El fin del viaje: el regreso al hogar.

En todo viaje, es  inevitable que llegue el día en que el héroe debe regresar  a casa.
En todo viaje, es inevitable que llegue el día en que el héroe debe regresar a casa.

 

Tras 5 meses de recorrido, hoy  pondré un punto a este recorrido que emprendimos en Febrero, con la sección “El viaje de tu vida”. Buscábamos entonces calmar nuestra sed de cambios y aventuras para nuestras vidas. Buscábamos ese mayor bienestar en nuestro día a día, una mayor felicidad y esa sensación de plenitud que acompaña a quienes sienten que están en el lugar correcto.

 

Pero…¿qué descubren todos lo héroes cuando su viaje iniciático termina y regresan a casa? ¿Os acordáis del protagonista del Alquimista? ¿De Dorothy del Mago de Oz? ¿ de Ulysses? ¿del principito?

 

A mi modo de ver, todos ellos descubren 2 cosas.

 

La primera, es que se encuentran con que ya no son los mismos que cuando partieron a la conquista de sus sueños. El camino recorrido, las experiencias vividas, los ha transformado, y moldeado. Les ha enriquecido.  Se han vuelto más sabios y están  llenos de valor y confianza.

Confío que en cierta medida, este haya sido también vuestro caso.

 

Sin duda, en este camino que hemos recorrido juntos, hemos llegado a muchos “puertos nunca vistos antes”. Hemos encontrado ideas como valores,  visión del yo futuro,  objetivos externos e internos,  integridad, coherencia y regreso a nuestro ser, que espero os hayan sido de utilidad.

 

También hemos hablado de la relación entre ser-tener y hacer. Y hemos invertido el orden con la esperanza de que esa brújula, en vez de anclarnos a lo material, a lo más oscuro del hombre,  apunte ahora y nos lleve a descubrir la elevación y la luz. La autorrealización y la prosperidad.

 

Soy consciente de que han quedado muchas cosas en el tintero: “los lestragones y poseidones” de nuestros miedos, nuestras carencias afectivas o nuestras mismas emociones, tan desconocidas y aterradoras para nosotros.  Habilidades de inteligencia emocional, comunicación y relaciones. Mil aspectos que se pueden abordar sin duda. Y sin duda lo haré en un futuro en mi blog. Sin embargo, por ahora, yo lo dejaré aquí.

 

La segunda cosa que todo héroe descubre tras su viaje;  es que marchó a buscar lejos, lo que tenía muy cerca. Buscaba fuera el tesoro que se hallaba escondido en su interior. El viaje de descubrimiento, el viaje de aventura, no es otro que el descubrimiento de uno mismo.

En realidad, todo este viaje, es un VIAJE INTERIOR. Nuestro tesoro, no es otro que nuestro potencial . Ese es el camino que debemos recuperar y recorrer; el camino de ser cada vez más nosotros mismos y volvernos a conectar  con nuestros valores y nuestra esencia

 

Porque el viaje de tu vida, es tu vida misma. Y la vida, te seguirá  trayendo sus retos, sus cambios, su misterio, su belleza. Y también su drama,  su dureza, las pérdidas. Así que en tanto sigas en la vida, continuarás transformándote y dando una y otra vez “la vuelta al mundo” para regresar a ti, para regresar a la intimidad de tu ser.  La propia vida te desplazará de ti mismo y necesitarás aprender cada vez más, crecer cada vez, conocerte mejor a cada vez, para poder volver una y otra vez, de regreso a ti mismo. De regreso al hogar.

 

Estar en ti, conocerte y amarte,  es lo que te permitirá alcanzar esa plenitud y esa satisfacción personal que buscabas al partir. El tesoro, de la felicidad que buscabas está en ti, no lejos de ti. La generas día tras día, cuando te sitúas en el camino de tu propio desarrollo como personal. Cuando haces todo lo posible por expresar tu potencial y sacar una y otra vez esa “versión mejorada” de ti mismo. Esa es, según los expertos, la mayor y más duradera fuente de felicidad que existe.

