¿ Son tus objetivos, tus verdaderos OBJETIVOS?: la motivación

 

¿son tus objetivos tus verdaderos objetivos?
¿son tus objetivos tus verdaderos objetivos?

Hoy en el “viaje de tu vida; dueños de nuestro destino” vamos a explorar un tema importante, que nos ayudará  a superar varios de los problemas que solemos encontrar en el camino para alcanzar nuestra vida soñada. En concreto, 3 de ellos, que con frecuencia me traen mis clientes.

  • “No sé si todo esto que he hecho merecía la pena”
  • “¿Cómo sé que el camino que he elegido es el correcto?
  • “¿Qué me pasa, que aunque sé lo que tengo que hacer, no arranco o me cuesta tanto?”

 

La clave de estas situaciones es la relación existente entre los objetivos y los valores,  los dos temas de mis penúltimos post. Entender la relación entre lo que queremos conseguir (objetivos) y el para qué queremos conseguirlo (valores) nos facilitará entender y superar estas situaciones.

 

¿Te has detenido alguna vez a pensar que las personas tenemos en realidad dos tipos de objetivos?

 

Por una parte, estarían los objetivos EXTERNOS. Son los hitos o pequeños pasos en el camino que necesitamos cubrir para ir avanzando de manera que nos acerquemos a esos cambios que nos acerquen a nuestra “vida soñada”. Suelen ser medibles y cuantificables. Por ejemplo, si deseo irme a trabajar al extranjero necesitaré buscar un lugar donde pueda vivir allí, ahorrar algo de dinero para mantenerme mientras no trabaje, aprender el idioma hasta un nivel X que me permita desenvolverme…Los objetivos externos, tienen mucho que ver con nuestra mente, con nuestra cabeza. Y a nuestra cabeza le encanta planificar acciones.

 

Los objetivos INTERNOS, sin embargo, no son nunca tangibles. Los objetivos internos guardan relación con nuestros valores, con nuestra esencia. Se relacionan con nuestro corazón y con la emoción.  Aluden a cómo queremos sentirnos y vernos como personas. Estos objetivos internos, suelen responder a las preguntas ¿para qué? o ¿cómo me sentiré haciendo X o Y? Son los que dotan de sentido a las acciones externas.

 

¿Y qué pasa cuando los objetivos externos (acciones) y nuestros objetivos internos (valores) son claros y están alineados? Claro…que ¡surge la MOTIVACIÓN!

 

El problema suele ser que como nos conocemos tan poco, vamos persiguiendo cambios y metas que pensamos nos harán sentir de una determinada manera (tener un trabajo mejor, aprender idiomas, hacer dieta, ser más puntuales) y nos cargamos con una serie de acciones para conseguirlos,  que al no estar fuertemente ancladas en nuestros valores, se acaban  convirtiendo en actos de esfuerzo, sacrificio, o huida hacia delante que acabamos abandonando. ¿Te suena?

 

Seguro que ahora puedes entender mejor el proceso que ocurre en los casos que te he expuesto más arriba y que analizaremos con más detalle en el próximo post.

Por el momento, te animo a que explores si esos sueños o retos que tienes para tu vida ideal, se ajustan de verdad a tus valores. Tómalos y pregúntate: ¿para qué estás haciendo X o para qué quieres conseguir Y? ¡Seguro que aprendes y entiendes mucho sobre tus acciones y tu conducta!

¡Hasta el próximo miércoles!

 

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