determinado de su vida, aún teniendo claro lo que desean conseguir, se bloquean y no se lanzan a por ello.

 

Lo que suele ocurrir en estos casos es que falta alineación entre los objetivos externos e internos debido a  una falta de conocimiento de nuestros valores personales. Queremos hacer o tener cosas, pensando que conseguir el objetivo externo (cambiar de trabajo, de casa, de pareja, de ciudad o de estilo de vida) será la solución a una situación que nos resulta insatisfactoria. Proyectamos como nos sentiremos cuando consigamos eso que buscamos, cuando lleguemos “a la cima de la montaña”,  sin darnos cuenta de que en realidad eso es una ilusión. No podemos saber con certeza cómo nos sentiremos en ese lugar,  ya nunca hemos estado allí. Nuestra mente tiende a idealizar la situación y otorgarle una serie de emociones sobre cómo nos sentiremos una vez ahí, sin tener en cuenta otros factores que también suelen presentarse y suelen hacer que todo resulte muy diferente a como “habíamos previsto”.

 

En estos casos, la persona está buscando que el cambio de circunstancias externas le haga sentir algo que primero debe buscar dentro de si.  Y esta búsqueda, por lo general,  suele responder más a una emoción que desea experimentar, que a la necesidad de un cambio real. De ahí que se bloquee. Porque su cabeza tira en una dirección y el corazón, que también tiene su sabiduría, en la otra. De hecho, un 40% de mis clientes cambia los objetivos que traía al coaching por el camino.

 

Obstáculo 2: “¿merecía la pena pasar por esto?”

Este problema se lo encuentran muchas personas que se ponen en camino y llevan a cabo acciones titánicas para cambiar sus circunstancias externas. ( Yo era de ese tipo). Buscan, igual que en caso anterior que ese cambio les haga sentir mejor. Para ello, persiguen sus objetivos pasando por todo tipo de vicisitudes y sacrificios,  hasta acabar agotados y absolutamente desanimados.  De nuevo es buscar fuera, lo que primero debe corregirse dentro.  Buscamos una transformación de nuestras vidas. Pero ignoramos que  la verdadera transformación, comienza dentro de uno mismo. En la forma en que uno siente, vive y disfruta su vida. No estamos aquí para sufrir. Y si el conseguir X o Y va a generar sufrimiento, entonces esos no pueden ser verdaderos objetivos para nosotros. Los buenos objetivos, los que alinean cabeza y corazón, nos llenan de  alegría y felicidad. No es lo mismo que hacer sólo lo que nos apetece, sino que la motivación que provocan, nos permite hacer “lo que toca” con buen ánimo y optimismo.

 

Siempre que indago en esos objetivos externos que se ponen los clientes encuentro que escondido en ellos uno o más valores que no está siendo expresados en sus vidas: valentía, amor, creatividad, reconocimiento, alegría, felicidad… Lo adecuado no es tanto perseguir algo; sino explorar para detectar qué valor es necesario hacer presente en el día a día. Sólo desde ahí se podrá decidir en libertad si eso que se desea llevar a cabo es en verdad necesario. ¡Cuantas veces, nos encontramos persiguiendo una forma, sin saber si el fondo es en realidad lo que deseamos!

 

Suena raro, porque es justo lo contrario a como solemos actuar. Pero  primero debemos sentirnos bien y luego decidiremos qué queremos  hacer desde ahí. Lo contrario es una huida, no un viaje de auto-superación y plenitud.

 

Y esto resuelve el tercer y último problema que íbamos a revisar hoy:

 

Obstáculo 3: “¿cómo sé que ese camino, es mi camino, el camino correcto?”

Muy sencillo: por cómo te sientes en él. Si te sientes contento, ilusionado y motivado al seguirlo, ese el camino. Y las personas sólo nos sentimos así, cuando estamos viviendo plenamente los que son nuestros valores. Siempre que estemos fuertemente anclados en nuestro valores y luchemos por hacerlos presentes en nuestra vida, encontramos los recursos, la alegría y la disposición necesaria para avanzar sin dejarnos paralizar por la duda,  los miedos o el temor de estar en el camino equivocado.