 

 

Hasta aquí llega,  de momento,  mi contribución a que encuentres “tu tesoro”. No he querido poner un punto final, ya que es probable que en algún momento regrese para seguir abordando aspectos que  han quedado sin tratar en este viaje.

 

Si alguno de vosotros tiene interés en algo específico, sabéis que podéis contactarme en el mail avanza.conmigo@mariadiezcoach.com Estoy  vuestra disposición.

 

Ha sido un placer compartir con todos vosotros esta sección en esta primera etapa de mi blog. Gracias de corazón por permitirme que caminemos juntos.

 

 

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De valores, obstáculos y coherencia.

Que tus objetivos externos sean un reflejo de tus valores
Que tus objetivos externos sean un reflejo de tus valores

 

La semana pasada hablamos de cómo las personas tenemos en realidad 2 tipos de objetivos: los externos y los internos (valores). Y explicábamos cómo el alinearlos correctamente, daba lugar a la motivación. Hoy analizaremos con más detalle como esta relación nos permite salvar 3 obstáculos muy típicos que solemos encontrar al querer iniciar o llevar a cambio los cambios que deseamos para alcanzar nuestra vida “soñada”.

 

Primer obstáculo: “¿qué me pasa que no arranco?”

Esta es una de las razones principales por las que las personas suelen acudir a un coach. No hablo de personas que se llenan la boca de palabras sobre cómo harán las cosas y  siempre acaban  refugiadas en excusas para no llevar a cabo lo que se proponen. Esos no suelen contratar un coach. Hablo de personas que normalmente, suelen llevar a cabo lo que se proponen. Personas que tienen  capacidad de compromiso y suelen sacar adelante sus proyectos personales, con determinación,  esfuerzo y perseverancia. Pero que en un momento determinado de su vida, aún teniendo claro lo que desean conseguir, se bloquean y no se lanzan a por ello.

 

Lo que suele ocurrir en estos casos es que falta alineación entre los objetivos externos e internos debido a  una falta de conocimiento de nuestros valores personales. Queremos hacer o tener cosas, pensando que conseguir el objetivo externo (cambiar de trabajo, de casa, de pareja, de ciudad o de estilo de vida) será la solución a una situación que nos resulta insatisfactoria. Proyectamos como nos sentiremos cuando consigamos eso que buscamos, cuando lleguemos “a la cima de la montaña”,  sin darnos cuenta de que en realidad eso es una ilusión. No podemos saber con certeza cómo nos sentiremos en ese lugar,  ya nunca hemos estado allí. Nuestra mente tiende a idealizar la situación y otorgarle una serie de emociones sobre cómo nos sentiremos una vez ahí, sin tener en cuenta otros factores que también suelen presentarse y suelen hacer que todo resulte muy diferente a como “habíamos previsto”.

 

En estos casos, la persona está buscando que el cambio de circunstancias externas le haga sentir algo que primero debe buscar dentro de si.  Y esta búsqueda, por lo general,  suele responder más a una emoción que desea experimentar, que a la necesidad de un cambio real. De ahí que se bloquee. Porque su cabeza tira en una dirección y el corazón, que también tiene su sabiduría, en la otra. De hecho, un 40% de mis clientes cambia los objetivos que traía al coaching por el camino.

 

Obstáculo 2: “¿merecía la pena pasar por esto?”

