MPRF-GROWTH MINDSET

¿ Cómo afrontar con éxito nuestra nueva realidad?

¡Buenos días! ¿Cómo estás? ¿Cómo te encuentras?

La semana pasada reflexionaba contigo de cómo vamos entrando en eso que llaman la “nueva normalidad”,  a la que yo llamo nueva realidad, porque las circunstancias de muchas de nosotras, las MPRF, han cambiado profundamente a consecuencia de la pandemia. Por eso hoy, quiero hablarte de cómo enfrentar con éxito la crisis sanitaria y económica post covid 19.

¿Te quedas conmigo?

Hablar de crisis, es hablar de CAMBIOS.

Porque una crisis lo que hace es derrumbar el sistema sobre el cual se sujetaban nuestras vidas y colocarnos en desequilibrio. Cuando la crisis golpea,  todos nuestros esfuerzos tienen que enfocarse a reajustar ese equilibrio perdido gestionando los cambios que provoca en “nuestro sistema”.  

Eso es una crisis, la gestión del cambio a nivel práctico y emocional.

 

Y si hablamos de cambios, debemos tener claro que hay dos tipos de cambios. Están los que son deseados y buscados. Pilar Jericó  los denomina cambios de cielo.  Por ejemplo, muchas MPRF han podido durante esta pandemia pasar más tiempo con sus familias o han disfrutado de algo de tiempo libre por primera vez en años. Esas MPRF, si además la enfermedad no les ha tocado de cerca, han vivido un cambio de cielo. Quizás tú misma estés entre ellas.

Pero también hay cambios temidos y evitados; los cambios de trueno  Ese es el tipo de cambios que nos traen las crisis.  Has tenido uno de ellos si estás entre aquellas  a las que la enfermedad  ha golpeado. No sólo en la salud, sino también en lo emocional o laboral. Porque como decíamos la semana pasada, todas somos de algún modo víctimas del covid 19.

Incluso en algunos casos, como me ocurre a mí, puede que esta crisis te haya traído una parte de cambio de cielo y otra de trueno

Un cambio de trueno NO tienen que ser forzosamente negativo.

Si estás en un cambio de trueno, sé que te puede costar creer que vayas a sacar algo positivo de él.  Ante las pérdidas y la incertidumbre, se dispara el dolor, el miedo, la tristeza y  el cansancio de pensar en “volver a empezar”. Es normal que te encuentres  baja de ánimo al principio. Pero necesitas superar esa etapa y asumir que la determinación necesaria para afrontar el cambio con entereza y dar la mejor respuesta posible a tu nueva realidad está en ti.

Sólo tú eres responsable de construir a partir de esa nueva realidad.

Todo empieza en tí.

Está en tí la capacidad de decidir si vas a vivir la nueva etapa como una oportunidad para evolucionar, superarte y hacer reajustes necesarios. 

Te lo aseguro, tienes ya la mayor parte de los recursos que necesitas para salir adelante. Y los que te faltan, puedes adquirirlos. Eso sí, necesitas aprender a poner en marcha esos recursos y este proceso requiere su tiempo y no resulta tan sencillo. Porque el primer paso,  es un salto de fe. Es creer en que es posible encontrar aspectos positivos a tu nueva situación. Es creer que tendrás opciones y capacidad para adaptarte a lo que la nueva situación te exige. En definitiva, es creer en tí, en tu capacidad y tus recursos. Por eso vivimos los cambios como amenazas. Y por eso,  cuanta más presión sientas ante la dificultad de tus circunstancias, más posibilidades tienes de bloquearte y no sentirte capaz de lograrlo,  ni confiar en tus opciones.

La buena noticia es que la mentalidad de cambio que te permita fluir con la incertidumbre que te generan los cambios  y dar lo mejor de ti misma en estas circunstancias,  puede trabajarse y aprenderse

¿ Te parece si revisamos juntas cuales son las claves para desarrollar ese mindset?

Claves para adaptarte mejor al cambio.