 

El origen, por tanto, está en nuestros valores fundamentales. Honrarlos, tenerlos presentes en nuestras vidas, es lo que nos hace sentir bien. Lo importante, en definitiva, no es tanto qué quieres conseguir, sino  en quien te quieres convertir. Y el tipo de persona que quieres llegar a ser, te lo dan tus valores. Ellos son los que hablan de ti. Y sobre ellos, sí puedes incidir, a diferencia de los hechos externos que escapan totalmente a nuestro control.

 

Así que antes de ponerte en camino para la conquista de tu vida, revisa si los logros que buscas y el camino que seguirás para conseguirlo coincide con tus valores y te acerca de verdad a la persona que quieres ser.  Si tus objetivos son el reflejo de tus valores, podrás hablar de coherencia, y vivir en coherencia es una fuente permanente de equilibrio y  satisfacción personal, aun en las circunstancias más adversas.

 

Si te ha gustado este post , no te lo quedes, ¡compártelo!

También puedes registrarte para recibir los boletines mensuales con la recopilación de publicaciones en esta misma página o seguirme a través de mi página de Facebook.

Cruzar el abismo de la falta de confianza.

mujer cruzando puente
Todos los días nos enfrentamos a puentes colgantes sobre el abismo.

 

Mañana, una persona que conozco, dará el primer paso para volver a hacerse cargo de su vida. Con este post, quiero hacerle un homenaje, por la valentía que demuestra con ello. No todo el mundo es capaz de hacerlo.

 

En su caso, lleva varios años evitándolo, refugiado en su condición de parado. Queriendo hacer algo por salir de ahí, pero sin ir mucho más lejos que permanecer apuntado a las listas del paro y enviar algunos CV sin mucha convicción, quejándose de la baja calidad de los empleos que se ofertan.  Ahora por fin, ha decidido reciclarse. Apuntarse a algún curso que amplíe su formación. Algo que puede parecer muy básico y a lo que muchas personas no darán ninguna importancia, porque para ellos no supone lo que implica  para esta persona: un acto de valentía que llevaba años postergando, incómodamente instalada en su zona de seguridad.

 

Si. No para todos resulta fácil atreverse a ir a lugares nuevos, con gente nueva. Aunque no  los conoce todavía,  ya se imagina que serán más jóvenes y tendrán mentes más despiertas y rápidas. Teme que  entenderán mejor que ella los conceptos. También teme que quizás alguien piense que ella no sirve, que es tonta.  Sabe que son miedos irracionales…pero ¿acaso hay algo más irracional que el miedo?

 

¿Imagináis el valor que requiere afrontar ese temor para quien lleva años viviendo anclado en él? ¿Imagináis el enorme compromiso con nosotros mismos que requerimos para vencer la resistencia a quedarnos en nuestra zona de seguridad sin exponernos?  ¡Cuanta gente permanece ahí instalada durante años e incluso durante toda su vida! Pocas cosas son tan duras de enfrentar como nuestra propia inseguridad, la falta de confianza en nosotros mismos. En mayor o menor medida, todos hemos sentido alguna vez el vértigo de asomarnos al abismo que supone hacer frente algo en lo cual no nos sentimos seguros. Esa incertidumbre, esas mariposas en el estómago. ¿Seremos capaces? ¿Podremos conseguirlo?

 

Pero cruzar ese puente sobre el vacío de nuestros miedos es la mayor demostración de amor que podemos hacer para con nosotros mismos. Porque nos permite crecer como personas. Con esa pequeña acción que esta persona  va a llevar a cabo mañana asistiendo a un cursillo, ha optado por darle esquinazo a sus temores. Ha optado por liberarse del yugo de su esclavitud,  para partir a conquistar una vida mejor y forjarse como persona adulta y responsable de su vida. Ha optado por no permitir que sea el miedo quien determine su vida y elija por ella.

 mujer_montana_s62989888.jpg_369272544

Saber que hemos reunido la fortaleza de enfrentar nuestros miedos nos proporciona la libertad necesaria para alzar con libertad nuestro vuelo. Es una de las acciones que más refuerzan nuestra autoestima, nuestro autoconcepto.