Este problema se lo encuentran muchas personas que se ponen en camino y llevan a cabo acciones titánicas para cambiar sus circunstancias externas. ( Yo era de ese tipo). Buscan, igual que en caso anterior que ese cambio les haga sentir mejor. Para ello, persiguen sus objetivos pasando por todo tipo de vicisitudes y sacrificios,  hasta acabar agotados y absolutamente desanimados.  De nuevo es buscar fuera, lo que primero debe corregirse dentro.  Buscamos una transformación de nuestras vidas. Pero ignoramos que  la verdadera transformación, comienza dentro de uno mismo. En la forma en que uno siente, vive y disfruta su vida. No estamos aquí para sufrir. Y si el conseguir X o Y va a generar sufrimiento, entonces esos no pueden ser verdaderos objetivos para nosotros. Los buenos objetivos, los que alinean cabeza y corazón, nos llenan de  alegría y felicidad. No es lo mismo que hacer sólo lo que nos apetece, sino que la motivación que provocan, nos permite hacer “lo que toca” con buen ánimo y optimismo.

 

Siempre que indago en esos objetivos externos que se ponen los clientes encuentro que escondido en ellos uno o más valores que no está siendo expresados en sus vidas: valentía, amor, creatividad, reconocimiento, alegría, felicidad… Lo adecuado no es tanto perseguir algo; sino explorar para detectar qué valor es necesario hacer presente en el día a día. Sólo desde ahí se podrá decidir en libertad si eso que se desea llevar a cabo es en verdad necesario. ¡Cuantas veces, nos encontramos persiguiendo una forma, sin saber si el fondo es en realidad lo que deseamos!

 

Suena raro, porque es justo lo contrario a como solemos actuar. Pero  primero debemos sentirnos bien y luego decidiremos qué queremos  hacer desde ahí. Lo contrario es una huida, no un viaje de auto-superación y plenitud.

 

Y esto resuelve el tercer y último problema que íbamos a revisar hoy:

 

Obstáculo 3: “¿cómo sé que ese camino, es mi camino, el camino correcto?”

Muy sencillo: por cómo te sientes en él. Si te sientes contento, ilusionado y motivado al seguirlo, ese el camino. Y las personas sólo nos sentimos así, cuando estamos viviendo plenamente los que son nuestros valores. Siempre que estemos fuertemente anclados en nuestro valores y luchemos por hacerlos presentes en nuestra vida, encontramos los recursos, la alegría y la disposición necesaria para avanzar sin dejarnos paralizar por la duda,  los miedos o el temor de estar en el camino equivocado.

 

El origen, por tanto, está en nuestros valores fundamentales. Honrarlos, tenerlos presentes en nuestras vidas, es lo que nos hace sentir bien. Lo importante, en definitiva, no es tanto qué quieres conseguir, sino  en quien te quieres convertir. Y el tipo de persona que quieres llegar a ser, te lo dan tus valores. Ellos son los que hablan de ti. Y sobre ellos, sí puedes incidir, a diferencia de los hechos externos que escapan totalmente a nuestro control.

 

Así que antes de ponerte en camino para la conquista de tu vida, revisa si los logros que buscas y el camino que seguirás para conseguirlo coincide con tus valores y te acerca de verdad a la persona que quieres ser.  Si tus objetivos son el reflejo de tus valores, podrás hablar de coherencia, y vivir en coherencia es una fuente permanente de equilibrio y  satisfacción personal, aun en las circunstancias más adversas.

 

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La visión del YO FUTURO: coraje, autoconsciencia y superación.

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2010: mi visión de yo futuro cuando me forme como coach

En mi último post os retaba a que cogierais una hoja en blanco y proyectarais en ella cómo queréis que sea vuestra vida en un espacio de tiempo de 5 a 10 años, en sus diferentes áreas y aspectos: familiar, laboral, de relaciones personales….Os desafiaba a dibujar vuestra visión del yo futuro. Una visión de abundancia y plenitud.

 

Os explicaba como ese ejercicio en apariencia tan sencillo, es el primer y necesario paso para reclamar la vida que deseamos para nosotros. Y si lo habéis hecho, si habéis tenido la valentía de dar esa primera zancada, sin duda, se habrán movido emociones dentro de vosotros. Eso significa que os habéis puesto en camino y ha comenzado vuestro aprendizaje.

