¡Diseña tu 2015!

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Está claro que el cambio de año favorece la renovación y nos invita de alguna manera al “renacimiento”. 12 meses más frente a nosotros. ¡Vaya regalo! Lo mejor de comenzar el año es la sensación de hoja en blanco, de nuevo comienzo, de posibilidad.

 

¿Recordáis cuando la semana pasada os hablaba de cómo se originó mi toma de consciencia respecto a “recuperarme” a mi misma y volver a ser feliz?  Pues una de las cosas que tuve claras desde el principio, fue que si deseaba dejar atrás situaciones indeseadas y volver a sentirme bien en mi piel,  un primer paso necesario era reflexionar sobre qué aspectos de la misma quería cambiar y en qué sentido quería necesitaba modificarlos.

 

Así que cogí una pequeña libreta que se convirtió sin que yo lo supiera en mi “bitácora de superación personal” y fui anotando todo aquello que no me gustaba de mi vida. En la medida que me fue posible, detallé en qué sentido quería modificar o dónde quería llegar en cada uno de esos aspectos.  La pregunta clave en ese punto fue: ¿hacia dónde quiero ir y por qué? Sin saberlo, me estaba haciendo auto-coaching.

 

Por poneros un ejemplo, algunas de las cosas que recuerdo que anoté eran “cambiar de trabajo a uno con más reconocimiento y donde pudiera utilizar más mis aptitudes profesionales”;  “mejorar la relación con mi madre hasta que pudiéramos pasar de querernos mal a querernos bien” o “tener una pareja”.  Os aseguro que no tenía ni idea de cómo iba a llevar a cabo esos objetivos. Pero lo que si sabía, es que necesitaba marcar un rumbo.

 

¿Golpe de inspiración? ¿Pura intuición? ¿Mucha información interiorizada a fuerza de marcar objetivos en largos y sacrificados años de estudio? Todavía hoy no tengo la respuesta. Igual que les ocurre a muchas personas, entonces no estaba en absoluto acostumbrada a pensar que el rumbo que había seguido mi trayectoria vital, era el que en muchos aspectos, yo había ido marcando. Ya fuera por haber tomado determinadas decisiones o precisamente, por no tomarlas. Creía que lo mío había sido cuestión de “destino”, “mala suerte” o “lo que me había tocado”. Yo misma me había convertido en una víctima de las circunstancias en vez de ser dueña de mi destino porque creer eso resulta más fácil y cómodo que asumir que hay muchísimos aspectos dentro de la situación personal de cada uno, sobre los que podemos influir y decidir.

 

Ahora que  estoy formada en estrategias de éxito personal, coaching y mentoring, sé que una de las diferencias capitales entre las personas que dirigen sus vidas y las que van dejándose llevar a merced de lo que surge es que las primeras tiene foco, saben lo que desean y marcan un rumbo. Establecen con claridad dónde quieren llegar a estar y cómo quieren verse en un plazo determinado. Y empiezan a construirlo de antemano, poniendo todas sus acciones al servicio de esa visión de futuro.

 

Una forma sencilla de hacerlo es “pensar a futuro”: han pasado 12 meses, está acabando el año y vuelve la Nochevieja. ¿Dónde y con quién quieres estar? ¿ Qué aspectos de ti o de tu vida te gustaría haber cambiado y hacia dónde?

1-      en tu vida y tu entorno personal: relaciones, amigos,  familia, salud y espacio físico.

2-      En tu empresa o en tu trabajo.

3-      En ti: autoestima, disciplina, orden, confianza, independencia emocional, simpatía, capacidad de relacionarse.

 

Personalmente,  cada año repito el ejercicio de diseñar a “grosso modo” mis retos y mis objetivos personales y profesionales.  Cierto que en los últimos años, al ir adquiriendo mayor confianza,  lo hago de forma más relajada y me he “dado permiso” para dejarme llevar por los caminos que la vida elija para mi, en vez de empeñarme en pelear con “ella” para seguir los que yo deseo. Pero para mi, esto sólo se hizo posible cuando ya he tenido tan integrado mi norte en mi corazón que  instintivamente siento cuando me estoy desviando y sé que puedo enderezar el rumbo después de disfrutar del “desvío”.

 

Definir, enfocar y planificar es fundamental. Y no te engañes: no hace tu vida más monótona o aburrida: hace que al final tu vida sea más plena e interesante

 

Muchas personas se sorprenden de la transformación que han visto en mí en los últimos años y les cuesta creer que haya sido cuestión de voluntad y compromiso conmigo misma. Pero lo ha sido. Tras esa  aparente “buena suerte” y ese “éxito” que parece acompañarme ahora, se esconde muchas veces un gran esfuerzo, una  planificación continuada y un enorme compromiso personal. Y si…también muchos momentos bajos en los que parecía que se iba a llegar nunca a destino.

 

¿Lo que ha aprendido en este recorrido? Quizás lo más importante es que todo empieza por uno mismo. Y que las personas se engañan mirando fuera y pierden un tiempo muy valioso, en vez de empezar a mirar adentro. Y también que los momentos bajos acaban pasando, pero en quien te conviertes, permanece.

 

Así que si te animas, coge un momento para ti, una taza de café y ¡atrévete a mirar hacia adentro!

 

Vamos: ¿ qué te gustaría que hubiera en tu vida en 2015?

 

En el próximo post, os compartiré mis objetivos, mi retos, mis propósitos y también, mis locuras.

 

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Soy María Díez Coach y con mi blog ofrezco un espacio de encuentro vital, reflexión y aprendizaje para personas comprometidas con su superación personal, familiar y laboral.

En él encontraras herramientas de inteligencia emocional para superar los obstáculos cotidianos y construirte una vida llena de fuerza, confianza y pasión. Una vida  a tu medida, que sientas que merece la pena vivir.

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