 

Todos los días nos enfrentamos a puentes colgantes sobre el abismo. Podemos optar por cruzarlos o detenernos. Otras opciones que deberíamos considerar es valorar si merece la pena dar la vuelta para buscar un camino más fácil. O pedir ayuda para cruzar algunos puentes acompañados hasta que vayamos adquiriendo confianza. Pero al final, la vida es una opción personal y se vive solo, así que siempre nos encontraremos un primer puente que debemos cruzar en solitario.

 

Cada vez que te encuentres ante el abismo del miedo y debas cruzar un puente, párate unos minutos y recuerda: la opción que tomes, marcará tu relación contigo mismos, y por ende,  la calidad de tu vida

 

¿ y tu? ¿ te atreves a cruzar sobre el abismo del miedo?

 

Si te ha gustado este post, no te lo quedes…¡compártelo! Y si te interesan los temas de crecimiento personal puedes suscribirte  al blog para recibir los boletines mensuales con la recopilación de publicaciones.

La visión del YO FUTURO: coraje, autoconsciencia y superación.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA
2010: mi visión de yo futuro cuando me forme como coach

En mi último post os retaba a que cogierais una hoja en blanco y proyectarais en ella cómo queréis que sea vuestra vida en un espacio de tiempo de 5 a 10 años, en sus diferentes áreas y aspectos: familiar, laboral, de relaciones personales….Os desafiaba a dibujar vuestra visión del yo futuro. Una visión de abundancia y plenitud.

 

Os explicaba como ese ejercicio en apariencia tan sencillo, es el primer y necesario paso para reclamar la vida que deseamos para nosotros. Y si lo habéis hecho, si habéis tenido la valentía de dar esa primera zancada, sin duda, se habrán movido emociones dentro de vosotros. Eso significa que os habéis puesto en camino y ha comenzado vuestro aprendizaje.

 

En este post, vamos a revisar y profundizar en las emociones negativas que suelen aflorar en nuestro interior  al mirarnos en el espejo, como consecuencia de llevar a cabo este poderoso ejercicio del libro en blanco. No voy a detenerme en las positivas, porque ellas mismas ya son el acicate necesario y el refuerzo para que continuéis en camino.

 

Dependiendo de nuestras circunstancias personales,  las principales emociones negativas que suele llevar aparejado  este ejercicio, es una mezcla de dolor o desgarro, desconcierto, vértigo  y miedo.

 

En muchas ocasiones, cuando trabajamos construyendo una visión realmente profunda y retadora,  los clientes me expresan que se sienten como si los hubieran soltado de pronto en la mitad de un desierto en apariencia  infinito, tal es la distancia entre donde están ahora y dónde quieren llegar.  Hay un “antes” y un “después” al confrontarse con lo lejos que se encuentran de una vida de fuerza interior y autorrealización.

 

Esto es porque las tormentas de la vida y el querer vivir conforme a roles para sentirnos aceptados por otros nos han llevado muy lejos en ocasiones de dónde aspirábamos a estar.

Enfrentarnos al hecho de cómo nos hemos dejado arrastrar fuera de lo que deseábamos para nuestra vida, es como enfrentarse de golpe a la luz del sol tras días de oscuridad. La lucidez es la herida que nos crea el sol al acercarnos a el.  Poner el foco en esa incapacidad que hemos tenido para mantener nuestro rumbo, o en el peor de los casos, sacar a la luz  la debilidad de la falta de responsabilidad o la desidia  para nuestra propia vida,   va a crear malestar. He tenido más de un cliente que  al ver lo lejos que estaba situado de esa visión, se ha “roto”. Este paso de toma de consciencia, requiere de una enorme valentía y conlleva siempre incomodidad. Es más fácil vivir con los ojos cerrados y no cuestionarse, que mirarse al espejo para ejercer la autocrítica y empezar a asumir la responsabilidad de nuestra vida. Pero es necesario pasar por ello si quieres volver a hacerte con el control de tu vida. Si estás en ese punto,  enfócate en “amplificar y agrandar “ tu  visión, en hacerla aún más vibrante, motivadora y apasionante. Haz que su luz sea lo suficientemente poderosa para  disipar tus sombras y permitirte seguir avanzando.