 

En este post, vamos a revisar y profundizar en las emociones negativas que suelen aflorar en nuestro interior  al mirarnos en el espejo, como consecuencia de llevar a cabo este poderoso ejercicio del libro en blanco. No voy a detenerme en las positivas, porque ellas mismas ya son el acicate necesario y el refuerzo para que continuéis en camino.

 

Dependiendo de nuestras circunstancias personales,  las principales emociones negativas que suele llevar aparejado  este ejercicio, es una mezcla de dolor o desgarro, desconcierto, vértigo  y miedo.

 

En muchas ocasiones, cuando trabajamos construyendo una visión realmente profunda y retadora,  los clientes me expresan que se sienten como si los hubieran soltado de pronto en la mitad de un desierto en apariencia  infinito, tal es la distancia entre donde están ahora y dónde quieren llegar.  Hay un “antes” y un “después” al confrontarse con lo lejos que se encuentran de una vida de fuerza interior y autorrealización.

 

Esto es porque las tormentas de la vida y el querer vivir conforme a roles para sentirnos aceptados por otros nos han llevado muy lejos en ocasiones de dónde aspirábamos a estar.

Enfrentarnos al hecho de cómo nos hemos dejado arrastrar fuera de lo que deseábamos para nuestra vida, es como enfrentarse de golpe a la luz del sol tras días de oscuridad. La lucidez es la herida que nos crea el sol al acercarnos a el.  Poner el foco en esa incapacidad que hemos tenido para mantener nuestro rumbo, o en el peor de los casos, sacar a la luz  la debilidad de la falta de responsabilidad o la desidia  para nuestra propia vida,   va a crear malestar. He tenido más de un cliente que  al ver lo lejos que estaba situado de esa visión, se ha “roto”. Este paso de toma de consciencia, requiere de una enorme valentía y conlleva siempre incomodidad. Es más fácil vivir con los ojos cerrados y no cuestionarse, que mirarse al espejo para ejercer la autocrítica y empezar a asumir la responsabilidad de nuestra vida. Pero es necesario pasar por ello si quieres volver a hacerte con el control de tu vida. Si estás en ese punto,  enfócate en “amplificar y agrandar “ tu  visión, en hacerla aún más vibrante, motivadora y apasionante. Haz que su luz sea lo suficientemente poderosa para  disipar tus sombras y permitirte seguir avanzando.

 

A otras personas, les ocurre que cuando se ponen a pensar en lo que quieren para su vida, en qué legado personal quieren dejar, o quienes desean llegar a ser, se quedan en blanco. También es normal. Estamos tan acostumbrados a que nos digan cómo debemos sentirnos, que debemos hace y querer, que la libertad nos provoca un enorme desconcierto.

 

Si siempre hemos vivido conforme a lo que otros esperaban de nosotros o al servicio de lo que otros necesitaban, no habremos desarrollado las capacidades de la responsabilidad personal y la libertad individual ni la capacidad de elección que ambas conllevan. Nos quedamos en blanco, paralizados y no somos capaces de definir qué deseamos para nuestra vida. Hay tantos estímulos, tantas facilidades, tantos caminos…. ¿cómo elegir el que es acorde a quienes queremos ser, si nunca hemos profundizado  en nosotros mismos o no hemos escuchado nuestros deseos y necesidades? Eso también nos da miedo. Eso también requiere de valentía. Equivale a soltar la mano protectora que nos llevaba hasta ahora, para empezar a caminar por nosotros mismos. No es fácil. Y suele ser tal nuestro nivel de autoengaño, que muchas  personas permanecen quejándose de sentirse “agobiadas” por el control o la sujeción de otros, cuando en realidad, lo que tienen es miedo a optar por si mismos. Me encuentro con gran cantidad de clientes y amigos que por como han sido educados, no se han familiarizado con ejercer su libertad individual. No han aprendido a hacerse responsables de sus actos y sus consecuencias y viven todavía infantilizados. Una forma de salir de ahí en estos casos,  suele ser concretar qué es lo que no deseamos para nuestra vida. Esto siempre solemos saberlo.

