“Cuando tenga hijos nunca les diré esto”

Educar a nuestros hijos es uno de los compromisos más exigentes que vamos a asumir en la vida.
Educar a nuestros hijos es uno de los compromisos más exigentes que vamos a asumir en la vida.

 

Kaixo gurasoak! ¡Hola papá! ¡Hola mamá!

 

Os hablaba en mi primera carta de cómo educar hijos es el compromiso más exigente que podéis asumir en la vida. Pocos acontecimientos suponen un punto de inflexión tan radical en nuestras vidas como empezar a ejercer de padres. Y una vez que nos adentramos en esa aventura ¡no hay marcha atrás!

 

Sin embargo, ese es precisamente el rol para el que nadie ni nada nos prepara. ¿Qué ironía verdad? Por eso, hoy quiero hablaros de cómo traer la consciencia a la educación, algo esencial si queréis criar hijos sanos emocionalmente, libres e independientes.

 

Por si no los sabíais, os diré que los seres humanos, por defecto, tendemos a repetir patrones. Por eso, cuando tenemos hijos, repetimos las palabras, los gestos y las actitudes que vimos en nuestros propios padres. Reproducimos inconscientemente, la relación que ellos tuvieron con nosotros. 

 

Cuando hemos tenido un modelo de padres que nos gustó, nos suele parecer suficiente. Pero no lo es, porque la vida ha cambiado tanto que resulta casi imposible educar con las referencias de entonces a los hijos. Basta con mirar  a las circunstancias que vivieron vuestros propios padres y  compararlas con las nuestras para entender lo complejo de la situación. Y todavía resulta más difícil si no vivimos  un modelo satisfactorio de relación con los padres. En estos casos hay dos opciones: por una parte, como el ser humano actúa en movimiento pendular, lo más habitual es  que nos vayamos al extremo opuesto de lo que recibimos para expresar nuestro rechazo. De ahí que los que han sido educados en modelos muy autoritarios tiendan a educar en la permisividad excesiva. La otra opción es  quedemos anclados repitiendo de forma inconsciente el patrón recibido.De ahí que tantas veces te encuentres pensando “esto no es lo que yo quería /pensaba o deseaba para la relación con mi hijo” o “me parece estar escuchando a mi madre/ padre cuando hablo así”

 

Y así,  muchas veces nos encontramos haciendo frente a situaciones de mucho calado vital sin apenas referencias ni recursos.  Y más si sobrellevamos la crianza de nuestros hijos sin el apoyo de una pareja.

 

La educación afectiva de un niño marcará su vida como adulto.
La educación afectiva de un niño marcará su vida como adulto.

 

¿Qué podemos hacer en estas circunstancias? ¿Cómo podemos “descodificarnos” y romper esa ejecución mecánica de la paternidad/maternidad? ¿Cómo pasaremos de ser padres “sin consciencia” a ser padres conscientes y podremos atender las necesidades emocionales y afectivas de nuestros hijos con éxito?

 

Para que lo sepas, el camino empieza en ti; no hay otra vía que echarte primero un vistazo a ti mismo/a. Aunque nos cueste creerlo,  todo empieza por uno mismo: para poder ser un buen/a padre/madre, debes contar primero con la capacidad de disfrutar tu mismo/a de una vida equilibrada y plena. Porque antes de dedicarte a atender emocionalmente a tus hijos, hay unos mínimos que necesitas haber atendido en relación a ti. Sólo así podrás asumir tu nuevo rol de forma madura y responsable.

 

A partir de ahí, el siguiente paso, será empezar a hacerte preguntas tales como:  “¿qué significa/implica/ conlleva para mí criar y educar un hijo? ¿ En qué consiste? ¿Qué quiero darle? ¿Con qué quiero ver dotados a mis hijos una vez les toque separarse de mi? “

 

Es curioso como a pesar de que el ser padres resulta uno de los mayores milagros biológicos y uno de los dones más preciados de nuestra existencia, muy pocas personas le han dedicado un cierto esfuerzo a plantearse cuestiones tan esenciales como esas antes de traer un hijo/a al mundo.

 

Paternidad/maternidad consciente se refiere a haber reflexionado  sobre cómo queremos educar a los hijos y haber elegido el modelo de madre o padre que quieres ser, sin dejarte arrastrar por lo que va surgiendo en el momento. Supone comprender aspectos como los  valores quieres transmitir a tus hijos y cómo quieres trasmitírselos. Y a partir de ahí, buscar cómo actuar de una forma lo más congruente posible.

 

Recuerda: asumir el rol de madre/padre de forma madura y responsable, requiere autoconocimiento y cierto esfuerzo. Nadie nace sabiendo. Pero puedes esforzarte y mejorar aprendiendo.

 

Y tú: ¿qué esperas para ponerte a ello?

 

 

Que disfrutes un gran día.

 

¡Hola! Soy María Díez Coach y con mi blog ofrezco un espacio de encuentro vital, reflexión y aprendizaje para personas comprometidas con su superación personal, familiar y laboral.

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