Bye, bye Missis Ñoñostiarra. Hasta siempre.

 

La ninfa del Urumea
“la felicidad es una conquista personal”

 

 

Hoy último día de verano. Para despedirlo, el jueves pasado Missis Ñoñostiarra convocó a sus amigos para ir de pintxo pote. Lo pasaron estupendo, porque continúa el buen tiempo, interrumpido tan solo por alguna tormenta pasajera. Y además, la ciudad tiene una atmósfera especial debido al festival internacional de cine, que se celebra cada Septiembre y trae a la ciudad un baño de cosmopolitismo que Missis Ñoñostiarra adora.

 

El encuentro fue estupendo. Se rieron, charlaron sobre las películas que iban a ver en “el festi” y los que habían estado fuera, contaron sus viajes de las vacaciones. Muy ameno y entretenido. Tanto, que daba pena marcharse. ¡Ay! Ya se sabe que lo único malo del pintxo pote, además de las aglomeraciones, es que ¡al día siguiente hay que trabajar!

 

Por eso, Missis Ñoñostiarra se retiró prontito y volvió paseando tranquilamente por la hermosa Avenida de Francia, que bordea el río. Es un paseo elegante, salpicado con hermosas villas de piedra arenisca, construidas a principios de siglo, que permanecen medio escondidas tras unos imponentes tilos plateados cuyas hojas tenían un mágico reflejo blanquecino a la luz de las farolas.

 

Al llegar al puente de Maria Cristina, Missis Ñoñostiarra no puede evitar asomarse a contemplar la panorámica del río desde allí. Aunque cruza todos los días ese puente para ir a trabajar, no se cansa nunca de la vista desde el mismo: la hilera de redondeados y oscuros tilos en la margen derecha, la esquina del Kursaal brillando al fondo, las luces en hilera del margen izquierdo y el agua que discurre, esta vez poco profunda y tan transparente, que puede distinguir el fondo arenoso del cauce.

 

Apoyada sobre la  barandilla, reflexiona con un poquito de tristeza, sobre el final del verano. Ha sido un verano tan hermoso, tan rico en momentos mágicos, de profundo disfrute, que no desea que se vaya….se da cuenta de que tiene un poquito de miedo que con la llegada del mal tiempo, de la lluvia, de los días cortos, toda esa sensación de paz y alegría que ha encontrado en su interior, se acabe disipando. Ahora se siente enamorada de la vida, feliz, sin ningún otro deseo que no sea continuar asombrándose cada día con lo que la vida le va ofreciendo. Se siente en plenitud y tiene miedo de perder ese estado de verano interior, al que no sabe a ciencia cierta cómo ha llegado. Pero…¿ y luego? ¿qué pasará cuando la rutina del invierno se imponga, cuando la oscuridad vaya apagando los baños en la playa, los bellos atardeceres, el pintxo pote?

 

Está absorta en esas reflexiones, cuando de pronto escucha una risita. Suena muy cercana. ¡qué extraño! Mira a un lado y a otro, pero en todo el puente, no ve a nadie más. Y de nuevo,  se vuelve a escuchar la risa. Se da cuenta de que suena  tras la barandilla, un poco hacia el agua,  en el lado que da al río y no sobre el propio puente…”¡Vaya! He debido de beber más de lo que pensaba en el pintxo pote y oigo cosas raras” – piensa.  Pero entonces  escucha con mucha claridad una voz saludándola:

“¡Hola Missis Ñoñostiarra!”. Y se vuelven a escuchar las risitas.“Esto sí que es raro”- se dice-“cualquiera diría que hay alguien fuera del puente”.

 

Se asoma de nuevo a la barandilla y  entonces unas voces alegres la llaman: “¡Aquí, aquí, estamos aquí!  Y ¡oh  sorpresa! En el borde externo de uno de los pilares del río, hay dos chicas que le saludan amistosamente. Una es jovencita, de color, y la otra tiene el pelo largo, grandes ojos y una gran sonrisa…¡y  lleva una corona de princesa!¡qué cosa tan sorprendente!

 

“No tengas miedo”- le dice la que lleva la corona con una gran sonrisa. “Soy la Ninfa del Urumea y esta es mi ayudante. Sabíamos que pasarías por aquí  y  te  esperábamos para presentarnos y conocer a la chica que ha conquistado su verano interior.”

 

Missis Ñoñostiarra está realmente asombrada. ¡Nunca oyó hablar de que el Urumea tuviera una Ninfa!! “Parecías un poco triste”- le dice esta. Y Missis Ñoñostiarra, confiando en la cálida sonrisa de la Ninfa, le explica que estaba un poco melancólica,  porque no sabe si ahora que ha terminado el verano, continuará siendo feliz y se mantendrá su verano interior.