1- Gestiona tu actitud: algo que puede sorprenderte saber es que nuestro cerebro prefiere la infelicidad a la incertidumbre. Nos asustan terriblemente los cambios y por eso muchas veces permanecemos ancladas en esa “zona de seguridad o confort” aunque no sea especialmente confortable ni satisfactoria. Seguro que a ti también te ha ocurrido eso de pensar “debería cambiar esto….”, pero luego no lo haces. Es porque nuestro cerebro está preparado como especie para sobrevivir, con sus conexiones neuronales ya establecidas y funcionando en la ley del mínimo desgaste energético.  Al cambiar, todo ese cableado se resiente y se nos disparan las emociones menos agradables.  Si ya has intentado adquirir nuevos hábitos en alguna ocasión, sabes que el cambio molesta y duele, sobre todo en las primeras fases. Y si es un cambio de trueno, que conlleva pérdidas no deseadas asociadas, ni te cuento. Por eso necesitas esforzarte con determinación en superar esa primera fase de incomodidad. Pasará, porque todo pasa. Y poco a poco empezarás a encontrar retribuciones que quizás no esperabas a cambio de lo que has perdido. Pero es necesario que mantengas una actitud de confianza y de permanecer atenta y enfocada a descubrir las posibilidades y las opciones que te ofrece el cambio. Siempre las hay. Así que aférrate a ellas, por pequeñas que parezcan, igual que te aferrarías a un cabo que te lanzan si has caído al agua en una tormenta.

2 – Bájale el volumen a tus miedos: esto puede parecer difícil, porque los cambios de trueno nos remiten al miedo ancestral de  “no voy a sobrevivir” y es fácil que te dejes arrastrar por ese mensaje. El miedo te dirá cosas terribles como “¡pero yo tengo dos hijas y una hipoteca, no puedo vivir sin mi negocio/ con deudas/ con lo que me dan del paro!” o bien “¿Quién me va a contratar a mí, con todo el desempleo que va a haber si yo tengo menos formación y soy ya mayor?” Pero curiosamente, si eres más joven, te dirá lo contrario “¿Quién me va a contratar a mí, si estoy demasiado preparada pero no tengo experiencia y nadie quiere mujeres que puedan quedarse embarazadas?”. 

¿ Entiendes cómo funciona tu miedo?

 Su primer grito es NOOOO.  Te va a gritar muy fuerte “NO es posible”. Bien. Respóndele todavía más alto “no sé cómo lo haré, pero lo haré”. O bien, “yo voy a salir adelante en esta situación y voy a luchar por ello”. 

Céntrate en hacer todo aquello que esté en tus manos para construir un futuro. Los planes de acción y la estrategia, aunque los lleves a cabo muerta de miedo, bajarán el volumen a tu miedo. Te lo digo por experiencia propia. La gente cree que soy muy segura, pero yo casi todo lo hago la primera vez con miedo.

  3- Gestiona tus emociones y responsabilízate: intenta encontrar un mínimo sentido a lo que te pasa, para que la experiencia no se convierta en un trauma. Enfócate en cuál es la mejor respuesta emocional que puedes dar a lo que te está ocurriendo. ¿Para qué te pone la vida en esa situación? ¿Hay algo que puedas aportar para traer ánimo o apoyo en esta situación? Comprenderlo te permitirá  avanzar con más esperanza, aprender y adaptarte mejor. Aléjate de la nostalgia y el victimismo. 

Responsabilízate y elige.  Siempre hay decisiones que puedes tomar, aunque sólo sea qué versión de ti misma vas a ser durante este periodo. Decide también en qué estado de ánimo quieres estar y esfuérzate por salir de los estados de ánimo que no te ayudan a hacerte cargo de lo que la nueva situación requiere. Las emociones estarán ahí, pero no tienen que adueñarse de tí hasta la parálisis. Eres tú quien debe regularlas. 

 4- Reubícate: Dedica unos momentos  a reflexionar y hacerte preguntas que te ubiquen en el nuevo escenario. ¿En qué nueva situación te encuentras y cuáles son ella tus prioridades? ¿En qué dirección debes moverte? No es igual saber que has perdido tu negocio o haberte quedado sin trabajo y sin recursos económicos, que estar en ERTE y disponer de un periodo de paro que quizás te permita preparar unas oposiciones o llevar a cabo una formación importante para tu carrera. ¿Adónde quieres ir? ¿Qué quieres construir?

