¿Septiembre?: ¡tiempo de reformas y aprendizaje!

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¿qué vas a hacer para llenar de color tu «vuelta al cole»?

 

Hablando con  amigas que van regresando de vacaciones, me comentan como en Septiembre experimentan en mayor o menor grado sensaciones de ansiedad, decaimiento y cambios de humor.  Para ellas y muchas personas, todo lo que este mes trae consigo -fin de las vacaciones, vuelta al cole, vuelta al trabajo, a la rutina, al agobio, fin de verano, vuelta a los días más cortos, a las primeras lluvias-  les hace más vulnerables al abatimiento y al desánimo. Parece como si tras las vacaciones, la vida se nos vuelve más gris sin que podamos hacer nada por evitarlo. 

Aunque este “sindrome post-vacacional” esté tan aceptado como para haberle puesto un nombre y un apellido, lo cierto es que esta pequeña “voz de alarma” suele ser la punta del iceberg de conflictos o desajustes internos que eludimos afrontar. ¿Qué se esconde realmente tras esas “preocupaciones” tan generalizadas en nuestra sociedad que hemos acabado por asumirlas como «normales»? Todos tenemos preocupaciones, pero que la vuelta a nuestra “rutina”  nos impida conciliar bien el sueño o disfrutar el final del verano es algo que merece la pena revisar. Puede esconder que vamos a pasar muchos meses inmersos un estilo de vida del que no disfrutamos tanto como debiéramos o podríamos.  Y nos asusta tanto aceptarlo, que no nos atrevemos a revisarlo. ¿ por qué?

El inicio de un nuevo curso es para los niños una nueva etapa de aprendizaje. Una etapa de color y emociones. Aprenden no sólo conocimientos externos, sino también internos y de relaciones sociales para crecer y desarrollarse como personas. ¿Por qué no tenemos un planteamiento similar los adultos?  ¿Te imaginas los que nos aportaría tener la ilusión de enfocar el inicio de un nuevo curso como una oportunidad de renovación? Para muchos de mis clientes es así. Regresan ilusionados año tras año, habiendo decidido que  el inicio de curso es un periodo estupendo para crecer y desarrollarse.

Sin duda, Septiembre es un excelente momento para plantearse algunas preguntas que nos lleven a ganar claridad y nos permitan colorear  nuestro día a día mejorando hábitos y adoptando actitudes para una vida más positiva y plena.  Y aunque afrontar un proceso de  “renovación interna” puede asustar o dar pereza por diferentes razones, a través de él podremos adecuarnos mejor a nuestras circunstancias y deseos. Así estaremos mejor preparados para realmente disfrutar sin pereza ni abatimiento los largos meses de invierno  y crecer como personas un año más.

Insisto, el inicio de curso, con las pilas recargadas tras el descanso estival,  es un estupendo momento para “renovarse” y afontar así un invierno cargado de energía y optimismo. Hay un antes y un después de ese proceso. Si no lo crees, te invito a que leas el artículo de una conocida, Ana Bizarro y como se transformó su vida a partir de descubrir el coaching. http://accionconalegria.com/coaching-y-cambio/

¿ Y tu? ¿A qué esperas para empezar a colorear tu vida? ¿ A qué esperas para hacer de este mes tu periodo de reformas interiores y renovación? 

Herrilab 2014: transformando nuestro paisaje.

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El jueves pasado mantuvimos la última reunión de Herrilab, antes del descanso estival.

Como ya comentaba en mi anterior post, este proyecto tiene entre otros objetivos el deseo de querer aportar a la ciudadanía el factor semilla para repoblar nuestro tan  maltrecho bosque laboral.

Personalmente, siento que  el balance de esta primera etapa no ha podido ser más positivo. Han sido muchas las cosas buenas que me han aportado estos encuentros: aprendizaje, apertura de horizontes, descubrimiento de personas…sin duda,  finalizo con mucha más riqueza personal que cuando llegué a la primera reunión, sin saber muy bien qué sería aquello.

Ahora, si tuviera que elegir algo que defina la importancia que para mi han tenido estos encuentros, me quedaría con el volver a experimentar como no hay “repoblación del paisaje laboral”, que no impacte en nuestro “paisaje personal”. Y viceversa.

Y lo digo por lo vivido el jueves: fue mágico observar a mí alrededor como iban cambiando las expresiones de las personas que me rodeaban y sentir cómo se iba transformando la atmósfera durante encuentro.

En esta ocasión, el reto era trabajar con una herramienta de equipos, llamada “birthgiving”,  utilizada para resolver problemas, dar nacimiento a nuevas ideas o presentar aprendizaje en proyectos desde la participación activa de todos nosotros…¡casi nada!

