La visión del YO FUTURO: coraje, autoconsciencia y superación.

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2010: mi visión de yo futuro cuando me forme como coach

En mi último post os retaba a que cogierais una hoja en blanco y proyectarais en ella cómo queréis que sea vuestra vida en un espacio de tiempo de 5 a 10 años, en sus diferentes áreas y aspectos: familiar, laboral, de relaciones personales….Os desafiaba a dibujar vuestra visión del yo futuro. Una visión de abundancia y plenitud.

 

Os explicaba como ese ejercicio en apariencia tan sencillo, es el primer y necesario paso para reclamar la vida que deseamos para nosotros. Y si lo habéis hecho, si habéis tenido la valentía de dar esa primera zancada, sin duda, se habrán movido emociones dentro de vosotros. Eso significa que os habéis puesto en camino y ha comenzado vuestro aprendizaje.

 

En este post, vamos a revisar y profundizar en las emociones negativas que suelen aflorar en nuestro interior  al mirarnos en el espejo, como consecuencia de llevar a cabo este poderoso ejercicio del libro en blanco. No voy a detenerme en las positivas, porque ellas mismas ya son el acicate necesario y el refuerzo para que continuéis en camino.

 

Dependiendo de nuestras circunstancias personales,  las principales emociones negativas que suele llevar aparejado  este ejercicio, es una mezcla de dolor o desgarro, desconcierto, vértigo  y miedo.

 

En muchas ocasiones, cuando trabajamos construyendo una visión realmente profunda y retadora,  los clientes me expresan que se sienten como si los hubieran soltado de pronto en la mitad de un desierto en apariencia  infinito, tal es la distancia entre donde están ahora y dónde quieren llegar.  Hay un “antes” y un “después” al confrontarse con lo lejos que se encuentran de una vida de fuerza interior y autorrealización.

 

Esto es porque las tormentas de la vida y el querer vivir conforme a roles para sentirnos aceptados por otros nos han llevado muy lejos en ocasiones de dónde aspirábamos a estar.

Enfrentarnos al hecho de cómo nos hemos dejado arrastrar fuera de lo que deseábamos para nuestra vida, es como enfrentarse de golpe a la luz del sol tras días de oscuridad. La lucidez es la herida que nos crea el sol al acercarnos a el.  Poner el foco en esa incapacidad que hemos tenido para mantener nuestro rumbo, o en el peor de los casos, sacar a la luz  la debilidad de la falta de responsabilidad o la desidia  para nuestra propia vida,   va a crear malestar. He tenido más de un cliente que  al ver lo lejos que estaba situado de esa visión, se ha “roto”. Este paso de toma de consciencia, requiere de una enorme valentía y conlleva siempre incomodidad. Es más fácil vivir con los ojos cerrados y no cuestionarse, que mirarse al espejo para ejercer la autocrítica y empezar a asumir la responsabilidad de nuestra vida. Pero es necesario pasar por ello si quieres volver a hacerte con el control de tu vida. Si estás en ese punto,  enfócate en “amplificar y agrandar “ tu  visión, en hacerla aún más vibrante, motivadora y apasionante. Haz que su luz sea lo suficientemente poderosa para  disipar tus sombras y permitirte seguir avanzando.

 

A otras personas, les ocurre que cuando se ponen a pensar en lo que quieren para su vida, en qué legado personal quieren dejar, o quienes desean llegar a ser, se quedan en blanco. También es normal. Estamos tan acostumbrados a que nos digan cómo debemos sentirnos, que debemos hace y querer, que la libertad nos provoca un enorme desconcierto.

 

Si siempre hemos vivido conforme a lo que otros esperaban de nosotros o al servicio de lo que otros necesitaban, no habremos desarrollado las capacidades de la responsabilidad personal y la libertad individual ni la capacidad de elección que ambas conllevan. Nos quedamos en blanco, paralizados y no somos capaces de definir qué deseamos para nuestra vida. Hay tantos estímulos, tantas facilidades, tantos caminos…. ¿cómo elegir el que es acorde a quienes queremos ser, si nunca hemos profundizado  en nosotros mismos o no hemos escuchado nuestros deseos y necesidades? Eso también nos da miedo. Eso también requiere de valentía. Equivale a soltar la mano protectora que nos llevaba hasta ahora, para empezar a caminar por nosotros mismos. No es fácil. Y suele ser tal nuestro nivel de autoengaño, que muchas  personas permanecen quejándose de sentirse “agobiadas” por el control o la sujeción de otros, cuando en realidad, lo que tienen es miedo a optar por si mismos. Me encuentro con gran cantidad de clientes y amigos que por como han sido educados, no se han familiarizado con ejercer su libertad individual. No han aprendido a hacerse responsables de sus actos y sus consecuencias y viven todavía infantilizados. Una forma de salir de ahí en estos casos,  suele ser concretar qué es lo que no deseamos para nuestra vida. Esto siempre solemos saberlo.

