Objetivos 2015: Nuevos horizontes, nuevos paisajes, nuevas cimas.

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Las personas olvidamos demasiado a menudo que  necesitamos desacelerar y pasar temporadas tranquilos si queremos  afrontar con energía renovada el nuevo ciclo de expansión y crecimiento que traerá la primavera. Por eso, esta primera mitad del invierno,  la he pasado en lo posible  con mi mente y mi cuerpo en “barbecho”. Este recogimiento invernal, me ha permitido  elegir a conciencia las semillas que voy a plantar para hacer florecer aún más mi jardín interior y cosechar aquello que deseo para mi futuro profesional y personal: ya tengo listos mis objetivos para el 2015. Hoy los comparto con vosotros,  poniendo en  práctica lo que hablábamos en el post anterior.

 

Algo que he vivido de forma diferente en esta ocasión, es que a base de trabajar con el tema de los objetivos, tanto personalmente como con mis clientes, entiendo cada vez más el valor de unos buenos objetivos: son VITALES para quienes tienen una clara dirección y quieren moverse hacia un lugar mejor. Sólo ellos nos permiten avanzar con  control completo de nuestras acciones,  sin esperar que la felicidad llegue caída del cielo. Y si a esto le sumamos un buen manejo de las emociones para ir disfrutando del camino, es ya la bomba.

 

Quizás por eso me ha costado este año más que nunca definir mis objetivos: esta vez he valorado muy mucho qué iba a recoger en el papel. Qué acciones iba a incluir y cuales no, porque a veces, tendemos a escribir objetivos sin ton ni son, dando a todo valor de importante y sin entender que si lo priorizas todo, no estás priorizando nada.

 

¿Recordáis como comentábamos que nuestros objetivos debían guardar coherencia con nuestras aspiraciones más profundas y cimentarse en nuestros valores?  Bueno, pues los míos se apoyan en continuar viajando y explorando: externamente en lo posible, pero sobre todo internamente, para compaginarlo con mí proyecto profesional y mi situación personal. Y también en vivir una vida de continuo aprendizaje y  disfrutar más de los míos y del increíble regalo de la vida.

 

Quiero continuar descubriendo nuevos horizontes con mi proyecto profesional. Y continuar con el camino de superación personal que emprendí hace años, coronando nuevas cimas. Le he cogido el gusto a esto de “escalar montañas” que me convierten en alguien más fuerte, más completo y capaz. Y más feliz. Y sé que todavía me quedan elementos de auto-conocimiento por descubrir, nuevos paisajes personales. Eso no se agota nunca para personas que como vosotros y yo, estamos en continua evolución.

 

Así que después de escribir todos mis objetivos en una hoja y sopesar y valorar muy mucho qué siento que es vital para mi este año, he elegido los siguientes:

 

A nivel personal mi foco está puesto en validar si todo lo que he aprendido en este largo “Viaje del héroe” está bien interiorizado. Necesito comprobar si ahora que he vuelto al hogar, la transformación que he vivido es efectiva y sostenible en un entorno cotidiano.  Y la prueba más clara de ello será lo que antes era uno de mis puntos débiles: ser capaz de poner límites desde la tranquilidad y el respeto a mi misma. Tanto en el empleo que me da de comer, mientras desarrollo mi proyecto profesional de coaching, como a nivel de relaciones interpersonales.

 

Creo que es una de las  últimas grandes cimas que me falta por conquistar, para convertirme al 100% en la persona que buscaba ser.

 

La otra cima, tienen que ver con disfrutar más del camino. Estos últimos años, han sido más parecidos a “querer escapar” de una vida que no aceptaba y en la que no era capaz de sentirme feliz, ni plena. Así que necesitaba “hacer muchas cosas” para construirme un “traje” social que resultase más “atractivo” para poder auto-valorarme. Ello me ha provocado mucha sensación de desequilibrio, ya que he vivido muy volcada para mi proyecto profesional de coaching, afín de escapar de un empleo que ya poco tenía que ver conmigo, por su contenido y las circunstancias que lo rodean. Por suerte, he luchado duro por aprender a sentirme bien. Y lo he conseguido. Ya no necesito “llegar a otro lugar como sea, ni salir del que estoy a toda costa”.