 

También aquí afloran el vértigo y el miedo. Nos guste o no, si quieres continuar embarcado en el viaje de tu vida, para crecer como persona y alcanzar tu vida soñada, deberás aceptarlos como compañeros de viaje durante una temporada. Te están indicando que vas por el buen camino. Como veis, aunque sólo sea sobre el papel,  el hecho de dibujar una vida conforme a nuestros verdaderos deseos y congruente con quienes somos, es hoy en día un auténtico acto de radicalidad y requiere de mucha valentía. La búsqueda de la plenitud no es un camino fácil. Pero es la diferencia  que transforma cualquier vida ordinaria en extraordinaria.

 

Por eso, insisto, es tan importante definir tu visión del yo futuro. En ese paso se amalgaman autoconsciencia, motivación y valentía. En mis próximos post, os iré facilitando una serie de preguntas para que podáis trabajar en ella, o si ya la habéis definido, para  que puedas profundizarla, enriquecerla y hacerla aún más vibrante y atractiva.

 

Por cierto: la foto de hoy es mi visión del yo futuro de 2010, cuando me formé como coach. Cuando toque, veremos la diferencia entre lo soñado y lo conseguido y aprenderemos más sobre lo que de verdad nos hace felices.

 

 

Si te ha gustado este post, puede que también te interese el post: Vivir con los ojos abiertos: el despertar o bien el libro de Eric Fromm “El miedo a la libertad”.

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¿Cual es tu Itaca?

Itaca

Viaje a Itaca – ( Musica de Vangelis, recitado por Sean Connery)

 

Hoy comparto con vosotros este maravilloso poema para que os acompañe en vuestro particular  viaje a  Itaca.

Un poema para leer y volver a leer a medida que vamos avanzando en nuestro recorrido vital. Para saborearlo cada vez como si fuera nuevo, pues en cada lectura lo paladearemos con un nuevo condimento, una nueva especia de los aprendizajes que vayamos adquiriendo.

Muchas de sus frases irán cobrando sentido a medida que avancéis en el viaje.

De momento, sólo necesitáis empezar a pensar en cual es vuestra Itaca, para poner poner un rumbo a vuestro viaje.

 

Cuando emprendas tu viaje a Itaca

Pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.
Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.
Ten siempre a Itaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguardar a que Itaca te enriquezca.
Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.
Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.

C. P. Cavafis.

Si te ha gustado este artículo también pueden interesarte:  ¿qué es el viaje de tu vida?

 y  El viaje de tu vida: ¡se el protagonista de tu vida!

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Shangri La o la búsqueda de nuestro paraíso perdido.

way to Shangri La

Tras la lectura del post “la danza del Sirimiri”, han sido pocas las personas que me han compartido que ellas también “ven danzar a menudo el sirimiri”. Son  muchas más las  que me han expresado deseos tales como “ojala pueda sentirme yo así un día” o bien “espero algún día encontrarme en ese lugar donde te encuentras tu”. Demasiadas.

Demasiadas personas están todavía perdidas. Buscan  su Ithaca. Su Atlántis. Su El Dorado. Su  Avalon. Su Shangri –La. Lugares creados por la mente del hombre y  que reunían las cualidades más engrandecedoras del hombre: justicia, abundancia, belleza, armonía, felicidad….

Y sin embargo, nunca tantas personas han buscado tanto como hoy en día. Viajamos y exploramos en todas las direcciones, hacia todos los horizontes que se nos ofrecen.

Buscamos el amor, la paz, la comprensión, la serenidad, la alegría,  el equilibrio y tantos y tantos sentimientos que parecen cada vez más escasos e inalcanzables. Los buscamos aunque sea a costa de explorar caminos difíciles o imposibles. Ansiamos cuanto creemos que existía en esas tierras míticas. Anhelamos esos tesoros maravillosos, que sentimos sólo al alcance de unos pocos y que sin duda están en algún lugar ocultos esperándonos. Y pensamos que algún día llegaremos. Algún día alcanzaremos ese estado que inunda a quienes saben encontrar  esas islas pérdidas en la inmensidad del océano o esas ciudades remotas, ocultas en lo más recóndito de las inexpugnables cordilleras.