 

A otras personas, les ocurre que cuando se ponen a pensar en lo que quieren para su vida, en qué legado personal quieren dejar, o quienes desean llegar a ser, se quedan en blanco. También es normal. Estamos tan acostumbrados a que nos digan cómo debemos sentirnos, que debemos hace y querer, que la libertad nos provoca un enorme desconcierto.

 

Si siempre hemos vivido conforme a lo que otros esperaban de nosotros o al servicio de lo que otros necesitaban, no habremos desarrollado las capacidades de la responsabilidad personal y la libertad individual ni la capacidad de elección que ambas conllevan. Nos quedamos en blanco, paralizados y no somos capaces de definir qué deseamos para nuestra vida. Hay tantos estímulos, tantas facilidades, tantos caminos…. ¿cómo elegir el que es acorde a quienes queremos ser, si nunca hemos profundizado  en nosotros mismos o no hemos escuchado nuestros deseos y necesidades? Eso también nos da miedo. Eso también requiere de valentía. Equivale a soltar la mano protectora que nos llevaba hasta ahora, para empezar a caminar por nosotros mismos. No es fácil. Y suele ser tal nuestro nivel de autoengaño, que muchas  personas permanecen quejándose de sentirse “agobiadas” por el control o la sujeción de otros, cuando en realidad, lo que tienen es miedo a optar por si mismos. Me encuentro con gran cantidad de clientes y amigos que por como han sido educados, no se han familiarizado con ejercer su libertad individual. No han aprendido a hacerse responsables de sus actos y sus consecuencias y viven todavía infantilizados. Una forma de salir de ahí en estos casos,  suele ser concretar qué es lo que no deseamos para nuestra vida. Esto siempre solemos saberlo.

 

También aquí afloran el vértigo y el miedo. Nos guste o no, si quieres continuar embarcado en el viaje de tu vida, para crecer como persona y alcanzar tu vida soñada, deberás aceptarlos como compañeros de viaje durante una temporada. Te están indicando que vas por el buen camino. Como veis, aunque sólo sea sobre el papel,  el hecho de dibujar una vida conforme a nuestros verdaderos deseos y congruente con quienes somos, es hoy en día un auténtico acto de radicalidad y requiere de mucha valentía. La búsqueda de la plenitud no es un camino fácil. Pero es la diferencia  que transforma cualquier vida ordinaria en extraordinaria.

 

Por eso, insisto, es tan importante definir tu visión del yo futuro. En ese paso se amalgaman autoconsciencia, motivación y valentía. En mis próximos post, os iré facilitando una serie de preguntas para que podáis trabajar en ella, o si ya la habéis definido, para  que puedas profundizarla, enriquecerla y hacerla aún más vibrante y atractiva.

 

Por cierto: la foto de hoy es mi visión del yo futuro de 2010, cuando me formé como coach. Cuando toque, veremos la diferencia entre lo soñado y lo conseguido y aprenderemos más sobre lo que de verdad nos hace felices.

 

 

Si te ha gustado este post, puede que también te interese el post: Vivir con los ojos abiertos: el despertar o bien el libro de Eric Fromm “El miedo a la libertad”.

 Por otra parte, si deseas continuar con nosotros en la serie “El viaje de tu vida” y recibir los resúmenes mensuales, regístrate en esta misma página, arriba a la derecha.

 Y si crees que estos temas podrían ayudar a alguien que conoces, anímate a compartirlo.

¿qué es el viaje de tu vida?

 

....el desafío de conquistar los cambios, propósitos y sueños que deseáis para vuestras vidas.
….el desafío de conquistar los cambios, propósitos y sueños que deseáis para vuestras vidas.

En mi último post os invitaba a embarcaros conmigo en el desafío de conquistar los cambios, propósitos y sueños que deseáis para vuestras vidas. A esa aventura, la he llamado “EL VIAJE DE TU VIDA”.

 

La idea de unir coaching y viajes no es nada novedosa. El viaje como transformación personal está en nuestro inconsciente colectivo desde los poemas homéricos de La Odisea y la Iliada. Ulises viaja desde Troya hasta su casa familiar en Ítaca y ese viaje adquiere un significado iniciático donde el protagonista va a descubrirse a si mismo. El viaje exterior canaliza y ayuda a que ocurra el viaje interior, el autodescubrimiento. Es una metáfora muy recurrente en el cine y en la literatura, sobre todo desde los estudios y publicaciones de Joseph Campbell.