 

Así que puedo permitirme ir con más calma y disfrutando de cada paso que doy.  No es un drama ir a trabajar a la oficina cada día, porque lo he liberado de la carga emocional que me suponía estar allí. Y además cada vez disfruto de mayor confianza en mi proyecto profesional. Aunque no me procure aún suficiente independencia económica  para independizarme, me está mostrando aspectos fascinantes de mi misma y capacidades que no sabía casi ni que tenía, haciéndome gozar con lo que hago. Vamos, que me estoy literalmente enamorando de mi capacidad para desarrollar mi proyecto ahora que cuento con el apoyo de un mentor que me orienta con mi plan de negocio.

 

Al final, todo esto, va de “en quien nos convertimos al salir a conquistar esa vida que deseábamos”. Si la conquistamos o no….es lo de menos. Los buenos viajeros no coleccionan destinos, sino que tan sólo disfrutan del proceso de viajar. ¿No os parece?

 

Y mi último objetivo, es poner orden en “mi casa”, abandonada después de tanto tiempo de viaje. Traer el orden interno conquistado, al exterior. Necesito prestar atención y tiempo a mis cosas y a mi madre, que se ha hecho mayor. Quiero disfrutarla. Hay además previstos viajes, escapadas…más formación en coaching. Y bastantes cosas más.

 

No entro a detallaros las acciones con sus plazos y demás que acompañan estos objetivos, o me eternizaría. Y no os aburro con los objetivos profesionales, de otro modo, no acabaríamos nunca.

 

Pero si quiero  recordaros que hay algunas preguntas claves que debéis haceros con cada acción que pongáis sobre el papel:

-¿esta acción en qué sentido me acerca o me aleja a mi objetivo general? ¿ está alineada con mi objetivo?

-¿en quién me convertirá llevar esto a cabo?

-¿qué espero obtener cuando consiga X o Y?

– ¿hay alguna otra forma de conseguir ese objetivo? ¿quién lo ha conseguido antes que yo en quien pueda inspirarme?

–  ¿qué tendrá que ocurrir para saber que he conseguido lo que buscaba? ¿ qué distancia me separa ahora de mi objetivo?

 

De esta forma, podréis ir perfilando con más claridad el camino a seguir y os será más fácil saber qué vías de las que se abren delante de vosotros os llevarán a la cima.Y un truco…acordaos de dejar un espacio en blanco para los objetivos que os traiga la vida… a veces son más valiosos que los que nosotros nos proponemos y no enfocamos tanto en lo que tenemos en la agenda,  que no somos capaces de hacerles un hueco….

 

Para cerrar, simplemente comentaros que me he dado cuenta de algo importante: antes ponía objetivos sobre el papel a golpe de impulso, de corazonadas. Cierto que resultaban coherentes con mi rumbo, pero debo reconocer que en general eran  bastante idealizados. Muchos de ellos (sobre todo en lo profesional) resultaban más deseos y anhelos que verdaderos objetivos.

 

Recordad lo que hablábamos respecto a los objetivos SMART: un buen objetivo es como un escalón bien definido y que nos alza de forma natural hacia la cima que pretendemos conquistar.  Si, debe ser retador, pero alcanzable.  A mi, casi, casi, ¡me hacía falta el piolet para trepar cada escalón! Y por eso pasaba una angustia y un miedo inenarrables para afrontar cada uno de ellos.

 

Así que si te ocurre que alcanzarlos tus objetivos es un drama en el que te dejas casi la piel, es que como yo, te fijas objetivos  ambiciosos e idealizados en exceso.

 

Y si realmente hay objetivos que se te resisten hace tiempo, una ayuda profesional nunca está de más.  A mi trabajar con mi coach, me ha evitado muchos rodeos y esfuerzos innecesarios y me ha hecho ver en muchas ocasiones con más claridad el camino.

 

Por cierto: mis objetivos no parecen cumplir las características SMART. Pero es sólo porque yo ya tengo mucha práctica¡ y me puede permitir esa licencia!.

¡qué disfrutéis de vuestros objetivos! ¡Nos vemos  en la cima!

Soy María Díez Coach y con mi blog ofrezco un espacio de encuentro vital, reflexión y aprendizaje para personas comprometidas con su superación personal, familiar y laboral.

En él encontraras herramientas de inteligencia emocional para superar los obstáculos cotidianos y construirte una vida llena de fuerza, confianza y pasión. Una vida  a tu medida, que sientas que merece la pena vivir.

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