¿Cuándo llega la felicidad?

Tu puedes provocar la llegada de la felicidad.
Tu puedes provocar la llegada de la felicidad.

La felicidad te llega cuando luchas por tu ideal, por tu sentido de la vida. Cuando trabajas hora a hora y día a día para lograr ese proyecto vital del que estas enamorado.

Eso te hace  hace sentir lleno de energía y entusiasmo. Y a la vez, te sientes más positivo y creativo y ese mismo sentimiento refuerza tu automotivación, empujándote hacia el logro de los objetivos.

Y además, tienes la sensación de serenidad, de paz y alegría que acompaña a quien sabe que está haciendo las cosas que debe hacer.

 

¿ Te interesa conocerte mejor? ¿Te interesan los temas de crecimiento personal y la inteligencia emocional? ¿Te gustaría pertenecer a una comunidad de personas conscientes y orientadas?

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La visión del YO FUTURO: coraje, autoconsciencia y superación.

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2010: mi visión de yo futuro cuando me forme como coach

En mi último post os retaba a que cogierais una hoja en blanco y proyectarais en ella cómo queréis que sea vuestra vida en un espacio de tiempo de 5 a 10 años, en sus diferentes áreas y aspectos: familiar, laboral, de relaciones personales….Os desafiaba a dibujar vuestra visión del yo futuro. Una visión de abundancia y plenitud.

 

Os explicaba como ese ejercicio en apariencia tan sencillo, es el primer y necesario paso para reclamar la vida que deseamos para nosotros. Y si lo habéis hecho, si habéis tenido la valentía de dar esa primera zancada, sin duda, se habrán movido emociones dentro de vosotros. Eso significa que os habéis puesto en camino y ha comenzado vuestro aprendizaje.

 

En este post, vamos a revisar y profundizar en las emociones negativas que suelen aflorar en nuestro interior  al mirarnos en el espejo, como consecuencia de llevar a cabo este poderoso ejercicio del libro en blanco. No voy a detenerme en las positivas, porque ellas mismas ya son el acicate necesario y el refuerzo para que continuéis en camino.

 

Dependiendo de nuestras circunstancias personales,  las principales emociones negativas que suele llevar aparejado  este ejercicio, es una mezcla de dolor o desgarro, desconcierto, vértigo  y miedo.

 

En muchas ocasiones, cuando trabajamos construyendo una visión realmente profunda y retadora,  los clientes me expresan que se sienten como si los hubieran soltado de pronto en la mitad de un desierto en apariencia  infinito, tal es la distancia entre donde están ahora y dónde quieren llegar.  Hay un “antes” y un “después” al confrontarse con lo lejos que se encuentran de una vida de fuerza interior y autorrealización.

 

Esto es porque las tormentas de la vida y el querer vivir conforme a roles para sentirnos aceptados por otros nos han llevado muy lejos en ocasiones de dónde aspirábamos a estar.

Enfrentarnos al hecho de cómo nos hemos dejado arrastrar fuera de lo que deseábamos para nuestra vida, es como enfrentarse de golpe a la luz del sol tras días de oscuridad. La lucidez es la herida que nos crea el sol al acercarnos a el.  Poner el foco en esa incapacidad que hemos tenido para mantener nuestro rumbo, o en el peor de los casos, sacar a la luz  la debilidad de la falta de responsabilidad o la desidia  para nuestra propia vida,   va a crear malestar. He tenido más de un cliente que  al ver lo lejos que estaba situado de esa visión, se ha “roto”. Este paso de toma de consciencia, requiere de una enorme valentía y conlleva siempre incomodidad. Es más fácil vivir con los ojos cerrados y no cuestionarse, que mirarse al espejo para ejercer la autocrítica y empezar a asumir la responsabilidad de nuestra vida. Pero es necesario pasar por ello si quieres volver a hacerte con el control de tu vida. Si estás en ese punto,  enfócate en “amplificar y agrandar “ tu  visión, en hacerla aún más vibrante, motivadora y apasionante. Haz que su luz sea lo suficientemente poderosa para  disipar tus sombras y permitirte seguir avanzando.

