Missis Ñoñostiarra conoce a Mr. Attitude

Cambiar nuestra actitud, cambiara nuestra vida

 

 

Missis Ñoñostiarra se despierta hoy entusiasmada. Ayer la tarde quedó limpia de nubes, con una espléndida puesta de sol sobre el mar. Y la noche ha sido cálida y…. ¡todas las previsiones dan buen tiempo para hoy! Ya antes de abrir la persiana, percibe por la claridad que se filtra que… ¡ALELUYAH! ¡Hoy amanece despejado y con un hermoso sol en Donosti! ¡Por fin!!!! ¡La previsión es fantástica y hay ya 17 grados a las 8 de la mañana! Hoy  por fin va a poder  ponerse uno de esos vestidos de tirantes que normalmente languidecen en su armario sin apenas usarse hasta que pasan de moda. Y por supuesto: hoy toca bajar a la playa al salir de trabajar. ¡Qué contenta se siente!

Una vez en la oficina, trabaja entusiasmada, esperando que llegue la hora de poder marcharse, mientras el sol luce fuera radiante. Le parece que la hora de terminar no va a llegar nunca. ¡con las ganas que tiene de ir a darse un baño y tumbarse al sol! Para que el tiempo pase más rápido, escucha las noticias en la radio tan contenta. ¡Vaya! Después de comer dicen que hace tal calor fuera que hay gran riesgo de galerna. Missis Ñoñostiarra se inquieta. ¡a ver si todavía va a llegar la galerna antes de que ella salga! Pero al mirar por la ventana, se siente reconfortada; sólo falta media hora para su hora de salidad y fuera todavía luce el sol.

 

Cinco menos diez. Ms Ñoñostiarra está recogiendo las cosas a toda velocidad. Nada de quedarse 15 minutos más como de costumbre…¡hoy su amada playa de La Concha le espera!!! Además, tiene que darse prisa…¡uno no sabe en qué momento aparecerá la galerna! Justo está apagando su ordenador cuando…¡OH NO!!!! ¡Entra un cliente!!! Un estudiante extranjero de su edad, muy sonriente, que le pregunta la frase fatal…”¿Tu puedes mi ayudar?” Missis Ñoñostiarra empieza a sudar, mientras  con desesperación, ve con el rabillo del ojo como las primeras nubes grises hacen su aparición en el cielo.

 

El asunto no es tan fácil. Al chico, un joven estudiante de USA le han robado la cartera y el pasaporte durante los San Fermines. No puede viajar de vuelta a su país sin pasaporte y tiene su vuelo de regreso cogido para dentro de 3 días. Así que muy fastidiada y sin ser demasiado amable, nuestra Ñoñostiarra no tiene más remedio que hacer unas cuantas llamadas a la policía municipal en Pamplona, a la Embajada de USA en Madrid….para cuando puede reunir la información que el chico necesita, ha pasado media hora larga. Ya la galerna  ha entrado con fuerza y la lluvia ha hecho su aparición. Al ver las primeras gotas, nuestra Ñoñostiarra se siente tan triste y frustrada, que no puede evitar ponerse a llorar desconsolada y muy frustrada ante el asombro del chico. Al preguntar si todo va bien, ella le explica que pensaba ir a la playa a tomar el sol y bañarse y que ahora, su plan se ha estropeado. Claro que se siente avergonzada de estar llorando por algo así y también por no haber sido demasiado amable con él pero…¡tenía tanta ilusión! El le pide perdón por haberla retrasada y viéndola llorar como una magdalena mientras recoge sus cosas para marcharse, el chico la invita a tomar un café para compensarla. Al principio nuestra Ñoñostiarra le dice que no, pero el insiste con amabilidad. Se le ve un chico agradable y educado. Y afuera no para de llover, así que Missis Ñoñostiarra  termina por aceptar su invitación, un poco “obligada” por su ataque de “debilidad”. No desea que el chico se sienta mal por su llanto y no quiere darle una negativa,  pero… es que ¡a ella siempre le sale todo mal!.