5-Date permiso para entender y aceptar: en esta nueva situación y nuevas condiciones ¿hay algo importante que haya cambiado para ti en relación con tu familia, tu trabajo, tus prioridades o tus planes de futuro? ¿Hay algo que se haya puesto de manifiesto que antes no veías o no querías aceptar?  Si algo bueno tiene esta situación es que para muchas de nosotras, ha sido como poner un palo en esa “rueda del hámster” de lo cotidiano y las prisas en las que nos pasamos el día pedaleando las MPRF para conseguir que todo funcione a nuestro alrededor.  

Muchas mujeres han tenido por primera vez en su vida un periodo de descanso, o de estar más tiempo con sus hijos. O han entendido que echaban de menos ese trabajo del que tanto renegaban. O al contrario, han pensado que no merecía la pena dedicarle tanto esfuerzo.

Atrévete a ser honesta contigo misma. ¿Qué necesitas de verdad? ¿Es lo mismo lo que deseas que lo que necesitas? Muchas veces nos dejamos llevar por una inercia del “tenemos que” / “debemos”, que nos lleva a una vida muy alejada de nuestras verdaderas prioridades y lo que es importante para nosotras. ¿Hay aspectos de tu vida que te gustaría cambiar? ¿Cuáles son?

6-Evalúa y extrae información: aunque el dolor ante tanta pérdida  y el miedo generado por la incertidumbre te hagan pensar que esto puede ser “una marcha atrás” y sientas que “tienes que volver a empezar de cero”, no es así. Cuando todo falla a tu alrededor, hay todavía algo con lo que cuentas y eres TU MISMA. Lo que hayas luchado antes, parte de lo que hayas construido, tus habilidades, tu experiencia…todo eso está dentro de ti y puedes echar mano de ello. Pregúntate: ¿Con qué recursos cuento? ¿En qué y en quien puedo apoyarme? ¿Qué opciones reales tengo? ¿Cuáles son mis fortalezas? Sé tú misma tu propia fuente de seguridad cuando la seguridad externa desaparece.

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7-Marca el rumbo y da el primer paso: ahora toca empezar a moverte en la dirección que decidas tras ese proceso de análisis. Piensa en cual es en tus condiciones el primer paso posible, para dirigirte hacia allí. Elige uno que sea lo más pequeño y sencillo posible, para que te resulte más fácil darlo y empezar  ponerte en marcha.

Recuerda que en las crisis  se generan cambios en nuestra vida y nuestras prioridades que de otro modo nunca hubiéramos llevado a cabo. Por duras e indeseadas que nos resulten las circunstancias que nos imponen,  está en ti la capacidad de decidir si vas a vivir los cambios como una oportunidad para hacer reajustes necesarios, superarte y  modificar circunstancias que quizás no se ajustaban a tus auténticas necesidades.

Una nueva realidad exige sin duda un esfuerzo de adaptación;  va a pedir que uses tus recursos de forma distinta y que aprendas a percibir la realidad de forma diferente si quieres sacar partido de ella. Pero mantener la actitud fija en el “yo puedo”, te permitirá evolucionar, supérate y abrazar la incertidumbre como una oportunidad.

Encarar el futuro con la determinación de renacer es posible. Pero lo fácil se vuelve difícil cuando estamos batallando con grandes pérdidas o con situaciones inesperadas y adversas.  Por eso, si estás emocionalmente bloqueada y te cuesta confiar en ti, te aconsejo que no viajes sola.

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Podemos caminar juntas.

Sólo tienes que elegir dónde prefieres interactuar conmigo: 

 

Avanzando juntas te sentirás acompañada, inspirada y apoyada, mientras avanzamos unidas en este nuevo escenario. Y recuperarás fuerza, confianza y motivación.

¿Te vienes conmigo?

Me encantará que compartas tus opiniones en los comentarios.

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