¿El objetivo?: dar a luz a nuestro propio proyecto Herrilab. ¿Qué queríamos que fuera Herrilab para nosotros realmente?

Aunque la herramienta del “birthgiving” (traída una vez más por Mondragon Team Academy)  nos parecía inicialmente algo abstracta, apenas nos pusimos a “trabajar” con ella, empezó a obrar el cambio. ¡Que privilegio fue observar como esos rostros que al principio mostraban incertidumbre y perplejidad, se fueron transformando a medida que trabajábamos juntos! Caras que se van iluminando hasta aparecer radiantes de luz. Sonrisas que se expanden. Carcajadas que brotan cada vez más frecuentes. Tono de las voces que asciende a medida que crece la ilusión y la alegría. Creatividad que primero se muestra tímidamente y luego se desmelena… bromas, risas, ideas, aplausos, dialogo e intercambio a flor de piel.

Seguro que muchos la conocéis: esa atmósfera especial y única que emana cuando la gente comparte desde la alegría de ser partícipe de algo grande, de algo en lo que cree. Cuando a las personas se nos permite sacar lo mejor de nosotros mismos, mostrarnos sin miedo a ser juzgados. Ese caleidoscopio de emociones que transforma y embellece los rostros que son llamados a la valentía de ser uno mismo. Esa luz singular que irradian los ojos de las personas que caminan hacia sus sueños.

hacia nuestros sueños

 

 

Por mi parte, fue revivir el espíritu que me acompañó durante la formación en coaching. Y revivir lo que experimento con mis clientes a lo largo de las increíbles sesiones como coach.

 

 

Y ¡concebimos el niño, aunque todavía no le hayamos dado a luz!

Herrilab 2014  ha sido concebido como un espacio donde cualquier persona con ilusión por emprender encuentre el asesoramiento necesario y apoyo a diferentes niveles. Integrado por una comunidad llena de vida emprendedora, basada en una economía del bien común. Que sirva para seguir despertando el potencial en su entorno y actúe como catalizadora de otros emprendedores. Ese es el sueño que hemos concebido entre todos y cada uno de nosotros. Más que un «birthgiving» sería un «dream-making»…

En cualquier caso, aunque nuestro sueño no se materialice, aunque no salga adelante, hay algo que se creó y ya no podrá perderse. Algo que ya no podrá  desaparecer: el momento mágico de lo que sentimos y experimentamos al participar en su concepción.  Los corazones ensanchados de quien toma parte en un proyecto que vive como valioso y se siente por ello valioso.  Son pocas  las cosas que aportan al ser humano tan profunda e íntima satisfacción como el sentirse valioso.

Me atrevo a decir que el jueves, cada uno de nosotros experimentó que con esos valores, en esa comunidad, podemos atrevernos a volar para alcanzar nuestros sueños. Y ayudar a la vez a que otros los alcancen.

GRACIAS a todos lo que estuvieron y los que forman parte de este proceso. Hasta el otoño, comunidad Herrilab.

Herrilab: donde germinan nuestros sueños

 

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En mi último post os hablé de un magnífico movimiento que me ha cautivado: TPA: Tu puedes hacerlo.

Ideado para traer ilusión y revitalizar una comarca duramente golpeada por la crisis, buscaron con  sus conferencias agitar y llamar a la gente a retomar las riendas de sus vidas.

TPA sembró sus semillas de esperanza en muchas personas. Lo que empezó siendo una incógnita respecto a su aceptación, acabó contagiando a casi 300 asistentes que acudían a cada cita entusiasmados.

Esa era el objetivo. Igual que las ondas se expanden en un lago cuando arrojamos a él un objeto y van agitando toda su superficie, TPA buscaba que parte de estas personas, cuyos  sueños volvieron a encenderse,  contagiaran su entusiasmo y sus ganas de cambio a su entorno más inmediato. Ya fuera familiar o profesional. Así este movimiento de llamada al cambio y a la acción, se trasladaría rápidamente a su comunidad, a las empresas y finalmente impactaría en el territorio. Una magnífica idea y un gran reto.

Ahora, mientras TPA inicia una nueva singladura en Bilbao bajo el lema “creer para emprender”, sus primeras semillas ya están germinando.

Su primero “retoño”, se llama Herrilab. Es un hub o vivero de empresas puesto en marcha por Oarsoaldea, una entidad para el desarrollo de la comarca.  Cada quince o veinte días nos reunimos un grupo de 30 personas con ganas de sacar adelante nuestros proyectos.  Con la ayuda de Mondragon Team Academy, recibimos formación innovadora y tenemos el gran privilegio de compartir nuestras experiencias,  nuestros miedos y nuestros sueños.