Más como buscamos erróneamente,  no encontramos esos tesoros ocultos en paraísos perdidos. Hemos olvidado los caminos de acceso. Recurrimos entonces a los sustitutivos. Conquistamos conocimientos. Acumulamos títulos y posesiones. Consumimos sentimientos a la carta. Nos vestimos con emociones de quita y pon. Hacemos crecer nuestros egos, en detrimento de nuestra verdadera esencia. Como resultado, nos sentimos vacíos. Porque buscamos mucho, pero buscamos mal. Sencillamente,  miramos en la dirección equivocada.

Media humanidad se pasa su vida buscando, sin entender lo esencial. Ithaca, Atlantis, El Dorado, Xanadú o Shangri- La,  no están tan lejos como creen. Están aquí mismo, a nuestro alcance. No hace falta recorrer medio mundo o hacer viajes a paraísos perdidos para alcanzarlos, ni partir en busca de lugares utópicos donde como por encanto, se producirá como algo mágico nuestra felicidad.

Nuestro paraíso perdido, con  sus incontables tesoros, con sus promesas de sociedades perfectas y felicidad,   es  el reflejo de nuestro propio mundo interior. Es un estado anímico en el que tenemos la capacidad de acceder a todas las maravillas que ya se encuentran dentro de nosotros mismos. Todo lo que contienen no es sino el reflejo silencioso de nuestro propio corazón. Debemos acceder primero a el si queremos traer a nuestra vida sus tesoros de belleza y felicidad.

Desdeñar su búsqueda o partir a su descubrimiento mediante la exploración de nuestro vasto paisaje interior,  es una opción personal importante.

Es en nuestro interior donde nos espera la mayor odisea, los paisajes más exóticos para explorar. No hay mayor aventura, que la aventura del auto-descubrimiento. Nuestros paisajes interiores son tan increíbles como asombrosos.

Hammarkskjold dice que el viaje más largo, es el viaje hacia nuestro interiorSólo afrontando un intenso viaje de transformación personal, podremos llegar a conquistar esa tierra prometida y extraer todas aquellas cualidades que deseamos para nuestra vida. 

Si queremos alcanzar nuestro paraíso, si queremos disfrutar la danza del sirimiri y hallar nuestro particular Shangri -La,  no hay que demorarse en partir.

¿ Y tu? ¿ Quieres embarcarte a la conquista de tu Shangri La?

Rest your head upon the grass….and listen to it grow!

 

Tan sólo en el silencio de nuestro corazón,  podemos escuchar crecer la hierba. Y al escucharla, sabremos como situarnos en la vida  en ese momento, para gozar de su esplendor.

 

Os dejo aquí con la música y la letra de esta maravillosa canción, para que cada uno la disfrute y encuentre su propia melodia.

Splendor in the grass

 

I can see you’re thinking baby
I’ve been thinking too
about the way we used to be
and how to start anew

Maybe I’m a hopeless dreamer
maybe I’ve got it wrong
but I’m going where the grass is green
if you’d like to come along

Back when I was starting out
I always wanted more
but every time I got it
I still felt just like before

Fortune is a fickle friend
I’m tired of chasing fate
and when I look into your eyes
I know you feel the same

All these years of living large
are starting to do us in
I won’t say it wasn’t fun
but now it has to end

Life is moving oh so fast
I think we should take it slow
rest our heads upon the grass
and listen to it grow

Going where the hills are green
and the cars are few and far
days are full of splendor
and at night you can see the stars

Life’s been moving oh so fast
I think we should take it slow
rest our heads upon the grass
and listen to it grow

grass