 

Esa misma transformación, ese recorrido, es la que lleva a cabo cualquier cliente que contrata coaching y lo que me llevó a dar forma a esa idea. Os lo explico: cuando un cliente acude al Coaching, suele llegar con planes y metas concretas. Están ansiosos tanto por “escaparse de”, como por “llegar a”. ¿Escaparse de dónde? De una vida que en verdad no es del todo, o en absoluto,  lo que ellos desean. ¿Llegar a dónde? A esa vida que realmente desean tener y a la que dan forma en su imaginación.

 

Todos podemos oír su llamada en el corazón si escuchamos con atención.  Porque lo que buscamos en realidad las personas cuando nos planteamos cambios, propósitos o mejoras, es vibrar con la posibilidad vernos transformados, de encontrar nuestro lugar en el mundo, nuestra misión y aportación única y vivir en plenitud. Poder decir que hemos tenido una vida que merecía la pena. Poder sentir que hemos cultivado relaciones profundas e interesantes. Que hemos perseguido nuestros sueños.  

 

De eso tratará “el viaje de tu vida”. De aprender a  alcanzar el bienestar y la plenitud  en tu vida a través de tu desarrollo personal. En este caso, no habrá viaje exterior (espacio/ tiempo), sino tan sólo viaje interior. Viaje de autodescubrimiento.

 

Tu destino final, será un paraíso interior que todos tenemos, aunque hayamos olvidado el camino de acceso. Pero para cada uno de nosotros existe ese espacio personal y único donde ejercemos de líderes de nuestra vida, en paz y en armonía con el mundo y con nosotros mismos.

 

 Ahí te sentirás valioso porque pondrás lo mejor de ti mismo a tu servicio y al de quienes te rodean. Y vivirás en plenitud: alegría, confianza, paz, silencio interior, belleza, creatividad, independencia emocional, amor profundo…. Todo lo que puedes anhelar como personas está esperándote en tu interior.

 

Cuando te invito a acompañarme en “el viaje de tu vida”, en realidad, te invito a la conquista de ese espacio propio al que sólo tú mismo puedes acceder: tu propia felicidad.

 

Ese es el verdadero viaje de tu vida: el viaje del héroe que cada uno recorremos pasando por la vida. Puede parecer más complicado que el ponerse a dieta, aprender un idioma o cambiar de trabajo, pero no lo es. Basta con entender que esos objetivos, esas metas, son los MEDIOS, la utopía que nos hace caminar y avanzar. Nunca el FIN. A partir de ahí, solo es atreverse a seguir apuntado a este viaje de descubrimiento.

 

Recuerda que empezaremos en Febrero y para seguirme sólo tienes que suscribirte a mi blog para recibir los resúmenes mensuales que iré enviando con mi selección de post en torno a este tema en localhost/Coach/blog

 

También puedes seguir mis publicaciones haciéndote fan de mi página en Facebook.

www.facebook.com/mariadiezcoach

El C.V de tu vida.

The last conference

Imagínate que te pidieran dar una última conferencia antes de dejar esta vida…que te pidieran narrar el C.V de tu trayectoria vital…¿qué escribirías?

Esta emotiva charla sobre los sueños de infancia y cómo conseguirlos, es en realidad un canto sobre la vida y cómo aprender a vivirla.

Algunos de los valores que revisa:

– perseverancia: “cuando un muro aparece, no es para mantenernos fuera, sino para probar nuestra determinación en lo que queremos conseguir”

-agradecimiento

– creatividad

– humildad

– paciencia

-alegría

– la importancia de que las personas estén por encima de las cosas.

Nos viene a enseñar que la niñez es una época fácil para soñar, pero también podemos mantener de mayores los sueños. Y que si vivimos nuestra vida de la forma correcta, los resultados se hacen cargo por si mismos y los sueños nos llegan.

Todo un canto a la vida que os invito a tener presente.