Ninguno sabemos a ciencia cierta qué saldrá de esto, pero al menos, resulta  esperanzador y reconfortante sentir como ante la falta de apoyo y medios de las instituciones al emprendizaje, alguien tiende una mano a nuestras ilusiones. Algunas cristalizaran, otras se diluirán por el camino…En cualquier caso creo que merece la pena resaltar el valor de estos proyectos. Acciones específicas y tangibles, frente a la palabrería de los políticos y los medios. Acciones en las que las personas son protagonistas desde la fuerza y no desde la posición de vulnerabilidad que provoca  estar cobrando un subsidio de desempleo.

Cada encuentro nos permite crecer de forma individual para afrontar la aventura de emprender. Pero también buscamos construir un proyecto transformador de nuestro entorno con el que podamos repercutir lo que hemos recibido.

Quizás sólo sea una utopía. Pero me gusta verme los jueves rodeada por otras personas que como yo,  creen que podemos contribuir a hacer crecer  nuestro entorno, empezando por crecer nosotros mismos.

Si nadie planta el primer árbol, nunca tendremos un bosque. En nuestras manos esta plantar los cambios que queremos ver crecer. Los cambios que deseamos disfrutar un día.

 ¿ y tu? ¿qué árbol o qué semilla te gustaría plantar a tu alrededor?

Soñar en tiempos de crisis: ¡ATREVETE!

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Preguntaba en mi anterior post:  ¿qué son para ti los sueños?

¿Qué son los sueños, sino enorme fuerza motriz que nos impulsa en nuestras vidas?

¿No son acaso las alas que nos hacen volar? ¿ No te sientes  desafiado a  elevar el vuelo en pos de ellos?…

Detrás de cada persona que se atreve a ir más lejos, hay un sueño que la alienta, que la empuja a llegar más allá de donde nunca pensó que llegaría.

Los sueños son el alimento del alma, del espíritu.  Sin ellos, los seres humanos no VIVIRIAMOS, sobreviviríamos arrastrándonos sin ilusión, sin esperanza, sin alegría.

Por eso,  aunque pueda parecer contradictorio, es en tiempos de crisis cuando resulta más necesario volver a acercarnos a nuestros sueños. Desempolvarlos, mimarlos y arrimarnos a su reconfortante calor. Y utilizar su fuerza para inspirarnos y ayudarnos a emprender acciones que nos saquen de la postración y la oscuridad.

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Reivindico con humildad la capacidad de soñar en tiempos de crisis. Los sueños son esperanza, futuro. Un camino por recorrer, páginas en blanco por escribir.

La capacidad de soñar es haber sido bendecido con alas para volar.  Aunque a veces nos cueste mucho recordar que las tenemos, de tanto y tan duro como puede golpear la vida.

Atrévete a cerrar los ojos y rememorar cómo te sentías cuando ibas en pos de un sueño….¿puedes volver a experimentarlo? ¿la inmensa felicidad que te abrasaba en tu interior? ¿ esa alegría  inenarrable, esa ilusión inagotable, esa emoción profunda? ¿ esa sensación de ser invulnerable a pesar de todos tus miedos?

¿Concebirías una vida sin sueños?

Devolver a las personas sus sueños es tanto como devolverles su poder.

 ¿Y tú? ¿Te atreves a soñar en tiempos de crisis?

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¿Soñar en tiempos de crisis?: ¿PARA QUÉ?

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Con los tiempos que corren parece algo absurdo, frívolo o fuera de lugar hablar de  sueños.

Muchísima gente está pasando por situaciones dramáticas. Incluso dantescas tras perder  sus empleos o sus viviendas. Muchas otras las ven venir y quedan paralizadas por el miedo y la incertidumbre sin saber qué hacer ante los inminentes despidos que acechan, la dificultad para llegar a fin de mes o el no poder hacer frente a sus hipotecas.

¿Como mantener la alegría en esta situación?

Los jóvenes, que son la promesa de futuro de cualquier país, se ven en muchos casos  abocados a emigrar en busca de trabajo. Igual que les tocó a muchos en los años 60. Algunas de esas personas, hoy convertidas en padres, se prometieron a si mismas que sus hijos no pasarían por lo que ellos habían pasado y trabajaron duro para ofrecerles un futuro mejor.  Hoy, como tantos otros, ven sus sueños hechos añicos.

¿Cómo mantener la ilusión en esta situación?

