Disfrutar las Navidades: claves para que no te desborden las fiestas..

No deja de sorprenderme como cada vez que llegan las Navidades, mucha de la gente que conozco a mí alrededor se contagia del  “síndrome del abominable espíritu navideño”.  Es algo así como si alienígenas procedentes de un planeta llamado “Demandas externas” les abdujeran y les inocularan un virus cuyos efectos son un constante frenesí que hace que estas fechas  les resulten de lo más complicadas de gestionar. La sintomatología suele ser variable, pero seguro que reconoces alguna de sus conductas:

–          la repentina necesidad de ver a “todo el mundo”. Incluso a esas personas que no han “tenido tiempo” de llamar en todo el año. Bueno, sobre todo a esas, no vayan a pensar que las “tienen abandonadas”.

–          La irrefrenable deseo de gastar compulsivamente comprando comida que no necesitan y pagar por ella el doble de precio.

–          El tener que ponerse la careta de “persona feliz y conciliadora” porque son fiestas y hay que perdonar y estar a bien con todo el mundo.

–          El sentirse de pronto generoso y solidario, haciendo donaciones puntales a causas benéficas varias, pero obviando que el año tiene 365 días y la solidaridad no se mide sólo en dinero, sino en actitudes y gestos para los que nos rodean en lo cotidiano.

–          La necesidad de comprar y regalar objetos y juguetes a personas y niños saturados por lo general de objetos y regalos. Tanto es así que en muchas ocasiones, los receptores,  donan de antemano lo que les sobra para hacer espacio a esa nueva tanda de objetos superfluos e innecesarios que se avecina.

–          La necesidad de pensar que uno debe sentirse alegre y de buen ánimo, para los demás, para los niños, porque es Navidad….pero nunca para uno mismo y porque es hoy, cualquier día y cualquier día tenemos derecho a ser felices y sentirnos y bien. Olvidando también que igual que tenemos derechos,  tenemos también la obligación de pelear para conseguir ese bienestar anhelado.

–          La necesidad de que las Navidades tengan un formato externo determinado y estandarizado: adornos, luces, acontecimientos…sin prestar apenas atención al formato interno que necesitamos para sentirnos en armonía con los que nos rodean y en paz con el mundo y con nosotros mismos.

 

¿Te suenan alguno de estos síntomas? ¿No?

 

Si estás libre de él, ENHORABUENA, porque es un virus bastante contagioso. Algo así como la gripe, que regresa cada invierno con una nueva mutación que la hace más resistente.

 

Por mi parte,  confieso que lo he sufrido muchas Navidades y me he comportado de esa forma incoherente y alienada en bastante ocasiones. Y se sufre, se sufre mucho. Porque te hace sentir una persona infeliz e insatisfecha, agobiada por todas las cosas que sientes que “necesitas hacer”- Al menos yo, me sentía apresada en la interminable lista de demandas y exigencias que yo misma me ponía para que todo estuviera “a la altura de mis expectativas”: la casa  limpia y bien decorada, la cena sofisticada y bien presentada, todo bien organizado, yo de peluquería, bien vestida y delgada, que no faltasen las tarjetas de felicitación, los regalos… Y por si fuera poco, tocaba también el esfuerzo de “amnistiar” a mucha gente aunque no les tragara. ¿O iba a ser tan mala persona de llevarme mal con ellos y no perdonar cuanto me hubieran hecho siendo Navidad?

 

Por eso,  por si eres de los que como yo, has tenido o tienes estos síntomas o conoces a alguien que los tiene,  aquí te comparto con humildad mis aprendizajes. Espero que te sirvan para dejar de sentirte “obligado/a” por los estereotipos de la Navidad  y a cambio  te ayudan a empezar a disfrutar de forma más real y profunda de estas fechas.

1-      Pon límites a la invasión de demandas externas; aprende a decir NO: no a todas las tareas extras que te caen sin apoyo y sin ayuda sólo porque por ser Navidad “hay que hacer así las cosas” . Di NO a estar invadidos de obligaciones y vacíos de placer.

2-       Niégate a correr para estar con todos y no estar con nadie: olvídate de la exigencia de agradar y estar “porque toca estar”. Empieza a cambio a pensar en cómo estar tú mejor contigo mismo/a y quienes son las personas con quien quieres estar de verdad. Y ponles fecha en tu calendario; ahora o en Enero.

3-      Y si a quien quieres de verdad, no está a tu lado por la razón que sea…: aprende que las personas tenemos la capacidad de albergar al mismo tiempo felicidad y tristeza. Tenemos la posibilidad de ser contradictorios; de sentirnos  felices en una parte de nosotros mismos valorando lo que tenemos y a la vez sentirnos tristes en otra parte de nosotros: la vida son alegrías, ganancias…y también pérdidas y tristezas. En la vida, lo alegre y lo triste bailan juntos, conviven. ¿ Por qué no pueden hacerlo en nuestro interior?

4-       No finjas alegría si no eres capaz de sentirla, pero tampoco hagas de tu tristeza un estandarte: el dolor también forma parte de la vida. Pero no esperes que lo externo sea ideal para ser feliz, empieza a ser feliz con lo que hay. Sentirse bien es un derecho y como tal, conlleva obligaciones. Sé valiente y busca en los delicados pliegues de la vida motivos para tu bienestar y tu alegría.

5-      Recuerda que tú también tienes ilusiones y necesidades dentro de ti:  atrévete a conectar con ellas y darles su espacio. No todo tiene que ser para y por los demás. Lo primero eres tu: tu eres quien necesita llenarse de cariño, alegría, ternura e ilusión ante la vida. Sólo así podrás darlo a los demás.

6-      Conecta con la magia y la belleza profunda de los valores de la Navidad:  Puede que creas o no creas en el nacimiento de Cristo, pero los seres humanos tenemos unos valores comunes que coinciden en el fondo con los de la fe cristiana, aunque se expresen en diferente forma. Repasa qué significan para ti temas como la alegría, la espiritualidad, el compromiso, la generosidad, la bondad, el desprendimiento. Empieza a traerlos a tu vida y llénala de sentido si quiere sentirte realizado y feliz.

7-      Olvídate en lo posible de lo material…y regala a la gente la maravilla de saber por qué son valiosos para ti e importantes en tu vida. Puedes simplemente darles las gracias con una carta personal en vez de tantos whatsaps y videos standarizados e impersonales. Ni te imaginas lo que impresiona que alguien te diga lo que te quiere y por qué te quiere.  

8-      Recurre al humor  y enfócate en lo positivo …para sobrellevar algunas situaciones surrealistas que se producen en las reuniones familiares.  Si te toca al lado alguien que no te cae bien…busca la parte de esa persona que sí te agrada, por minúscula que sea y mantén ahí el foco. O prueba a verte como si te estuvieras viendo a ti mismo en una película o un anuncio. 

9-      Desdramatiza y relativiza: al fin y al cabo, hay muchas personas en el mundo cuya vida sí es un terrible drama. No elijas ser tu una de ellas sin necesidad.

 10: Aprende a “anmistiar” de corazón..porque cuando perdonas a los demás, te liberas a ti mismo.

 

candy bars

 

En definitiva, casi todo se basa en hacerte responsable de ti, para dejar de responder a todo lo que los demás o la sociedad te marcan o te piden. Y en entender qué es importante para ti y conectar con esas verdades que anidan en nuestros corazones y a las que pocas veces damos espacio para vivirlas.

 

Ese es el verdadero espíritu de la Navidad. Que sus síntomas se manifiesten en todos nosotros y tengamos todos una FELIZ NAVIDAD. 

 

feliz navidad bolas