 

También aquí afloran el vértigo y el miedo. Nos guste o no, si quieres continuar embarcado en el viaje de tu vida, para crecer como persona y alcanzar tu vida soñada, deberás aceptarlos como compañeros de viaje durante una temporada. Te están indicando que vas por el buen camino. Como veis, aunque sólo sea sobre el papel,  el hecho de dibujar una vida conforme a nuestros verdaderos deseos y congruente con quienes somos, es hoy en día un auténtico acto de radicalidad y requiere de mucha valentía. La búsqueda de la plenitud no es un camino fácil. Pero es la diferencia  que transforma cualquier vida ordinaria en extraordinaria.

 

Por eso, insisto, es tan importante definir tu visión del yo futuro. En ese paso se amalgaman autoconsciencia, motivación y valentía. En mis próximos post, os iré facilitando una serie de preguntas para que podáis trabajar en ella, o si ya la habéis definido, para  que puedas profundizarla, enriquecerla y hacerla aún más vibrante y atractiva.

 

Por cierto: la foto de hoy es mi visión del yo futuro de 2010, cuando me formé como coach. Cuando toque, veremos la diferencia entre lo soñado y lo conseguido y aprenderemos más sobre lo que de verdad nos hace felices.

 

 

Si te ha gustado este post, puede que también te interese el post: Vivir con los ojos abiertos: el despertar o bien el libro de Eric Fromm “El miedo a la libertad”.

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¿Adónde te gustaría llegar en tu vida?: fijando el rumbo.

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Esta  genial conversación entre Alicia y el Gato con la que abro hoy el post, es la clave para abordar uno de los grandes problemas de nuestra sociedad desarrollada. Cada vez hay más personas que no tienen ni idea de hacia dónde quieren “ir” realmente en la vida. En el mejor de los casos, sólo saben que no quieren permanecer donde están. Y en la gran mayoría, no se plantean que haya que ir a algún sitio, sino que simplemente se limitan a estar, cada vez más vacías, solas y resentidas, escudándose en la idea de que el resto están más o menos como ellos y que “la vida es así”.

 

Cuando queremos avanzar, es preciso que sepamos primero adónde queremos ir. No es lo mismo MOVERSE que AVANZAR. Se avanza hacia un punto, hacia un objetivo.  El problema es  que aunque  nos movemos continuamente en “busca de una vida mejor o de sentirnos mejor en nuestra vida”,  en la mayor parte de las ocasiones, nos conocemos tan poco, que no sabemos qué es lo en verdad necesitamos para sentirnos como deseamos.

 

Creemos saberlo, porque la sociedad de consumo nos lo puso muy fácil…nos vendió ejemplos de personas felices a base de tener muchas cosas o acumular logros personales. Y muchos nos pusimos a reproducir ese patrón, sin hacernos demasiadas preguntas, pensando que eso funcionaría también para nosotros. Pero si hoy estás leyendo esto, por la razón que sea, está claro que llegó para ti  un punto en que te  hiciste consciente de que algo estaba fallando y eso no era lo que funcionaba para ti.

 

De ahí que en tantas ocasiones hayamos acabado, como dice con tanta sabiduría el Gato, caminando y caminando, para llegar tan sólo a  “alguna parte”.  Y en “alguna parte” es dónde  se encuentran muchas personas. En “alguna parte” que no es para nada, lo que ellas deseaban para sus vidas.

 

Saber   ”adónde queremos ir”  o lo que es equivalente en este caso: “quiénes queremos ser y cómo queremos vivir”  es un reto pendiente para muchas personas.

Por eso, como primer paso en este viaje, te invito a que cojas una hoja en blanco de un cuaderno, el que será tu cuaderno de bitácora, y que anotes en ella aquello  que REALMENTE SIENTES que deseas para tu vida en sus diferentes ámbitos.

 

 ¿Qué quieres para tu vida en el ámbito laboral? ¿y en el familiar? ¿y en el personal?

 

Es mejor si no lo haces en una sola vez, si primero lo vas escribiendo (o dibujando) y vuelves sobre ello varias veces. Averiguar qué es exactamente lo que queremos para nuestra vida, ya es un gran paso. Porque rara vez nos hemos hecho esa pregunta, al menos en profundidad. “EN SERIO: ¿QUÉ QUIERES REALMENTE PARA TU VIDA?”

 

Atrévete a reescribir tu vida como si fuera un libro en blanco. Yo te doy esa oportunidad.

 

Llénala de detalles, dónde te gustaría encontrarte, como te gustaría verte y define qué estilo de vida quieres tener, en un plazo de unos 3- 5 años. Piensa en el tipo de personas de las que quieres rodarte. Define el tipo de actividades que quieres llevar a cabo. En qué tipo de trabajo quieres estar. Piensa qué tipo de ocio deseas disfrutar y cómo deseas que sea tu entorno físico. ( casa, vecindad, colegio para tus hijos, barrio…) Es lo que vamos a llamar la “visión del yo futuro”.

 

No te limites, ¡sé atrevido!  Desafíate a rescatar quizás alguno de esos sueños locos que dejaste por el camino o ideales que quedaron abandonados en aras de lo seguro y lo convencional. Piensa en las cosas que realmente te gusta hacer. Aquellas pasiones que sentías que estabas llamado a desarrollar y con las que el tiempo se desvanecía.

