El camino de tu vida: ¡sé el protagonista de tu vida!

 

...Intuyen que existen otros lugares diferentes al que ellos ocupan, donde el aire es más puro y vibrante. Donde los horizontes se ensanchan y la rutina se desvanece...
…Intuyen que existen otros lugares diferentes al que ellos ocupan, donde el aire es más puro y vibrante. Donde los horizontes se ensanchan y la rutina se desvanece…

Aunque hay miles de ellas, hoy quisiera hablaros de 4 historias que me han atrapado y fascinado en diferentes etapas de mi vida. Seguro que vosotros también conoceréis alguna de ellas, sino varias.  La primera es  “El principito”. Uno de mis primeros libros de lectura obligada en el Liceo Francés cuando era apenas una niña y que vuelvo a leer periódicamente,  saboreándolo como si fuera la primera vez. Pocas historias resultan tan  misteriosas en su interpretación como esa. Luego, siendo pre-adolescente y adolescente,  llegaron El Mago de Oz y la Historia Interminable respectivamente. Y finalmente, siendo ya adulta, leí el Alquimista. Fue el que menos me gustó, pienso que por no haber llegado a mi en el momento adecuado para entenderlo.  Sin embargo se cuentan por miles las personas a la que abrió los ojos para comprender la historia de nuestro tránsito vital.

 

Todas estas historias  tienen el denominador común de una exquisita sensibilidad y una gran fantasía. Todas ellas comparten una maravillosa magia. Y sobre todo, en todas ellas, subyace la visión común de ese “viaje del héroe anónimo”  del que os hablaba en mi post pasado. Las 4 muestran a la perfección esa sed de cambio, de descubrimiento. Esa “llamada a la aventura”, que experimentan sus protagonistas y que compartimos tantas y tantas personas que estamos o hemos estado en búsqueda.

 

¿En búsqueda de qué? Pues de nuestra verdadera esencia, de nuestro propósito vital y nuestra felicidad. Del para qué estamos aquí y como queremos pasar por el pedazo de vida que nos es dado recorrer. Aunque una buena parte de las personas que buscan,  no sean plenamente conscientes de ello.

 

A mi no  me fue fácil entenderlo. Tardé mucho en descubrir el sentido “oculto” de esas narraciones, algo lógico puesto que las leí de muy joven. Pero siempre conservé la fascinación por esas historias o por las movie roads, donde igualmente, los protagonistas huyen de vidas monótonas y se embarcan en la aventura. Durante muchos años, se mantuvo viva en mí  el deseo de cambiar de vida, de partir, sin saber realmente a dónde quería ir… Oía la llamada lejana de la aventura de otra vida que me esperaba mientras mi vida discurría ordinaria, por un camino ya trazado. Corriente y en muchas ocasiones, monótona o incomoda.

 

Ahora que como los protagonistas de estas historias, he “vuelto a casa” y llevo 3 años trabajando con clientes como coach, reconozco en ellos mis propias inquietudes, mi propia búsqueda. Vienen a mí  queriendo cambiar algo en sus vidas. Algunos vienen enredados en sus objetivos, con la mente puesta en ellos…piensan que eso es lo que quieren y en ocasiones, conseguirlos les ayuda. Otros no traen nada específico, sino que buscan vivir de una forma diferente. Con más alegría, más confianza, más medios económicos, más amor o más dignidad. Vienen con la mirada puesta en el cielo, pero sin ser conscientes de que tienen alas…Otros buscan vivir con menos. Con menos stress, con menos dolor, con menos tristeza o apatía. Vienen con la mirada puesta en el suelo y son los que más tiempo requieren para entender.

 

Pero todos buscan. Buscan como buscaron un día los héroes anónimos y ordinarios de esas historias. Buscan, porque sienten que existe algo diferente a lo que ellos tienen. Intuyen que existen otros lugares diferentes al que ellos ocupan, donde el aire es más puro y vibrante. Donde los horizontes se ensanchan y la rutina se desvanece. Un lugar de posibilidades infinitas, donde pueden ser ellos 100% y no un clon suyo conformado a imagen de lo que exigen sus jefes, sus familias, sus parejas o un estilo de vida en el que un día se deslizaron con mayor o menor consciencia y que ahora les ahoga.

 

En el fondo, su búsqueda es la misma que la de esos héroes de las historias que he mencionado. Su anhelo responde a la misma urgencia de salir a conquistar algo que de algún modo, sienten que no están en control y se les escapa entre sus dedos: su propia vida y su propia felicidad.

 

¿Te suena?

 

De ahí que haya decidido sacar esta sección. Porque después de pasar por un proceso de coaching, la mayor parte de mis clientes despiertan a la maravillosa conciencia de entender que detrás de esa montaña que han “escalado” hay otra, y otra y que todo forma parte de un continuo devenir. Pero en muchos casos, sé que hay miles de personas que por la razón que sea, no tendrán un coach que les ayude a descubrir esa maravilla. Así que me gustaría hacerlo desde aquí, con humildad. Quisiera ser esa voz que agita, ese compañero de viaje en el que puedas apoyarte de algún modo, aún siendo conscientes de que cada uno tiene que encontrar su propio camino.

 

La sección que arranco este mes: “el viaje de tu vida”, es para vosotros, que buscáis,  como buscaba yo un día,  los cambios que os lleven a la conquista de vuestro propio camino. Y espero que entre todos, me ayudéis a construirla con vuestra participación, con vuestras dudas y comentarios.