 

 

Vivir con los ojos abiertos: el DESPERTAR

ojo multicolor PEQUEÑA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En estas últimas semanas, me ha tocado acompañar a clientes  y amigos en la difícil lucha consigo mismos para conseguir crecer como personas. Mi mayor reconocimiento hacia ellos, porque es un proceso que requiere de enorme voluntad y valentía.  No es fácil deshacerse de viejos hábitos para adquirir otros nuevos. Tampoco lo es embarcarnos en proyectos y acciones que,  aunque deseamos porque intuimos que serán beneficiosos para nosotros a largo plazo, requieren de esfuerzo, disciplina o cambios importantes en nuestra forma de comportarnos y de estar en la vida.

Las promesas futuras se nutren de grandes intenciones. Las acciones cotidianas que nos llevan a esas promesas, implican  renuncias,  superar miedos y exponernos. Es sencillo desear. Lo complicado suele ser llevar a cabo las acciones que hacen realidad esos deseos.

 

En concreto, uno de mis clientes se lamento de llevar muchos años de lucha personal con su terapeuta, antes de haber acudido a mi. Me pregunto por el sentido de pasar por el esfuerzo y dificultades que conlleva el querer cambiar.  Quería saber si alguna vez se terminaba esta lucha por crecer y superarse. En ese momento, no supe contestarle con la precisión que la pregunta requería. Pero a raíz de unas interesantes reflexiones que me ha enviado una amiga para agradecerme una improvisada sesión de coaching, lo he entendido.

 

Una de las frases de esta amiga, decía: “tu talento es abrir los ojos a los que no vemos lo que tenemos dentro” .

 

Efectivamente. Esa es la función de todo coach. Hacer de espejo en el cual se mira el cliente y en que se reconoce, con todo lo maravilloso y lo menos maravilloso que posee como ser humano. Un coach tiene el mismo efecto que un retrato de Dorian Gray. Solo que muestra tanto la parte brillante de la persona, con sus talentos, sus valores, su potencial aún no expresado,  como la parte oscura, con sus miedos, sus egoísmos y sus miserias.

Así el cliente, al verse atrapado en ese callejón sin salida que es su propia imagen, inicia su propia revolución interior.

De nuevo ahí mi amiga da en la diana al citar a Bertol Bretch: “las revoluciones  se producen  en callejones sin salida”.

 

Y esa revolución, ese reconocimiento de quién es, le obliga a ABRIR LOS OJOS.

 

Una persona que vive con los ojos abiertos, es lo opuesto a  ese vivir con los ojos cerrados que cantaban los Beatles en Strawberry Fields . ¿Lo recordais? “Es fácil vivir con los ojos cerrados, interpretando erróneamente todo lo que ves”.

 

Una persona que vive con los ojos abiertos, entra en una nueva dimensión: la de la CONSCIENCIA. Y la consciencia, lo cambia todo. Introduce en nosotros una nueva forma de estar en la vida, como si reseteáramos un ordenador y cambiáramos su software.

 

Es lo que muchas personas habréis escuchado denominar “el despertar”.

 

Despertar es meter consciencia en nuestras vidas. Ello nos permite, entre otros aprender a enamorarnos de  la vida. Despertar es preguntarse por el  sentido de nuestras vidas y nuestra misión en ella.  Es aprender a escuchar no sólo a nuestra mente, sino también a la sabiduría de nuestro corazón. Y atreverse a expresarlo aunque nos repudien las mentes apegadas a la racionalidad.

 

Despertar es aprender a conocernos y valorarnos: cuales son nuestros talentos, cual es nuestra contribución única. Para qué estamos aquí. Despertar nos permite aprender a elegir desde nuestros valores, no desde los valores que nos impone la sociedad o desde nuestro desconocimiento de nosotros mismos. Nos facilita utilizar nuestra libertad personal y asumir las consecuencias de nuestras elecciones. Y esa libertad a su vez, nos proporciona la fortaleza necesaria para mostrarnos auténticos, sin responder a lo que las convenciones u otras personas esperan de nosotros.