 

Este ejercicio, en apariencia tan sencillo, no ese baladí. Es el primer paso para empezar a reclamar esos cambios, esa vida soñada. Se trata de atreverse a  despertar la voz que un día acallaste dentro: la voz de tu corazón. La voz que “anestesiaste” para ir por caminos que en ocasiones, tan sólo llevan a “alguna parte”.

 

Más adelante, trabajaremos en decidir si todo eso que has anotado va a formar parte de tu trayectoria vital. Te ayudaré a asegurarte de que esta vez, sepas si ese es de veras tu destino: tu Itaca. Por ahora, tan sólo se trata de fijar el rumbo,  de dibujar una visión que te estimule y te ilusione.

 

Si vas a partir hacia el viaje de tu vida, primero decide dónde quieres ir. Porque si no sabes adónde quieres ir, puede que acabes dónde otros quieren que tu vayas.

 

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Pasado, presente y futuro.

 

¿ Qué es tu mente?

Es todo lo que has conocido. Es el pasado, lo que ha muerto. Lo que se ha ido.  La mente no es más que pasado acumulado, memoria.

El corazón es futuro; el corazón es esperanza, el corazón siempre está en algún lugar del futuro.

La cabeza piensa en el pasado, el corazón sueña con el futuro.

El futuro está por venir. Todavía no existe. Todavía tiene una posibilidad, llegará, está llegando. En cada momento, el futuro se convierte en presente y el presente se convierte en pasado.  El pasado no tiene ninguna posibilidad, ya ha sido utilizado. Ya te has alejado de él, se ha extinguido, está muerto, es como una tumba. El futuro es como una semilla; está por venir, siempre está por venir, siempre llega y se encuentra con el presente. Siempre está cambiando. El presente no es más que un cambio hacia el futuro. Es el paso que ya has dado, es ir hacia el futuro. Osho.

¿Septiembre?: ¡tiempo de reformas y aprendizaje!

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¿qué vas a hacer para llenar de color tu “vuelta al cole”?

 

Hablando con  amigas que van regresando de vacaciones, me comentan como en Septiembre experimentan en mayor o menor grado sensaciones de ansiedad, decaimiento y cambios de humor.  Para ellas y muchas personas, todo lo que este mes trae consigo -fin de las vacaciones, vuelta al cole, vuelta al trabajo, a la rutina, al agobio, fin de verano, vuelta a los días más cortos, a las primeras lluvias-  les hace más vulnerables al abatimiento y al desánimo. Parece como si tras las vacaciones, la vida se nos vuelve más gris sin que podamos hacer nada por evitarlo. 

Aunque este “sindrome post-vacacional” esté tan aceptado como para haberle puesto un nombre y un apellido, lo cierto es que esta pequeña “voz de alarma” suele ser la punta del iceberg de conflictos o desajustes internos que eludimos afrontar. ¿Qué se esconde realmente tras esas “preocupaciones” tan generalizadas en nuestra sociedad que hemos acabado por asumirlas como “normales”? Todos tenemos preocupaciones, pero que la vuelta a nuestra “rutina”  nos impida conciliar bien el sueño o disfrutar el final del verano es algo que merece la pena revisar. Puede esconder que vamos a pasar muchos meses inmersos un estilo de vida del que no disfrutamos tanto como debiéramos o podríamos.  Y nos asusta tanto aceptarlo, que no nos atrevemos a revisarlo. ¿ por qué?

El inicio de un nuevo curso es para los niños una nueva etapa de aprendizaje. Una etapa de color y emociones. Aprenden no sólo conocimientos externos, sino también internos y de relaciones sociales para crecer y desarrollarse como personas. ¿Por qué no tenemos un planteamiento similar los adultos?  ¿Te imaginas los que nos aportaría tener la ilusión de enfocar el inicio de un nuevo curso como una oportunidad de renovación? Para muchos de mis clientes es así. Regresan ilusionados año tras año, habiendo decidido que  el inicio de curso es un periodo estupendo para crecer y desarrollarse.

Sin duda, Septiembre es un excelente momento para plantearse algunas preguntas que nos lleven a ganar claridad y nos permitan colorear  nuestro día a día mejorando hábitos y adoptando actitudes para una vida más positiva y plena.  Y aunque afrontar un proceso de  “renovación interna” puede asustar o dar pereza por diferentes razones, a través de él podremos adecuarnos mejor a nuestras circunstancias y deseos. Así estaremos mejor preparados para realmente disfrutar sin pereza ni abatimiento los largos meses de invierno  y crecer como personas un año más.

Insisto, el inicio de curso, con las pilas recargadas tras el descanso estival,  es un estupendo momento para “renovarse” y afontar así un invierno cargado de energía y optimismo. Hay un antes y un después de ese proceso. Si no lo crees, te invito a que leas el artículo de una conocida, Ana Bizarro y como se transformó su vida a partir de descubrir el coaching. http://accionconalegria.com/coaching-y-cambio/

¿ Y tu? ¿A qué esperas para empezar a colorear tu vida? ¿ A qué esperas para hacer de este mes tu periodo de reformas interiores y renovación?