Muy personal

TE CUENTO UN POCO MAS DE MI​

Nací y he vivido siempre en San Sebastián- Donostia (País Vasco – España) en una familia muy enfocada a lo científico, donde se priorizaba la formación académica por encima del mundo afectivo o emocional. A los esfuerzos de mi madre debo haber acudido a un colegio donde además de enseñarme otros idiomas, también me enseñaron una “grandeur d’esprit” que ha marcado mi vida.  A esa etapa tan lejana también le debo una mente bien estructurada y una curiosidad por aprender que es marca registrada de familia.  

Mi fascinación es el ser humano y su potencial. Y mis pasiones son viajar (preferiblemente por España y fuera del parque temático de Europa), caminar por la naturaleza en montaña y los animales. También me entusiasman la arquitectura, el arte, la lectura y la música en general, la clásica en particular. No necesariamente por ese orden. Me encanta disfrutar de un rato de vino y risas con mis amigos y tengo debilidad por mis sobrinos, con quien pongo en práctica todas mis teorías de educación emocional. 

Como curiosidad te diré que siempre soñé con vivir en el extranjero; algo que a día de hoy no se ha cumplido. Ya te he contado por qué no llegué a tomar la decisión de irme. Puedo decirte que es una de las decisiones que más me hizo sufrir durante años. Pero ya no lo echo de menos, porque me he relacionado con tantas personas extranjeras a lo largo de estos años, que siento que mi casa es el mundo. Además, te confesaré que, a estas alturas de mi vida, siento que no podría vivir en un país donde el buen vino fuera caro. Eso me lo pone difícil para marcharme de España.

En mi faceta vasca, soy una glotona. Para compensar los excesos (aunque nunca se compensan del todo), me encanta correr por la playa y bañarme en las frías aguas del Cantábrico fuera de los meses de verano. Si, soy de esas personas que los foráneos miran asombrados cuando salimos del agua cual Venus invernales en la playa de La Concha.

Ya ves…de joven, yo también veía esas apariciones y me parecían frikies. Y ahora resulta que pertenezco al clan.   

Mi curiosidad, mi afán de explorar y de continuar aprendiendo, evolucionando y superándome siguen intactas. Pero no es casual, sino fruto de una decisión personal y genética familiar.

 Por otra parte, considero que mi principal capital es el humano, ya que me rodean personas maravillosas e increíbles, a las que debo en gran parte lo que soy. No sólo mi familia y amigos, sino también mis colegas extranjeros, en los que encuentro una actitud determinada y proactiva de la que siempre aprendo y que me resulta muy inspiradora.

Doy las gracias por la capacidad de apasionarme, de reírme de mi misma y de seguir en contacto con mi niña interior, siendo toda una mujer.

Y si me preguntas qué creo que es lo más difícil que he hecho en mi vida, te diría que ha sido redefinir mi concepto del éxito personal, fuera de los estereotipos sociales. Eso y re-aprender a quererme a mí misma, amnistiándome por mis errores y aceptando que pocas cosas en mi vida han salido como yo deseaba, entre otras cosas, porque muchas veces no supe hacerlo mejor. 

Me ha costado mucho y he peleado muy duro para llegar aquí, pero a día de hoy siento que soy una privilegiada. He encontrado mi equilibrio personal y vivo en relativa armonía. Acepto de buen grado los continuos desafíos que la dirección activa de nuestras vidas nos plantea y disfruto de todo lo extraordinario que hay en lo cotidiano, que sólo se revela cuando de verdad aprendemos amar la vida.