Presentando a Missis Ñoñostiarra

Hoy os presento a Missis Ñoñostiarra, un tierno personaje que a lo largo de las próximas semanas, va a enfrentarse a la aventura de conquistar su verano interior mediante un inesperado proceso de desarrollo personal.

 

Confío que sus experiencias  puedan ayudaros a conoceros un poco mejor y os sirvan para acercaros a aprehender vuestra propia felicidad con una sonrisa.

 

¿Quieres acompañar a Missis Ñoñostiarra? Te dejo con ella…

 

 

Missis Ñoñostiarra nos hará de espejo este verano para aprehender nuestra felicidad.
Missis Ñoñostiarra nos hará de espejo este verano para aprehender nuestra felicidad.

 

Missis Ñoñostiarra tiene la gran suerte de vivir en una ciudad que cautiva desde el primer momento por su singular belleza:  Donosti, también llamada San Sebastian.

 

¡Una auténtica maravilla! Pensará mucha gente. Si, sin duda. No será ella quien va a negarlo, porque está literalmente enamorada de su ciudad. Sin embargo, esta bella Perla del Cantábrico tiene un pequeño “defecto”: su perversa climatología. Para desesperación de nuestra heroína, lo mismo son necesarias las botas de agua en pleno mes de Julio, mientras que en Octubre todavía te podrías estar bañando en la playa  si tuvieras vacaciones. No es sólo que el tiempo climatológico sea impredecible, sino que además, es extremadamente variable a lo largo de un mismo día.

 

Esto desespera bastante a nuestra heroína, que sabe que aunque vea el sol  al levantarse,  dos horas más tarde puede llover torrencialmente. O al contrario. También  es posible que tras una noche de lluvias infernales,   despeje horas más tarde  dando paso a un calor húmedo y bochornoso, digno de un clima tropical de manual.

 

Naturalmente, Missis Noñostiarra tiene sueños y anhelos. Y estos, según se va acercando el verano, tienden a focalizarse en una única dirección: la climatología y la presencia del sol. Missis Ñoñostiarra se muere porque salga el sol.

 

Su gran sueño,  es que haga  sol más de una semana seguida. Entonces la ciudad está radiante y maravillosa y ofrece miles de oportunidades de disfrutarla. ¡Así que quiere tener sol  hasta aburrirse! ¡Hasta que tenga ganas de que vuelva a llover! Desea pasar calor un poco de calor en las noches de verano. Quiere disfrutar de pasear al borde del mar. Suspira por sentarse en las terrazas. Mataría ( casi) por poder bajar a la playa todos los días y ponerse muy morena ( ¡y mejor todavía si puede conseguirlo desde Semana Santa en vez de tenerse que marchar a Benidorm!). Y anhela poder ponerse la ropa esa que aparece en los escaparates no se sabe para quien. Ropa “de entretiempo” la llaman. Pero ella desconoce cual es ese misterioso tiempo que en su ciudad nunca se muestra, porque lo normal es cambiar de la parka de invierno a la camiseta de manga corta, a principios de junio. Y eso, si hay mucha suerte.

 

Esto resulta difícil de entender para quienes no viven bajo una casi perpetua nube gris al más puro estilo Mordor y  fácil de entender para los que viven bajo ella.  Del mismo modo, no es sencillo entender los mil retos diarios a los que se enfrenta Missis Ñoñostiarra.

 

Pero imaginaos…Ella se levanta y oh! ¡Milagro! ¡Hay sol! Primera pregunta vital de supervivencia básica: ¿cuánto durará?  ¿se arriesgará a llevarse las cosas de playa para poder ir al salir de trabajar? ¿o es un esfuerzo vano? Por otra parte…¿ y si no dura? ¿Y si para cuando salga de casa vestida de verano, va, se nubla en dos minutos,  y  descarga una de esas trombas de agua  de las que no hay forma de escapar y llega empapada a la oficina y se coge un resfriado de aupa?

 

Y claro,  puede ocurrir exactamente lo contrario…se levanta y ummm….el cielo está gris, pero tirando a gris clarito. La acera está húmeda, pero no mucho. ¿deberá cargar con el paraguas y el impermeable por si acaso? ¿y si luego despeja y sale el sol a pesar de todo? ¿merecerá la pena cargar con las cosas de playa, además del paraguas y el impermeable?

 

¿Lloverá o no lloverá? ¿Coge el kit de supervivencia ante la imposibilidad de previsión climatológica fiable o no? ¿Imagináis la pesadez de acarrear un día tras otro paraguas, chubasquero, zapatos de lluvia para cambiarse si ha salido con sandalias y sandalias por si acaso si ha salido con botas de lluvia.  Y añadidle aperos playeros, si no queréis perder la oportunidad de capturar el más mínimo rayo de sol. Pero todavía es peor cuando el dilema no existe…cuando a 15 de julio, el sol ni se ha dignado aparecer más de 3 días de forma intermitente y ella sigue embutida en sus botas de agua, pasando frío con sus shorts vaqueros que se obceca en llevar por tener sensación de que es verano, mostrando las piernas morenas a base de autobronceador y chupando más agua cada día que las ranas.

 

¿Y cómo pensáis s que se siente la mujer que vive en una las ciudades más maravillosas del mundo a su modo de sentir?