 

Espero que sea un lugar donde acercaros a descubrir vuestra esencia, el lugar que queréis ocupar en la vida  y ayudaros a partir a su conquista. Quiero una sección para apoyaros  a transformaros en las personas que deseáis  ser. Para que viváis la vida que deseáis vivir. Una sección que espero os ayude a recorrer el viaje del héroe que cada uno recorre en la vida: un viaje de transformación personal interior donde iremos revisando actitudes, miedos, posibilidades. Con la cual deseo que vayáis adquiriendo conciencia de quienes sois. Donde confío en despertaros a la maravilla que supone estar vivos y donde espero que comprendáis, como los héroes de esas historias  que “cuando persigues tu felicidad, te sitúas sobre una especie de camino que ha estado ahí todo el tiempo, esperándote. Y entonces la vida que sientes que deberías vivir, es la que vives.” Porque te conviertes en el protagonista de tu propia historia.

 

Ojala, al final de ella, haya contribuido a que entiendas, como entendieron esos héroes,  que dónde quieres ir, aunque cuesta mucho llegar, está  ahí mismo. Está dentro de ti.  Tú llevas el camino en ti. Porque el viaje de tu vida, es tu vida misma.

 

¡¡Bienvenid@!!

 

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Convertir la ausencia en presencia: perder a un ser querido (II)

bancos-en-el-parque

En mi anterior post hablaba de cómo la pérdida de un ser querido nos “llama” a crecer en el terreno de la espiritualidad. Hacía alusión a cómo, si nos atrevemos a escuchar esos tañidos de campana y cruzamos las puertas del alma para buscar respuestas a preguntas difíciles, posibilitaremos transformarnos desde esa nueva dimensión para extraer un aprendizaje de vida de una situación tan dolorosa. Este aprendizaje nos va a permitir una de las formas más bellas de amor del ser humano: convertir la ausencia de ese ser querido en una presencia vívida, llena de intimidad y  paz.

 

Aunque a muchos les parezca algo imposible, se puede lograr. Para ello, debemos aprender a integrar en nosotros el LEGADO PERSONAL de quienes hemos querido y hemos perdido.

 

Seamos conscientes o no, todos tenemos un legado personal que transmitimos. Por legado, no me refiero tanto a las cosas  que esa persona hizo en su vida, sino al  para qué las hacía. ¿Cuales eran los valores rectores que movían a esa persona? ¿En qué creía, por qué luchaba, se emocionaba y  se comprometía? Eso es lo que en coaching llamamos  la ESENCIA de las personas. Acceder ahí es acceder al núcleo más íntimo del ser humano, que nada ni nadie nos puede arrebatar y que queda vacante, a disposición de que alguien recoja el testigo,  tras la muerte.

 

Así mi amiga Clara, que ha perdido a su padre, desde un primer momento me habló de cómo ahora se ocupará de preservar su legado: el de un hombre centrado en “mantener una familia unida”,  que combatía con los medios a su alcance la injusticia y que mostraba su amor a la humanidad mediante su profunda amabilidad.

 

En el caso de mi hermano su esencia hablaba de alguien apasionado, luchador, vitalista y experimentador de la vida. Capacidad de superación, aventura, disfrute, optimismo, creatividad y curiosidad también eran valores muy en su esencia.

 

Para que la esencia de una persona continúe presente entre nosotros y se transmita, primero hay que descubrir y saber  cual es ese conjunto de cualidades que en ellos se expresaban de forma única. Ahí estará su legado. Una vez lo sepamos, debemos elegir el recordar a través nuestro a esas personas. No sólo necesitamos ser conscientes de cuales son esos valores, sino también permitir que lo mejor de ellos pase a manifestarse en nosotros: en las decisiones que tomamos, en cómo enfrentamos y vivimos la vida. De este modo, habrá una nueva oportunidad para que se exprese su esencia en esa vida que ellos ya no tienen oportunidad de vivir.

 

En mi caso, cuando me miro al espejo, encuentro ahora en mi muchas de las características propias de mi hermano. No pervive tan sólo en mi recuerdo: está presente en una forma de ser y de hacer que le era propia y hoy se ha amalgamado con la mía, enriqueciéndola.

 

No hablo de vivir por ellos o hacer lo que ellos hubieran hecho…su vida se ha perdido y eso no tiene vuelta atrás.  Hablo de  convertirnos en la persona que ellos contribuyeron a forjar. Eso es lo que hace que continúen con nosotros y nos devuelve la esperanza. Más que con mis lágrimas (que también las hubo), la desesperación o la tristeza, es a través de la memoria de ese pasado que se ha escrito en nosotros, que los que han partido nos pueden  acompañar.

 

Sin duda, el último regalo que podemos dar y recibir al perderlos es “convertirnos en la persona que ellos nos convirtieron en parte y vivir las vidas que esas personas que tanto amamos contribuyeron a desarrollar para nosotros”.  ( M. Rowlands).

Perder a un ser querido (I) : cuando doblan las campanas

campanas al amanecer

 

 

Nos han sorprendido ya las primeras lluvias  del otoño. Vienen acompañadas de fuertes vientos que a su paso desprenden  las hojas muertas y las arrastran en impetuosos torbellinos, para recordarnos que el otoño es tradicionalmente una estación de pérdidas. Así se apaga la naturaleza c