 

Una persona despierta, consciente, se convierte en un tesoro para los que le rodean. Aprende a desarrollarse para saborear la vida en profundidad, como un gran enólogo saborearía un buen caldo. O como un director de orquesta interpretaría una brillante partitura.  Y ayudan a los demás a disfrutarlo. Discierne lo esencial de lo trivial. Vive el dolor sin sufrimiento y encuentra la trascendencia de cuanto la vida le ofrece. Vive una vida en 3 dimensiones, cuando lo normal es vivirla en dos.

 

Las personas que eligen vivir con los ojos abiertos, se convierten en líderes que transforman con su presencia a los demás. Y aunque ven las luces y las sombras que les rodean, brillan tanto que su propia luz hace retroceder la oscuridad.

 

No es fácil vivir con los ojos abiertos. Sólo podemos realmente VER cuando tenemos los ojos abiertos desde el interior. Y abrirnos a la consciencia, es un proceso que requiere de mucha valentía, por cuanto de responsabilidad comporta.

 

 Siempre resulta más fácil no saber que aprender.

 

¿ Y tu? ¿ ¿vives con los ojos abiertos o cerrados?

¿Septiembre?: ¡tiempo de reformas y aprendizaje!

lapiceros
¿qué vas a hacer para llenar de color tu “vuelta al cole”?

 

Hablando con  amigas que van regresando de vacaciones, me comentan como en Septiembre experimentan en mayor o menor grado sensaciones de ansiedad, decaimiento y cambios de humor.  Para ellas y muchas personas, todo lo que este mes trae consigo -fin de las vacaciones, vuelta al cole, vuelta al trabajo, a la rutina, al agobio, fin de verano, vuelta a los días más cortos, a las primeras lluvias-  les hace más vulnerables al abatimiento y al desánimo. Parece como si tras las vacaciones, la vida se nos vuelve más gris sin que podamos hacer nada por evitarlo. 

Aunque este “sindrome post-vacacional” esté tan aceptado como para haberle puesto un nombre y un apellido, lo cierto es que esta pequeña “voz de alarma” suele ser la punta del iceberg de conflictos o desajustes internos que eludimos afrontar. ¿Qué se esconde realmente tras esas “preocupaciones” tan generalizadas en nuestra sociedad que hemos acabado por asumirlas como “normales”? Todos tenemos preocupaciones, pero que la vuelta a nuestra “rutina”  nos impida conciliar bien el sueño o disfrutar el final del verano es algo que merece la pena revisar. Puede esconder que vamos a pasar muchos meses inmersos un estilo de vida del que no disfrutamos tanto como debiéramos o podríamos.  Y nos asusta tanto aceptarlo, que no nos atrevemos a revisarlo. ¿ por qué?

El inicio de un nuevo curso es para los niños una nueva etapa de aprendizaje. Una etapa de color y emociones. Aprenden no sólo conocimientos externos, sino también internos y de relaciones sociales para crecer y desarrollarse como personas. ¿Por qué no tenemos un planteamiento similar los adultos?  ¿Te imaginas los que nos aportaría tener la ilusión de enfocar el inicio de un nuevo curso como una oportunidad de renovación? Para muchos de mis clientes es así. Regresan ilusionados año tras año, habiendo decidido que  el inicio de curso es un periodo estupendo para crecer y desarrollarse.

Sin duda, Septiembre es un excelente momento para plantearse algunas preguntas que nos lleven a ganar claridad y nos permitan colorear  nuestro día a día mejorando hábitos y adoptando actitudes para una vida más positiva y plena.  Y aunque afrontar un proceso de  “renovación interna” puede asustar o dar pereza por diferentes razones, a través de él podremos adecuarnos mejor a nuestras circunstancias y deseos. Así estaremos mejor preparados para realmente disfrutar sin pereza ni abatimiento los largos meses de invierno  y crecer como personas un año más.

Insisto, el inicio de curso, con las pilas recargadas tras el descanso estival,  es un estupendo momento para “renovarse” y afontar así un invierno cargado de energía y optimismo. Hay un antes y un después de ese proceso. Si no lo crees, te invito a que leas el artículo de una conocida, Ana Bizarro y como se transformó su vida a partir de descubrir el coaching. http://accionconalegria.com/coaching-y-cambio/

¿ Y tu? ¿A qué esperas para empezar a colorear tu vida? ¿ A qué esperas para hacer de este mes tu periodo de reformas interiores y renovación?