 

Claro. Cansada. Cansada de cargar todos los días con el kit de supervivencia anti- lluvia o sufrir las consecuencias si no lo hace. Y aburrida. Aburrida de ponerse las botas de agua, quitarse las botas de agua. Y hastiada. Hastiada de que las previsiones le digan que el lunes sale el sol y luego sea que el martes. Y luego que los patrones han cambiado y que hasta el fin de semana nada. Y desesperada. Desesperada de que llegue el fin de semana y ¡hala! A modificar todos los planes, porque por lo visto los patrones han vuelto a cambiar y sigue lloviendo de lo lindo, e incluso más que entre semana. Como de recochineo…Y triste. Triste por hablar con su hermano que vive en Sevilla y en primavera, cuando le llama, allí ya están a 28 grados…Y desilusionada. Desilusionada de que su hermano que vive en Navarra nunca quiera acercarse con los sobrinos porque “no saben qué hacer con los niños lloviendo”.

Y asustada. Asustada de que le vaya a acabar saliendo moho cuando el verano es como el actual. Moho como el que tienen las aceras, las barandillas de los puentes y los troncos de los árboles.

 

¿Y qué es lo que hace Missis Ñoñostiarra ante eso? ¿Qué puede hacer  ante algo así?

 

Algo muy  normal es que recurra a soñar con las vacaciones, ¡ese momento maravilloso y triste a la vez! Triste, porque tiene que dejar su adorada Donosti para irse a tomar el sol y hacer todo lo que con la lluvia no puede hacer. Maravillosos, porque sabe que podrá conseguirlo. Cuenta los días esperando a que pasen uno tras otro a toda velocidad. Y reza, aunque no crea en nada, para que cuando ella se vaya, al sol no le de por aparecer y todos se pongan morenos en La Concha y al regresar bronceada, ella no destaque,  ni provoque envidia,  ni admiración.

 

También,  cada vez que le toca cancelar el plan de playa,  recurre a ser indulgente con ella misma. Se excusa en el asco de lluvia para  comer más de lo “debido”. Luego, como sigue lloviendo, irá al  gimnasio a quemarlo, aunque no es lo que más le motiva.   O bien es indulgente con su presupuesto mensual y  se va  de tiendas. Algo paradójico es que tiende a comprar ropa para lucir en un clima que no es en el que vive, y que casi seguro, apenas va a ponerse en todo el verano. Pero bueno, también compra ropa demasiado justa pensando que va a adelgazar. Y con frecuencia, lo que hace es quedar con unas amigas para tomar café, enseñarles sus compras y sobre todo, para dedicarse a su afición favorita en estas desgraciadas circunstancias: QUEJARSE.

 

Missis Ñoñostiarra se queja, se queja y se queja,  y lo hace muy bien. Lo hace de maravilla. Es la habilidad, por así decirlo, que tiene más desarrollada y perfeccionada.

 

Se queja  del tiempo a cada ocasión, porque suele tener muchas razones para ello. Cada mañana al levantarse, al ir a trabajar, al salir de trabajar, al salir al pintxo-pote…

Se queja con sus amigas y se queja al llegar al trabajo. Busca de forma continua aliados para organizar un Club de la Queja Organizada. Y de paso, ya que estamos con las quejas, uno aprovecha y se queja un poco de todo. Que si del jefe, que si de los compañeros, que si de Pepita o Menganita, que si de cómo está el país, que si estoy engordando o no me llega el sueldo… Y así, como mal de muchos, consuelo de tontos, va creando una atmósfera más gris incluso que la climatológica a su alrededor. Una atmósfera de perpetuo lamento, a veces encubierto, a veces explícito, que la sume sin que lo sepa en un estado de apatía, de planes en “stand by”, continuamente aplazados esperando el verano ideal,  un poco tristona y amargadilla, porque en el fondo, lo que aplaza entre tanta queja, no es otra cosa que su vida.

 

Pero…¿qué otra cosa podría hacer ella? Al fin y al cabo, ella no puede elegir hacer que salga el sol, ¿verdad?

 

Por hoy, dejamos aquí a Missis Ñoñostiarra. Aunque ella no lo imagina, este verano va a ser “su verano”. El verano en el que le van a ocurrir hechos extraordinarios e impensables. Hechos como acceder a su potencial interior,  hacerse consciente de sus actitudes y  comprender qué y quién la aleja  en gran medida de su verano ideal y su auténtica felicidad.

 

Un gran reto,  en el que desea que la acompañes el próximo miércoles.

 

Por cierto; aclaro que el término “ñoñostiarra” hace alusión a uno de los variados estilos de habitantes de Donosti- San Sebastian. Ñoñostiarra  es  un “pijo/a de Donosti”. En sus orígenes, apareció como una denominación peyorativa, pero no es esa mi intención al asociarlo a un personaje. Lo he escogido tan sólo porque  se ha  convertido con el tiempo en uno de los perfiles  que más ha trascendido fuera de nuestro entorno y el que más sencillo me resultaba de caricaturizar.

 

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3 comentarios en “Presentando a Missis Ñoñostiarra

    • Gracias Rosa Maria!!
      Lo que hace falta ahora es que os resulte util!!!
      Espero que disfrutes mucho con él!

Los comentarios están cerrados.