 

“Me asusta que con el regreso del mal tiempo, de esos domingos de lluvia interminable, vuelva a sentirme triste y desanimada y pierda la magia que he conseguido experimentar este verano”- le confiesa. La Ninfa la mira con sus grandes ojos.” Entiendo”- le dice- Y luego le dice a Missis Ñoñostiara: “ Como soy una Ninfa, tengo el poder de concederte un deseo. Pero sólo uno. Así que debes decirme qué es lo que te gustaría llevarte de este verano y yo te lo concederé”- Missis Ñoñostiarra lo piensa un rato largo, y luego le responde: “lo que me gustaría llevarme de este verano es la mirada del corazón. Esa forma nueva y mágica de ver mi propia vida.” La Ninfa esboza una gran sonrisa y le responde “Eso esta concedido”.

 

Luego continúa: “Puedo concedértelo porque durante este verano, tu has aprendido a responsabilizarte de tu vida, cambiando tus quejas por acción y  transformando tus juicios en experiencias Missis Ñoñostiarra. Y este cambio de actitud ha propiciado que aprendieras una forma nueva de relacionarte con tu entorno. A menos quejas y más acción, más diversión y posibilidad de descubrir nuevos aspectos de la realidad que antes pasabas por alto o menospreciabas. Todo eso ha ido fortaleciendo tu actitud apreciativa y has aprendido a saborear cada pequeño detalle de la vida con más profundidad y mayor agradecimiento. Y  te ha abierto los ojos a la magia de cuanto te rodea. Cambiaste sin darte cuenta, el foco de estar pendiente de lo que no era como deseabas, para pasar a ser consciente de todo lo que recibías…y esa apreciación, hace que hoy te extasies ante el río, que te sientas más viva, más vital y más feliz…Has sido tu quien cambió;  fuiste capaz de modificar tu actitud ante lo que te rodeaba, sin esperar que el exterior cambiara. Por eso estás hoy aquí, charlando conmigo, y dándote cuenta de los miles de regalos que nos ofrece el día adía. Y todo esto, querida Ñoñostiarra, ya nadie podrá quitártelo. Esa sensación que has tenido de enamorarte de la vida, es una capacidad que tu tienes dentro de ti. E igual que la tienes tu, la tienen todos. Pero no todos la ejercen. No todos despiertan a la consciencia de entender que somos nosotros  mismos los artífices de nuestra felicidad, comprometiéndonos con ella y buscando modificar nuestra actitud ante la vida.” Y continúa:Así que para premiarte y recordarte que la felicidad empieza lo primero en ti,  cada semana, cuando pases por este puente y mires con atención y amor a cuanto te rodea, tal y como has aprendido a hacer, yo te transmitiré un consejo. De esta manera,  te ayudaré a que ese sentimiento se mantenga vivo en ti y puedas mantener durante el otoño y el invierno, el calor de tu verano interior”.

 

Y tras esta perorata, la Ninfa, da un gran abrazo a Missis Ñoñostiarra, que está todavía digiriendo este discurso y le susurra: “Ahora, me tengo que ir”- Rauda y veloz, salta la barandilla del río y para cuando Missis Ñoñostiarra se asoma, allí ya no ve nada. No hay Ninfa, ni ayudante en el borde del pretil, ni se ven ondas en el cauce como las que formaría alguien que hubiera saltado al agua. Tan sólo se oyen voces al fondo del puente, y pronto dos policías aparecen con linternas. Enfocan a Missis Ñoñostiarra y le pregunta si ese encuentra bien. Y luego le dicen “es que nos han dado un aviso de que había unas chicas fuera de la baradilla en un lugar peligroso y que podían caerse al agua”. “¿no eras tu, verdad?” – preguntan levemente acusadores.

 

Missis Ñoñostiarra les dice que no. Ellos siguen buscando con las linternas por el exterior de la barandilla y finalmente se alejan. Missis Ñoñostiarra mira por última vez al río, sin saber qué pensar. Y justo cuando empieza a alejarse, escucha una voz familiar que le grita “ ¡Adios Missis Ñoñostiarra¡” “ ¡Vuelve el verano que viene!””¡Hasta siempre!”

 

 

Y tú: ¿qué quieres llevarte de este verano?

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2 comentarios en “Bye, bye Missis Ñoñostiarra. Hasta siempre.

  1. Yo, de este verano, me llevo el silencio como alquimia de pensamientos y emociones.
    La fuente de poder está en nuestro interior … pero el ruido nos impide oír correctamente.
    Le he perdido el miedo a la soledad pasando un verano en silencio, en soledad y en reposo.
    Por eso mi frase favorita es “el poder de las palabras, el poder del silencio”
    Hasta siempre ¡Miss Ñoñostiarra!

    • ¡Fantástico Ana! “el silencio como alquimia de pensamientos y emociones”; no creo que haya una descripción más acertada de lo que significa estar en encuentro con nosotros mismos. Ahí es donde podemos empezar pensar y ver con el corazón. Enhorabuena por tuvalentía para encontrarlo, porque como bien indicas, tenemos miedo al silencio. Aprovecha tu frase favorita para ejercerlo: “el poder de las palabras, el poder del silencio”. Te lo digo, porque yo me reencuentro con mi silencio a través de las palabras que escribo. Y estoy casi segura de que tu también. Escribir es un acto silencioso y solitario que al menos, a mi, me “restaura”.

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