¿Hacia dónde te lleva tu brújula interior?

Nuestra brújula interior habla de la relación entre ser, tener y hacer.
Nuestra brújula interior habla de la relación entre ser, tener y hacer.

 

Llevamos ya 5 meses recorridos en la serie “El viaje de tu vida; dueños de nuestro destino”.  Y pienso que todos los que la seguís con asiduidad tenéis claro que estamos llegando al meollo de la misma. No os equivocáis. Sin duda es así: hoy hablaremos de un último elemento clave para los navegantes de la vida. Sin él no podremos abordar con éxito nuestra travesía. Si…habéis adivinado bien: se trata de la brújula, nuestra brújula interior.

 

Todos tenemos una brújula interior. Esa brújula, habla de la relación entre tener-hacer y ser. Y su lectura cambia en función de qué parte de nosotros la realice.

 

Cuando es nuestra cabeza quien  mira nuestra brújula, nos indica qué deseamos, qué anhelamos para nuestras vidas. Habla de sueños por realizar, metas por alcanzar. Habla de triunfos, de logros, de éxitos. La brújula, vista por nuestra mente nos dice lo que necesitamos conseguir para sentirnos bien: un buen trabajo, viajar, una buena casa, prestigio social, dinero, poder…La mente pone todo su esfuerzo en aquello que la sociedad indica que necesitamos. En aquello que nos marca como deseable para lograr la felicidad. Nos habla de un concepto de éxito principalmente marcado por las normas y las convenciones sociales, que hemos heredado sin apenas cuestionar. Y todo eso, lo busca en el exterior. La mente nos hace ser dependientes del exterior, y por tanto, limitados por las circunstancias y las vicisitudes de la vida. Nos hace sentirnos condicionados por nuestro origen social, determinados por nuestro poder adquisitivo y nuestro nivel formativo. La brújula, interpretada a través de la mente, divide, separa, compara continuamente. Nos proporciona sensación de finitud y  soledad. Por eso las personas nos sentimos en las sociedades de consumo más y más solas, más y más desamparadas.

 

Mirar la brújula a través de nuestro corazón, de nuestras emociones, es mucho más complicado. Nadie nos ha educado para ello y requiere un importante trabajo personal de introspección. Pero la brújula vista a través del corazón nos aporta una información esencial. Entiende todo eso que la mente desea, pero además, lo trasciende. Es capaz de extraer la esencia que subyace en esos anhelos y dotarla de SENTIDO y profundidad.

 

La brújula vista a través del corazón, también habla de la relación entre tener- hacer y ser. Pero como muy bien interpretó E. Fromm, orienta esa relación de la forma correcta.

 

Veamos esa diferencia entre cabeza y corazón.

 

La cabeza, piensa en HACER muchas cosas, para TENER muchas cosas y así lograr SER feliz. Esa perspectiva, que de algún modo hemos heredado debido a la sociedad de consumo, ya hemos visto que conduce a una deshumanización cada vez más grande y a sociedades profundamente injustas, donde las personas acaban perdiendo su condición de tales. Las sociedades que así se crean, son principalmente sociedades de esclavos. Sociedades de seres abocados a producir, para tener. Donde el valor de la persona se mide con el rasero “Tanto tienes, tanto vales”. Para aquellos que consiguen cubrir sus necesidades básicas, es difícil encontrarse satisfecho durante un largo periodo, ya que las demandas son cada vez más grandes y los estímulos de tener se suceden cada vez más rápido. Es una rueda a la que si te subes, resulta difícil bajar. Y en la que además te sientes continuamente amenazado ante la posibilidad de perder lo adquirido.

 

El corazón, por el contrario, se mueve en otro sentido. Se mueve para SER feliz ante todo. Busca cubrir nuestras necesidades profundas como seres humanos. Desde ahí, decide qué HARA o creará en función de las circunstancias que nos rodean o las que la vida nos trae, para TENER aquello que permita que esa felicidad o esa plenitud se mantenga y resulte sostenible. El corazón no piensa en qué es el éxito: simplemente, lo sabe, por cómo nos hace sentir.

 

La brújula, vista desde el corazón, nos devuelve nuestra condición de PERSONAS. Se enfoca a la esencia, a permitir que se nos quiera por quienes somos, que es lo más gratificante que nos puede ocurrir….¿a quién no le gusta sentirse valorado por quién es, por sus talentos, por sus cualidades personales y no por lo que tiene o produce? Enfocarnos en SER nos hace libres e ilimitados, porque siempre podemos optar por cambiar nuestra forma de ser si no nos satisface, superándonos y reinventándonos. Y eso no depende del exterior, sino tan sólo de nosotros mismos. Todo está dentro, a nuestro alcance, aunque no sepamos descifrar el mapa que nos conduce a ello.

 

SER, para HACER y entonces TENER. Ese es el orden correcto  y la forma en que debemos alinear nuestra brújula. Aunque parece muy sencillo, no lo es, porque todo a nuestro alrededor está organizado en el otro sentido.

 

De esta manera, alineando cabeza y corazón, podremos dotar de sentido a nuestras acciones y empezar a disfrutar del viaje desde el minuto cero. Entender esto, y sobre todo, empezar a vivir conforme a ello, te aseguro que es algo que cambiará tu vida.

 

Seguiremos hablando de ello en los post futuros.

 

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En la serie “El viaje de tu vida; dueños de nuestro destino” estamos abordando temas de desarrollo personal, motivación y superación.

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4 comentarios en “¿Hacia dónde te lleva tu brújula interior?

  1. Totalmente de acuerdo contigo, María.
    Muchos son los que rechazan las emociones por eso, tal vez, la humanidad está donde está.
    Pero el mundo está cambiando y tener personas como tú para apoyar este cambio es algo importante y fundamental.
    Vamos!
    Y lo divulgo …

    • Gracias Ana!
      al final no nos damos cuenta de que conocer y entender nuestras emociones y nuestros sentimientos y alinearlos con la cabeza es básico si queremos equilibrarnos como personas. Pero ¡¡pocas personas se comprometen con ese trabajo personal!! Y así nos va como nos va, tal y como dices. ¡Gracias por compartir!

  2. La lectura de la brújula la podemos comparar con la contienda provocada en el damero del ajedrez.
    Desde el principio ,podemos ver al rey como algo poderoso y protegido,nada más lejos de la realidad,su posición puede ser buena o no,depende de su entorno al principio( niñez) va madurando según avanza el juego (juventud ),según se toman decisiones en base a las experiencias.
    Las figuras representan los conocimientos adquiridos puestos en marcha.
    Los peones son las ideas ,pudiendo ser modificadas o sacrificadas manteniendo la esencia ( el rey ) a salvó…
    Metáforas solo metáforas…sutiles viajeros en los intrincados entresijos de la consciencia…
    Espero no alterar excesivamente neuronas relajadas, no exentas de personalidad……………

    • Interesante y bellísima metáfora la que planteas José Luis.
      Para darle unas cuantas vueltas. Muchas gracias por el comentario.

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