 

Ya en el café él se presenta. Se llama Mr Attitude y es un chico realmente simpático que le cuenta muchas historias de sus viajes. Estar con él es interesante, divertido y agradable y Missis Ñoñostiarra se olvida poco a poco de sus penas. Se da cuenta que Mr Attitude parece ver siempre las cosas por el lado positivo, es dinámico y muy educado. Entre otras cosas, le explica que está enamorado de Donostia y que le parece que es muy afortunada viviendo en una ciudad tan estupenda. Missis Ñoñostiarra está a punto de replicar hablándole del fastidio del tiempo y demás, pero recuerda de pronto su tendencia a quejarse y guarda silencio. No quiere parecer una quejita. Pero sí le cuenta como a veces las cosas resultan más bonitas vistas desde fuera y cómo el que no vive aquí, tiende a idealizar todo. Y le pone como ejemplo lo que le ha ocurrido hoy y como ella todavía no ha pisado la playa y eso que están a mediados de julio. No se está quejando, sino detallando hechos reales, piensa ella. También le explica las dificultades para otras cosas que en otros lugares parecen tan normales, como acceder a una vivienda o encontrar un trabajo digno. La respuesta de Mr Attitude  la descoloca. Le habla de cómo disfrutará más la vida si en vez de esperar a que pase la tormenta, aprende a bailar bajo la lluvia. Le explica cómo él antes se fijaba más en lo que le faltaba, que en lo que tenía y lo que sí podía hacer. Y como eso le costó muchos disgustos y precisamente ha emprendido un viaje de varios meses alrededor del mundo para cambiar esa forma suya de ser que no le gustaba y como poco a poco lo está consiguiendo. Le explica cómo ha aprendido que nada suele separarnos más de nuestra felicidad, que las barreras artificiales que nosotros mismos nos construimos, como por ejemplo, pensar que porque llueve no puede disfrutar de bañarse en la playa, cuando en realidad, el en su país el se baña haciendo mucho más frío que en Donosti. Comparte con ella cómo ha aprendido a usar aquello de lo que dispone y está a su alcance en cada momento, sin esperar que se den las circunstancias ideales. Le cuenta sobre como ahora se da cuenta de que no sabía valorar todo lo que tenía y siempre le parecía que el destino ajeno era mejor; mientras que él no asumía la responsabilidad de mejorar el propio y construirlo cada día.  Ahora entiende como a medida que viaja y conoce nuevos lugares, nuevas formas de vida, se ha dado cuenta de lo afortunado que era antes sin saber apreciarlo. Le explica como nos “montamos películas” idealizando como debe ser la vida para que la podamos disfrutar y nos olvidamos de disfrutarla tal cual es. Le habla de cómo él está aprendiendo a disfrutar como los niños, de lo que cada momento trae, sin anclarse en pasado o proyectarse en el futuro. De cómo está aprendiendo a jugar las cartas que le tocan en vez de perder el tiempo lamentándose porque sus cartas no son las que él desearía y de cómo ahora, en vez de poner condiciones a la felicidad, explora cada circunstancia que la vida le presenta con la ilusión y la curiosidad de un niño. Sus palabras son sencillas y a Missis Ñoñostiarra le llegan  profundamente emocionandola porque siente cómo salen del fondo de su corazón.

 

Su entusiasmo, su humildad y su autenticidad, consiguen  que Missis Ñoñostiarra se olvide por un momento de si misma, del tiempo de sus quejas y entre “a bailar” con la emoción que comparte con ella Mr. Attitude. Se siente tan impresionada, que cuando el le ofrece ir a bañarse juntos porque ya la lluvia no es tan fuerte, no lo piensa dos veces y se va feliz, sin pensar que “sólo los locos podrían bañarse con este tiempo”.

 

Y olvidada de la galerna y de la lluvia,  se rinde por una vez a la experiencia de atreverse a sentir la vida tal cual es, en vez de hablar sobre como la viviría si todo fuera diferente.

Y tu: ¿ cual es tu actitud? 

¿Esperas a que pase la tormenta o aprendes a bailar bajo la lluvia?

 

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