Shangri La o la búsqueda de nuestro paraíso perdido.

way to Shangri La

Tras la lectura del post “la danza del Sirimiri”, han sido pocas las personas que me han compartido que ellas también “ven danzar a menudo el sirimiri”. Son  muchas más las  que me han expresado deseos tales como “ojala pueda sentirme yo así un día” o bien “espero algún día encontrarme en ese lugar donde te encuentras tu”. Demasiadas.

Demasiadas personas están todavía perdidas. Buscan  su Ithaca. Su Atlántis. Su El Dorado. Su  Avalon. Su Shangri –La. Lugares creados por la mente del hombre y  que reunían las cualidades más engrandecedoras del hombre: justicia, abundancia, belleza, armonía, felicidad….

Y sin embargo, nunca tantas personas han buscado tanto como hoy en día. Viajamos y exploramos en todas las direcciones, hacia todos los horizontes que se nos ofrecen.

Buscamos el amor, la paz, la comprensión, la serenidad, la alegría,  el equilibrio y tantos y tantos sentimientos que parecen cada vez más escasos e inalcanzables. Los buscamos aunque sea a costa de explorar caminos difíciles o imposibles. Ansiamos cuanto creemos que existía en esas tierras míticas. Anhelamos esos tesoros maravillosos, que sentimos sólo al alcance de unos pocos y que sin duda están en algún lugar ocultos esperándonos. Y pensamos que algún día llegaremos. Algún día alcanzaremos ese estado que inunda a quienes saben encontrar  esas islas pérdidas en la inmensidad del océano o esas ciudades remotas, ocultas en lo más recóndito de las inexpugnables cordilleras.

Más como buscamos erróneamente,  no encontramos esos tesoros ocultos en paraísos perdidos. Hemos olvidado los caminos de acceso. Recurrimos entonces a los sustitutivos. Conquistamos conocimientos. Acumulamos títulos y posesiones. Consumimos sentimientos a la carta. Nos vestimos con emociones de quita y pon. Hacemos crecer nuestros egos, en detrimento de nuestra verdadera esencia. Como resultado, nos sentimos vacíos. Porque buscamos mucho, pero buscamos mal. Sencillamente,  miramos en la dirección equivocada.

Media humanidad se pasa su vida buscando, sin entender lo esencial. Ithaca, Atlantis, El Dorado, Xanadú o Shangri- La,  no están tan lejos como creen. Están aquí mismo, a nuestro alcance. No hace falta recorrer medio mundo o hacer viajes a paraísos perdidos para alcanzarlos, ni partir en busca de lugares utópicos donde como por encanto, se producirá como algo mágico nuestra felicidad.

Nuestro paraíso perdido, con  sus incontables tesoros, con sus promesas de sociedades perfectas y felicidad,   es  el reflejo de nuestro propio mundo interior. Es un estado anímico en el que tenemos la capacidad de acceder a todas las maravillas que ya se encuentran dentro de nosotros mismos. Todo lo que contienen no es sino el reflejo silencioso de nuestro propio corazón. Debemos acceder primero a el si queremos traer a nuestra vida sus tesoros de belleza y felicidad.

Desdeñar su búsqueda o partir a su descubrimiento mediante la exploración de nuestro vasto paisaje interior,  es una opción personal importante.

Es en nuestro interior donde nos espera la mayor odisea, los paisajes más exóticos para explorar. No hay mayor aventura, que la aventura del auto-descubrimiento. Nuestros paisajes interiores son tan increíbles como asombrosos.

Hammarkskjold dice que el viaje más largo, es el viaje hacia nuestro interiorSólo afrontando un intenso viaje de transformación personal, podremos llegar a conquistar esa tierra prometida y extraer todas aquellas cualidades que deseamos para nuestra vida. 

Si queremos alcanzar nuestro paraíso, si queremos disfrutar la danza del sirimiri y hallar nuestro particular Shangri -La,  no hay que demorarse en partir.

¿ Y tu? ¿ Quieres embarcarte a la conquista de tu Shangri La?

3 comentarios en “Shangri La o la búsqueda de nuestro paraíso perdido.

  1. Conquisté mi paraíso interior hace unos años, el camino sigue siendo placentero, y no pienso mudarme de momento: es mi isla secreta!
    No hay lujos pero si muchas emociones paradisíacas.
    Pero escucho con atención las personas que siguen viajando en busca del Edén.
    A por el miércoles!

    • Gracias Ana!!! Por suerte, cada vez somos más y más los que hemos sabido conquistar nuestro paraíso interior!!! No quiero ni acordarme de cuanto sufrí antes de llegar a él… Por eso ahora me gustaría acompañar a los demás en su búsqueda… y cuanto más acompaño, más me entiendo y mejor me siento. Pero tranquila, que también publicaré para los que YA estamos ahí como tú, disfrutando en nuestras islas paradisíacas. Enhorabuena, porque el camino no es fácil y requiere de esfuerzo y valentía. Como bien dices: una vez allí, nadie quiere mudarse!

  2. Precioso Maria! yo llevo tiempo disfrutando de los descubrimientos del viaje…. de mi paraíso! y lo que más me gusta es que cada vez que descubro algo me sorprende! no somos conscientes de lo afortunados que somos y de los tesoros que tenemos!! es lo único que no perderíamos nunca en un naufragio…. Gracias por estos momentos…. seguimos el viaje….

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