Aquellos que trabajaron duro para tener una pensión asegurada y su cobertura de la seguridad social, se encuentran bajo la continua amenaza y la amargura de los recortes. ¿Donde se ha ido ese dinero ganado con tanto sacrificio? ¿Quien garantiza sus pensiones o la asistencia medica que van a necesitar en el momento más vulnerable de sus vidas?

¿Como mantener la esperanza en esta situación?

¡Qué panorama tan desolador!

¿Cómo hablar de sueños a quien ha visto los suyos hechos añicos? ¿ Como hablar de sueños a quien ha visto los suyos bruscamente truncados?  ¿Cómo hablar de sueños a quién sólo puede pensar en cómo sobrevivir?

Una crisis es en cierta medida un enorme cementerio de sueños.

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Y pocas cosas resultan tan terribles como que te roben los sueños. Cada tragedia que se desarrolla en el escenario de nuestras vidas se origina porque hay un sueño que muere entre bambalinas. Con él muere una parte nuestra. Se apaga una parte de nuestra luz.

Precisamente por eso, ante la muerte de miles y miles de sueños, resulta todavía más imprescindible que soñemos aún más a pesar del miedo a que nos roben nuestros sueños.

Necesitamos igualar al menos los nacimientos de nuevos sueños e ilusiones para reemplazar los viejos sueños muertos. O mejor incluso SUPERARLOS.

Por cada sueño que muere en una persona, tras su correspondiente duelo, es necesario volver a poner en marcha la maquinaria productora de nuevos  sueños….

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¿Me preguntas PARA QUÉ?

Te pregunto:

  ¿QUÉ SON PARA TI LOS SUEÑOS?

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Con la felicidad ganamos todos

OLYMPUS DIGITAL CAMERA¿Qué deseas para tu vida? Imagínate que te formulo esta sencilla pregunta. Párate un instante y reflexiona sobre ella. Quizá tienes un breve instante de titubeo. He observado con los clientes que este tipo de  preguntas siempre les coje desprevenidos.

Pero en nuestro interior,  sabemos qué deseamos para nuestra vida. Así que pasados esos segundos, seguramente podrás empezar a describir qué cosas tener, cómo se quiere sentir o qué logros deseas llevar a cabo.

Continúo indagando. Y ahora te pregunto: ¿para qué? Esta respuesta requiere más reflexión. En ella, suelen aparecer ya las aspiraciones esenciales del ser humano: amor, belleza, integridad, dignidad, realización…

Si ante estas respuestas, continúo preguntándote ¿para qué?, inequívocamente la respuesta que termina por surgir con ligeras variantes es: para ser feliz.

La felicidad es uno de los anhelos más profundos del ser humano. El más universal. El camino que lleva a ella es diferente para cada persona. Y el concepto de felicidad no conlleva lo mismo para cada persona: cada uno la siente y la vive de forma singular.

No necesitamos lo mismo para ser felices, pero reconocemos cuando lo somos. Esa es una de las funciones del coaching: facilitar que cada persona, por su camino, defina su propio concepto y  trabaje para alcanzar su felicidad.

Sin embargo a una gran parte de las personas les parece que la felicidad es algo “que les ocurre”. La viven como ajena a su control. La asocian a las circunstancias y personas que les rodean. Cuando las circunstancias les resultan, bajo su punto de vista favorables, son felices.

Esta forma de entender la felicidad está muy extendida. Es cómoda, porque resulta la excusa perfecta para dejar la responsabilidad de la felicidad fuera de nosotros. Pueden culpar a todo y a todos de su infelicidad. A la crisis, a la sociedad  “que es un desastre”, a sus parejas “que no les entienden”, a sus jefes “que son insoportables y no les reconocen”, a sus hijos “que no obedecen y son ingratos”, a sus suegros “que nunca les aceptaron”, a su falta de suerte… Existe una tipología de excusas tan variada como las personas.

¿Cuántos de nosotros conocemos personas ancladas en la queja? Personas que perpetúan hasta el aburrimiento sus lamentos sin un deseo real de intentar siquiera cambiar sus circunstancias.

Lo que me entristece es que esa forma de “tirar balones fuera” y  desviar la responsabilidad hacia lo externo, tiene un coste muy alto para ellos.  El demorar la responsabilidad sobre sus vidas tiene un doble efecto muy nocivo. Por una parte pierden un tiempo precioso, por limitado. Nos guste o no la idea, no sabemos si mañana tendremos la posibilidad de ser felices. Puede sonar dramático pero es real: en este mundo rápidamente cambiante, mañana podemos no estar o que nuestras circunstancias sean todavía más desfavorables.

