Por favor…¡EDÚCAME!. Pero edúcame BIEN.

"Amar bien implica el deseo de amar cada día mejor"
“Amar bien implica el deseo de amar cada día mejor”

 

Kaixo gurasoak! ¡Hola papa! ¡Hola mamá!

 

En esta segunda carta, me gustaría hablar con vosotros de una palabra sobre la que como niños, sentimos que  muchos padres no han reflexionado lo suficiente antes de traernos al mundo. Esta palabra es EDUCACIÓN.

 

Educación, procede de educar. Un verbo muy hermoso que viene del latín, “educare” y significa “conducir de la oscuridad a la luz”. Aplicado a nuestra relación sería algo así como “llevar a los hijos a luz.”

 

¿Y qué significa ese “llevar a los hijos a la luz”?

 

Seguro que para cada padre o madre significará algo diferente. A mi la opción que más me gusta es la de que me ayudes a “sacar a la luz mis talentos y mi potencial”. Que me ayudes a entender lo que me hace único y diferente, alumbrando, dando luz,  a aquello que ya está en mi interior. Que me ayudes a descubrir mi identidad para poder dar luz con ella al mundo”.  

 

Si… esa es la manera en que deseamos ser educados.

 

Por eso los niños y niñas entendemos que vuestra función como padres no consiste tanto en enseñarnos vuestra manera de ver el mundo,  ni en forzarnos a mirar con vuestra misma mirada la realidad. Sino en ayudarnos para que nosotros mismos la descubramos con nuestros propios ojos y la comprendamos, nos ubiquemos en ella  y la disfrutemos en función de quienes somos. Cada uno a nuestra manera, porque cada uno tendremos cualidades, talentos y aptitudes diferentes.

 

Los dos sabemos que educar a un hijo uno de los mayores retos a los que te vas a enfrentar en la vida. Y sé que requiere de ti como padre o madre,  muchísimo cariño, dulzura,  paciencia, curiosidad, humildad, firmeza….. Y un montón de cualidades más que no sigo, porque no acabo.

 

Pero algo que algunos padres olvidan o les cuesta entender es que educar, también implica aceptación y libertad.

 

Aceptación de la posibilidad de que yo sea diferente a las expectativas que tu como padre/madre puedes tener sobre mi. Aceptación de que desee vivir mi propio estilo de vida y tener mis propias experiencias, por mucho que eso te duela o asuste. Y libertad para poder cumplir ese anhelo.

 

Es terrible para un niño o una niña sentir que sus padres no le quieren, no le aceptan como es. O que no le transmitan el permiso vital básico para construir su propia vida, independiente de la de ellos. Si…todos conocemos a padres que buscan retener a sus hijos a su lado una vez crecen, manipulándoles a través de la culpa y cortando sus alas, hasta hacer de ellos seres débiles, infantilizados y dependientes.  A veces me pregunto porqué no los disecan y los colocan en un rincón del salón…

 

Educarme es uno de los mayores actos de amor que puedes ofrecerme;  implica priorizar mis posibilidades y mi bienestar por encima de tus deseos. Hay que saber amar muy bien y ser muy valiente para conseguirlo. Ese es en el fondo, el verdadero sentido de educar.

 

Por eso, hoy te lanzo esta petición: ¡edúcame!. Edúcame para la posibilidad. Edúcame para la abundancia. Para la libertad. Edúcame para el amor, para la generosidad. Edúcame para la curiosidad y la alegría. Edúcame para ser una buena persona, para ser responsable y comprometido en sociedad. Edúcame para que me haga grande, brillante, consciente de mi propia valía, respetuoso de la valía de los demás. Edúcame para que pueda revertir en el mundo todo lo que yo lleve en el corazón. Porque al final, sólo podemos dar aquello que nosotros tenemos dentro.

 

Edúcame en la aceptación y la libertad, dándome permiso para construir mi propia vida.
Edúcame en la aceptación y la libertad, dándome permiso para construir mi propia vida.

 

No me vivas como una más de tus posesiones. Dame lo que de verdad necesito: amor incondicional, afecto y libertad para que llegue a convertirme en quien estoy llamado a ser.  No me pongas todo tipo de límites y condiciones para quererme. No me inculques  creencias, normas y valores que me marquen cómo debo ser para que me aceptes. No me digas  como debo vivir. No me hagas sentirme querido sólo cuando cumplo con tus expectativas….Olvídate de frases como  “tu serás abogado como tu madre”,  “ un hijo mío no llora” o “ una hija mía nunca se portaría así”. No me hagas convertirme en el adulto que has decidido de antemano que tengo que ser para gustarte.

 

Porque eso no es educar, es condicionar. Y no es que no me quieras si me haces eso. Pero me quieres mal. Porque un querer en el que no hay libertad para el otro, en el que no hay aceptación y en el que tus deseos están por delante de mis necesidades es un querer viciado. Un amor tóxico y discapacitante.

 

No. Eso no es educar. Y eso no es amar. Eso es amar equivocadamente. Y si es así como tú vas a quererme, casi prefiero que no me quieras, porque me harás mucho daño sin que lo sepas y en vez de arrastrarme hacia la luz, me arrastrarás hacia las sombras.

 

Por eso te pido que si no pensaste antes de traerme al mundo en cómo querías educarme, lo hagas ahora. Y aunque ya te ocupas por mi educación, te pido que no bajes la guardia. Que no te pierdas en los detalles de las formas; que a veces, los árboles no te dejan ver el bosque. Llévame siempre en la dirección de la luz.

Fórmate e infórmate, porque educar bien es de lo más grande que hay. Y así  podrás llegar a darme, además de la educación que sabes,  la mejor educación que me puedas llegar a dar.

 

Recuérdalo: educar no es condicionar, no es forzar, no es limitar. No hay buena educación donde no hay aceptación ni libertad para mi.

 

Y amar bien implica el deseo de saber amar cada día mejor.

 

 Y tu: ¿ cómo educas?

¿ como quieres educar? 

¡Hasta pronto!

 Si te interesa este tema y quieres profundizar en él te recomiendo el libro “Amame para que me pueda ir” de Jaume Soler. Un libro maravilloso para aprender a acompañar a los hijos en el arte de convertirse en personas.

Y si eres de los que te gusta aprender experimentando, como a los niños, anímate a venir al taller  “Crianza en armonía: confianza, autoridad y autonomía” que imparto en Donostia el próximo mes de Febrero

 

 

¡Hola! Soy María Díez Coach y con mi blog ofrezco un espacio de encuentro , reflexión vital  y aprendizaje para personas comprometidas con su superación personal, familiar y laboral.

En él encontraras herramientas de inteligencia emocional para transformar los obstáculos  cotidianos  en retos y construirte una vida equilibrada y armónica, llena de fuerza, confianza y pasión. Una vida  a tu medida, que sientas que merece la pena vivir.

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