 

A otras personas, les ocurre que cuando se ponen a pensar en lo que quieren para su vida, en qué legado personal quieren dejar, o quienes desean llegar a ser, se quedan en blanco. También es normal. Estamos tan acostumbrados a que nos digan cómo debemos sentirnos, que debemos hace y querer, que la libertad nos provoca un enorme desconcierto.

 

Si siempre hemos vivido conforme a lo que otros esperaban de nosotros o al servicio de lo que otros necesitaban, no habremos desarrollado las capacidades de la responsabilidad personal y la libertad individual ni la capacidad de elección que ambas conllevan. Nos quedamos en blanco, paralizados y no somos capaces de definir qué deseamos para nuestra vida. Hay tantos estímulos, tantas facilidades, tantos caminos…. ¿cómo elegir el que es acorde a quienes queremos ser, si nunca hemos profundizado  en nosotros mismos o no hemos escuchado nuestros deseos y necesidades? Eso también nos da miedo. Eso también requiere de valentía. Equivale a soltar la mano protectora que nos llevaba hasta ahora, para empezar a caminar por nosotros mismos. No es fácil. Y suele ser tal nuestro nivel de autoengaño, que muchas  personas permanecen quejándose de sentirse “agobiadas” por el control o la sujeción de otros, cuando en realidad, lo que tienen es miedo a optar por si mismos. Me encuentro con gran cantidad de clientes y amigos que por como han sido educados, no se han familiarizado con ejercer su libertad individual. No han aprendido a hacerse responsables de sus actos y sus consecuencias y viven todavía infantilizados. Una forma de salir de ahí en estos casos,  suele ser concretar qué es lo que no deseamos para nuestra vida. Esto siempre solemos saberlo.

 

También aquí afloran el vértigo y el miedo. Nos guste o no, si quieres continuar embarcado en el viaje de tu vida, para crecer como persona y alcanzar tu vida soñada, deberás aceptarlos como compañeros de viaje durante una temporada. Te están indicando que vas por el buen camino. Como veis, aunque sólo sea sobre el papel,  el hecho de dibujar una vida conforme a nuestros verdaderos deseos y congruente con quienes somos, es hoy en día un auténtico acto de radicalidad y requiere de mucha valentía. La búsqueda de la plenitud no es un camino fácil. Pero es la diferencia  que transforma cualquier vida ordinaria en extraordinaria.

 

Por eso, insisto, es tan importante definir tu visión del yo futuro. En ese paso se amalgaman autoconsciencia, motivación y valentía. En mis próximos post, os iré facilitando una serie de preguntas para que podáis trabajar en ella, o si ya la habéis definido, para  que puedas profundizarla, enriquecerla y hacerla aún más vibrante y atractiva.

 

Por cierto: la foto de hoy es mi visión del yo futuro de 2010, cuando me formé como coach. Cuando toque, veremos la diferencia entre lo soñado y lo conseguido y aprenderemos más sobre lo que de verdad nos hace felices.

 

 

Si te ha gustado este post, puede que también te interese el post: Vivir con los ojos abiertos: el despertar o bien el libro de Eric Fromm “El miedo a la libertad”.

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La danza del sirimiri

sirimiri original

 

No hay nada especial en un día como este. En realidad, no suele haber nada diferente en la vida de las personas que estamos enamoradas de la vida, salvo cómo nos sentimos ante ella.  Es un viernes más del verano, en el que el bochorno del día ha cedido paso a una fina y persistente lluvia en spray, característica de mi tierra, llamada sirimiri o calabobos. Su ligereza hace que se cuele por todas partes y de nada sirvan los paraguas: juega con el viento a mojarlo todo y a todos con su finísimo manto de agua.

 

Voy caminando de vuelta a casa tras dejar a mis amigas en el autobús. Me siento intensamente feliz disfrutando del frescor de esta noche. Como siempre que estoy contenta,  mis sentidos están muy despiertos. Me deleito con cosas tan sencillas como andar o sentir la caricia de la lluvia en las piernas. Me siento bien conmigo misma, radiante y feliz.

 

Al llegar al Paseo de la Concha me detengo ante las plumosas ramas de los tamarindos. Perladas con una miríada de gotas evanescentes en la noche veraniega, presentan una imagen delicada y cautivadora que me emociona.