Por otra parte, el hecho de postergar la acción de tomar una parte activa en la construcción de su bienestar  les disminuye a nivel anímico. Esta actitud las hace percibirse como víctimas, restándoles oportunidades de mejora. Y terminan convertidas en víctimas de sus circunstancias,  estancadas y sin ilusión. Yo también fui así un día.

Mi experiencia personal me ha demostrado que lo que marca la diferencia entre la gente que vive feliz y los que no lo consiguen, es que los primeros están comprometidos con ser felices. Incluso a sabiendas de que en ocasiones no lo conseguirán. Todos sabemos que la vida nos trae momentos de dificultad y adversidad en los que ser feliz resulta muy complicado.

Nuestra actitud siempre es una elección. La felicidad puede considerarse un derecho, pero también conlleva obligaciones que nosotros habremos de afrontar para poder disfrutarla. Yo pienso que cada uno de nosotros recibe, junto con su dignidad de hombre, su parte en esta responsabilidad.

El punto de partida para comenzar a labrarnos una vida mejor es poner en ella parte de nuestra atención. Esforzarnos en  forjar una vida plena dentro de nuestras posibilidades, sin dejar toda la carga en “nuestras circunstancias”.

A ser feliz, también se aprende. Es una lastima que ese tipo de educación no la recibiéramos en la escuela y no se eduque a los niños para enseñarles a buscar sus propias vías de felicidad.

El sueño que acaricio es que cada vez más hombres y mujeres tomen conciencia de ello, reconozcan gozosamente esta responsabilidad y la asuman en su vida cotidiana. De este modo serán capaces de contribuir allí donde estén y con los medios con los que cuenten, a una mejor sociedad. Estoy firmemente convencida de que personas más felices, son mejores personas y construyen mejores sociedades.

Por eso te interpelo, igual que exclamaría el gran poeta Whalt Whitman: “no renuncies a hacer de tu vida algo maravilloso”.

Proyecto TPA: navegando en pos de nuestros sueños.

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Tengo la suerte de estar rodeada de personas que no se escudan en lo complicado de la situación para sacar adelante sus sueños.

Al contrario: ante la lenta pero continua intoxicación de pesimismo con la que nos bombardean, optamos por algo radicalmente diferente. Y me incluyo entre ellos.

Por eso hoy,  como antídoto ante el aburrimiento y el hastío que me produce la gente que se llena la boca de  quejas, crítica vacía y lamentos, quiero hablaros del movimiento TPA.

El movimiento TPA son conferencias y talleres que inspiran pensamiento positivo. Algo de lo que sin duda, estamos muy necesitados.

¿La finalidad de este movimiento? Activar un territorio duramente golpeado por la crisis a través del desarrollo de las personas que lo integran.

¿Y qué es desarrollar a las personas?

Despertar los sueños dormidos u olvidados. Agitar. “Sacudir” a la gente postrada por la desesperanza o la falta de inquietudes. Devolverles la ilusión. Atreverse a hablar de miedos. Dar herramientas para superarlos y hacerse más grande que ellos. Ayudar al gente a traspasar sus límites. Enseñar que no hay nada malo en arriesgarse (enseñando, eso sí, a hacer los triples saltos mortales con red de seguridad primero). Hacer que las personas se conozcan mejor. Recuperar o adquirir valores y actitudes  para acercarnos a nuestro éxito personal, a nuestra felicidad.payday loans  Y sobre todo: impulsar a la acción para generar cambios en sus vidas.

Esos eran algunos de sus objetivos. Y ¡vaya si lo han conseguido!

¿Se os ocurre algo más oportuno con los tiempos que corren?

Ojala cada vez mas instituciones se animen a llevar a cabo proyectos de este tipo. Que  devuelvan la dignidad y la ilusión a las personas. Que devuelvan la fuerza y los sueños.

¡Esas son las iniciativas que motivan y ayudan en tiempos de crisis!

Y ojala cada vez  más personas participemos de una ACTITUD semejante. Nos permitamos luchar, llorar, reír, soñar, superarnos….Y además participemos de ayudar a otros a abrirse camino y reemplazar las quejas por soluciones, en las difíciles circunstancias actuales.

Aso que con este post, quiero homenajear a Luis Oyarzabal  e Iker Fernandez, fundadores del programa . Junto con los componentes de Oarsoaldea y toda la gente que ha colaborado en él, me parecen un  referente de inspiración en tiempos de crisis.

¿Y tú? ¿Dónde y con quién quieres estar?

 

¿Con los que se ahogan en las quejas o con los que están fabricando sus propios barcos para navegar en pos de sus ilusiones?