La rutina: ¿peligro o seguridad?

3 caballos tiovivo
El exceso de rutina, deriva a la larga en monotonía. Y esta acaba convirtiéndose en apatía, tristeza, cinismo y desánimo.

 

La rutina no es necesariamente mala. No cabe duda de que una cierta dosis es beneficiosa y hasta necesaria para nuestras vidas. No creo que nadie pueda imaginarse levantarse cada día a una hora totalmente diferente o encontrarse con que sus horarios laborales cambian de semana en semana en semana. La rutina nos marca un orden en nuestras vidas, evitando el caos. También  regula actividades necesarias, por ejemplo,  nos ayuda a establecer horas de descanso, momentos de ocio…. Además, nos aporta seguridad, puesto que marca una hoja de ruta clara en las tareas cotidianas que facilita nuestro desempeño. Y nos proporciona estabilidad y comodidad, ya que nos permite organizarnos con antelación y nos quita la ansiedad que nos provoca lo inesperado. El pensar que el día siguiente y el otro, y el otro, serán similares en muchos aspectos al de hoy, nos tranquiliza. No necesitamos preocuparnos: todo estará más o menos bajo control.

 

Además, para el ser humano, la repetición infinita de acciones, situaciones o relaciones,  actúa como un puente en el tiempo: nos conecta con la sensación de eternidad.

 

Así pues si nos da seguridad, orden, comodidad, estabilidad y tranquilidad ¿ donde está el problema con la rutina?  El problema está en que en la rutina, ofrece muchas ventajas, pero también esconde muchos peligros, como un buen medicamento que tuviera muchas contraindicaciones.

 

Por una parte, si bien la repetición infinita nos conecta con la eternidad, a su vez, también nos limita, puesto que estanca nuestra evolución y aprendizaje. Sin estímulos, sin retos o desafíos, nos vamos anestesiando y surge la monotonía, la prima impresentable de la rutina. Su presencia fétida va pudriéndonos el alma y nos roba la esperanza. El exceso de rutina, deriva a la larga en monotonía. Y esta acaba convirtiéndose en apatía, tristeza, cinismo y desánimo.

 

Por eso, resulta paradójico que aunque la mayor parte de las personas evitan los cambios y buscan la rutina, lo cierto es que el ser humano necesita ciertas dosis de novedad y de imprevisto para sentirse vivo. El estancamiento, inevitablemente, lleva a la pérdida de ilusión. Una vida condenada a  repetirse un día tras otro acaba pareciéndose a una condena similar a arrastrar en círculos una pesada rueda de molino. Por hermosa que sea esa vida, si  es previsible, si no conlleva una mínima variedad de situaciones, personas y no alternan entre sí momentos buenos con no tan buenos, nos acabará pareciendo gris y monótona. Pocas personas valoran positivamente una vida previsible en su totalidad. Salvo que sean tan felices en ese instante, que no les importe que les caiga encima el karma del “eterno retorno”.

 

Otro de los inconvenientes de la rutina es que esa sensación de eternidad que nos produce, nos confunde y nos lleva a postergar. Si, postergar o posponer, que es lo mismo.

 

Y sobre todas las cosas,  nos lleva a postergar el tomar con decisión las riendas de nuestra vida. El exceso de rutina, nos hace perder la perspectiva de que mañana, es un regalo, una lotería. No lo tenemos asegurado. Sin embargo nos mete en el perverso juego de creer que “mañana/ luego;  siempre habrá tiempo”.  De ahí, solo hay un paso al “ya veremos” y “sobre la marcha”, reduciéndose nuestra capacidad de compromiso.

 

¿Qué más da? Si total, “mañana diré que le quiero” O “mañana dedicaré más tiempo a mi familia” o “mañana disfrutaré de ese momento especial, que de puro especial, llevo meses posponiendo”. Nos parece increíble que no pueda haber un mañana y vivimos la vida como si todo lo importante pudiese esperar a más adelante. “luego te llamo”; “la semana próxima nos vemos”. Pero en muchos casos, el “luego” es el luego de luego y la semana próxima parece no llegar nunca en los siguientes 20 años. O simplemente, se suena la campana y se acaba el tiempo sin que nadie te avise.

 

Creer que mañana siempre estará a nuestra disposición, igual que lo ha estado el hoy, disminuye nuestra capacidad de apreciar la vida que vivimos y nos lleva a minusvalorar la importancia que tiene el “ahora”.  Es lo que llamo: el secuestro del ahora.

 

¿Imaginas lo diferente que resulta vivir bajo el ahora? “Ahora te digo que te quiero, ahora me dedico a disfrutar un rato con mis hijos, ahora me entrego con pasión a ese proyecto que tengo entre manos o escribo ese increíble artículo que ronda en mi cabeza desde hace dos años y nunca ve la luz.

 

¿Entiendes ahora por qué digo que la silenciosa rutina, quizás sea el más peligroso de los inhibidores de felicidad?

¿Entiendes porqué, aunque maldigamos algunos cambios, son buenos y necesarios en nuestra vidas para no quedar estancados y apáticos?

¿Dónde marcas tú la delgada línea divisoria entre su cara brillante y su cara oscura?

¿Y cómo combatimos el exceso de rutina?

¿cómo lo combates tu?

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4 comentarios en “La rutina: ¿peligro o seguridad?

  1. Hola Maria,
    Yo soy una enamorada de la palabra equilibrio.
    Me aburre la rutina pero me encanta la disciplina.
    Llevo una vida muy rutinaria con chutes de ¡pasión y locura!… esta es mi receta.
    A veces me queda salada, pues a la siguiente le echo azúcar!!!
    La VIDA es fácil y divertida cuando le pierdes el miedo (y esto es lo realmente complicado)
    A ver si nos tomamos ese café antes de que termine el año 🙂
    Un abrazo,

    • Hola Ana!
      Qué gran frase la de “me aburre la rutina pero me encanta la disciplina”. La suscribo. Sin duda, llegamos más lejos con disciplina que con exceso de rutina. ¡La pasión y la locura son grandes antídotos contra ella! Y además, ayudan a perder el miedo, que como tan sabiamente señalas, es el que nos sujeta a la rutina.
      iqué disfrutes tu cocktail! ( y no creas que no me acuerdo del café..:)

  2. Definitivamente la rutina es muy mala compañera en nuestro día a día… Siempre que puedo intento hacer una reunión con doña Sorpresa, para devolverle la ilusión a todo lo que hago..
    Es verdad que un poco de orden es necesario para vivir, lo difícil es encontrar el equilibro.
    Estoy leyendo un libro que se llama “El poder del ahora”, a ver si saco algunas buenas conclusiones para vivir mejor cada día de la vida.
    Un abrazo y gracias por hacernos reflexionar

    • ¡Hola Andrea! ¡Fantástica idea la de encontrarte con Doña Sorpresa de vez en cuando! ¡Definitivamente, toooodos deberíamos invitarla a venir a visitarnos de cuando en cuando!
      Respecto al Poder del Ahora, es un libro que si ha llegado a ti, puede que sea porque es TU momento para él. Yo lo disfruté muchísimo, porque me ayudo a reconocer muchas cosas que me pasaban. Y aunque todos los veranos riño con él, en secreto, paso cada vez más tiempo con Mr. Ahora. Ya nos contarás como te va.

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