 

Aunque vivo muy cerca de aquí, siempre me impacta la belleza serena de nuestra bahía, así que me acerco a la barandilla para admirarla. El paisaje es increíble.

 

La marea baja ha dejado al descubierto una amplia franja de arena húmeda. La  isla de Santa Clara y las murallas del castillo están iluminadas y  sus luces dibujan halos borrosos tras la cortina de sirimiri. Observo como el Cristo que corona el monte Urgull parece flotar suspendido la oscuridad sobre la silueta iluminada del edificio señorial del Ayuntamiento. Tiene un aire de aparición fantasmal. Justo debajo de mi, un foco proyecta su luz sobre la playa y ante él, danza infatigable el sirimiri, al ritmo de la tenue brisa nocturna. Se acerca, se aleja, revolotea…..una bella imagen que me fascina y ante la cual me quedo absorta.

 

Y de pronto sucede una vez más: la imagen de los torbellinos de lluvia lo invade todo, me absorbe en ella, igual que si hubiera saltado al interior de una película desde el patio de butacas. Mi mente se aquieta, me inunda una sensación de éxtasis y el mundo queda olvidado.

 

Por unos segundos, o minutos, ante tanta belleza y perfección, me siento catapultada más allá de los confines de lo ordinario. La emoción que me sobrecoge habla de PERFECCIÓN.  Me siento en UNIDAD y ARMONIA conmigo misma y el mundo. Experimento una profunda GRATITUD ante el regalo de la vida. La apreciación de estar viva trae lágrimas a mis ojos. Entiendo la bendición de cuanto tengo y me ha sido concedido.

 

Mi vida no es perfecta. No es en su forma como yo había  soñado o planeé. Pero acodada en la húmeda barandilla,  arropada por la BELLEZA de la danza del sirimiri, me siento tocada por la FORTUNA. Después de muchos años de trabajo personal, de construirme como persona,  si estoy logrando ser como deseaba. De nuevo soy QUIEN DESEABA SER Y ME SIENTO COMO SOÑABA SENTIRME. En la película de mi vida, vuelvo a ser la protagonista.

Me gusta mi actual actitud ante la vida. He aprendido a estar como deseaba sentirme; en paz y alegría. Tengo confianza en mi potencial. Sé que me ponga la vida el guión que me ponga delante, siempre encontraré un espacio para la felicidad, para la esperanza, para la ternura, la belleza, el amor o la risa. Para todos los sentimientos que engrandecen al ser humano. Confío cada vez más en mis posibilidades. Me quiero de una forma íntima que me llena de satisfacción.

 

En momentos como estos, sé que no necesito nada diferente, nada más. Hay PLENITUD en mí. No necesito buscar fuera mi felicidad, sólo necesito tomar conciencia de cuanta almaceno en mí y sacarla para devolver a la vida cuanto me ha dado.  

 

¿ y tu?  ¿ Llevas dentro de ti la danza del sirimiri?

 

¿eres protagonista en la película de tu vida?

Rest your head upon the grass….and listen to it grow!

 

Tan sólo en el silencio de nuestro corazón,  podemos escuchar crecer la hierba. Y al escucharla, sabremos como situarnos en la vida  en ese momento, para gozar de su esplendor.

 

Os dejo aquí con la música y la letra de esta maravillosa canción, para que cada uno la disfrute y encuentre su propia melodia.

Splendor in the grass

 

I can see you’re thinking baby
I’ve been thinking too
about the way we used to be
and how to start anew

Maybe I’m a hopeless dreamer
maybe I’ve got it wrong
but I’m going where the grass is green
if you’d like to come along

Back when I was starting out
I always wanted more
but every time I got it
I still felt just like before

Fortune is a fickle friend
I’m tired of chasing fate
and when I look into your eyes
I know you feel the same

All these years of living large
are starting to do us in
I won’t say it wasn’t fun
but now it has to end

Life is moving oh so fast
I think we should take it slow
rest our heads upon the grass
and listen to it grow

Going where the hills are green
and the cars are few and far
days are full of splendor
and at night you can see the stars

Life’s been moving oh so fast
I think we should take it slow
rest our heads upon the grass
and listen to it grow

grass